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Por:
Juan Carlos Cicalesi - Santiago Rivas
Los
portaaviones que tuvo la Armada Argentina le brindaron una capacidad
de combate a la Flota de Mar que no fue igualada por ningún país
latinoamericano hasta la incorporación por parte de Brasil de los
Skyhawk en 1999. La llegada del ARA “Independencia” en 1958
representó una muestra clara de la importancia de la Armada dentro
de sus pares a nivel mundial, capaz de realizar operaciones
estratégicas de ataque y brindar protección aérea a la Flota de Mar
lejos del continente. Si bien no fue posible emplearlo en combate en
la guerra de Malvinas, el ARA “25 de Mayo”, representó una de las
mayores amenazas para la Royal Navy.
Portaaviones para Argentina:
Argentina, país poseedor de una tradición naval de gran relevancia,
no estuvo ajena al desarrollo del portaaviones. Durante el período
en el que el contraalmirante Eleazar Videla ejerció el ministerio de
Marina, entre el 8 de noviembre de 1933 y el 20 de febrero de 1938,
bajo la presidencia de Agustín P. Justo, el gobierno de Adolf Hitler
ofreció un portaaviones gemelo al Graff Zeppelin que se construía en
Alemania, incluyendo toda el ala embarcada. Si bien Alemania aún no
había probado ningún avión embarcado había diferentes proyectos para
navalizar aeronaves como el Messerschmitt Bf-109 y el Junkers Ju-87
Stuka. Si bien la oferta no fue aceptada constituyó el primer
antecedente para la incorporación de un buque de este tipo en
Argentina. Durante la segunda guerra mundial, por decreto 9.006 del
poder ejecutivo del 16 de septiembre de 1943, se dispuso la compra
de dos portaaviones y 220 aviones para los mismos pero
lamentablemente por distintas causas esto no se cumplió. Entre 1946
y 1955, la oposición de la Armada Argentina al presidente Juan
Domingo Perón llevó a que se postergue la adquisición. Luego de la
denominada Revolución Libertadora contra el presidente Perón, en
septiembre de 1955, la Armada Argentina decidió la compra de una
embarcación de este tipo y así cambiar el eje del poder de la flota
de mar, de los viejos y ya obsoletos acorazados al poder aéreo
embarcado. La decisión trajo aparejadas grandes discusiones, que
llevaron hasta la realización de paros de algunos gremios contra la
compra del buque, ya que consideraban que el país no podía realizar
ese gasto en la situación de crisis económica que había, la cual, en
realidad, no era de gran importancia.
En abril
de ese mismo año el Comando de Aviación Naval (COAN) había
solicitado la compra de aviones de combate incluyendo veinte Grumman
F9F Panther, veinticinco Douglas AD-1 o AD-3 Skyraider y doce Chance
Vought F4U-5 Corsair. Debido a las restricciones impuestas por el
gobierno norteamericano, finalmente se compraron uno de doce F4U-5 y
otros dos por dieciocho de los modelos F4U-5N y NL, equipados con
radar (incluyendo un F4U-5P y ocho para ser usados como repuestos).
El 9 de
agosto de 1956 se constituyó la Escuadrilla de Combate equipada con
los F4U-5N y NL (luego formaron Escuadrilla de Combate Diurno con
los F4U-5 y de Combate Nocturno con los F4U-5N y -5NL. y en 1959
llegaron dos lotes de quince North American SNJ-5C Texan, que
diferían de los AT-6, SNJ-3 y SNJ-4 que poseía el COAN por estar
dotados de equipamiento para operar en portaaviones. Si bien los
aparatos del segundo lote eran para emplear como repuestos, dos de
ellos fueron utilizados para reemplazar aeronaves accidentadas, lo
mismo ocurrió con cinco de los Corsair traídos con ese fin. Los
Texan serían empleados para realizar entrenamiento embarcado a las
tripulaciones que luego operarían el Corsair, aunque también tenía
una capacidad de ataque limitada, por lo cual formaron la Tercera
Escuadrilla Aeronaval de Ataque.
El ARA
“Independencia” V-1
En 1958
el Almirante Isaac Francisco Rojas firmó la compra del portaaviones
inglés HMS “Warrior”, de la clase Colossus, que había visitado el
país el 10 y 11 de septiembre de 1957.
Este buque había sido rentado a Canadá entre 1946 y 1948, donde
operó como HMCS Warrior y en su carrera había embarcado aviones
Supermarine Firefly, Sea Fury y de Havilland Vampire entre otros.
El 4 de
noviembre de 1958 se afirmó el pabellón argentino en el buque, que
fue rebautizado ARA Independencia V-1, el 18 de diciembre llegó al
puerto de Buenos Aires, entrando por primera vez a la Base Naval
Puerto Belgrano el día 30.
Como
Argentina aún no tenía un señalero adiestrado, en enero de 1959
llegó el capitán Archibald Diboll de la Royal Navy para adiestrar
pilotos y señaleros argentinos, al mes siguiente comenzó el
adiestramiento intensivo en operaciones embarcadas con la Tercera
Escuadrilla Aeronaval de Ataque, empleando los SNJ-5C aterrizando en
la pista de la Base Aeronaval Punta Indio entre dos marcas que
simulaban la cubierta del portaaviones. En marzo comenzaron a hacer
adiestramiento con los Corsair que ahora estaban enmarcados en la
Segunda Escuadrilla Aeronaval de Ataque.
El 7 de
junio de 1959, aviones de ataque Vought F4U-5 Corsair y North
American SNJ-5C Texan fueron desplegados para el primer enganche en
portaaviones.
Aunque se
había previsto que los Corsair sean los primeros, el jefe de los
Texan, Capitán de Corbeta Martínez Achával comunicó que su unidad
iría primero. Así, a las 17:05 horas del 8 de junio, Martínez
Achaval aterrizó por primera vez en un portaaviones en Argentina,
seguido al día siguiente por el Capitán Frontroth, comandante de la
escuadrilla, en F4U-5 (2-A-214). A las 17:12, en uno de los
siguientes aterrizajes casi cae al agua el 2-A-221, comandado por el
Tte. Estrada, debido a que el avión se fue a babor de la cubierta y
quedó colgando de la borda, pero fue recuperado.
El 17
personal del portaaviones y pilotos embarcaron en el portaaviones
inglés HMS Albion y navegaron en él hasta Río de Janeiro,
presenciando la operación de los aparatos de la Royal Navy.
Desde los
primeros años del portaaviones Independencia hasta 1968 operaron
helicópteros Sikorsky S-55 en misiones de búsqueda y rescate de
tripulaciones accidentadas, evacuación médica y transporte. También
operaron ocasionalmente los Bell 47G y entre 1958 y 1961el único
Sikorsky HSS-1.
El hangar
del ARA Independencia tenía capacidad para albergar hasta nueve
Corsair y nueve SNJ-5C Texan, que eran llevados a cubierta por medio
de dos ascensores, uno a popa y otro a proa. El buque poseía una
única catapulta para el lanzamiento de los aviones y una cubierta de
vuelo que había sido modificada antes de llegar al país con un
ángulo de cinco grados, dotada de cinco cables de frenado.
Entre el
14 y el 18 de octubre se efectuaron ejercitaciones en la zona de Mar
del Plata, Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia, haciendo tiro
simulado con bombas y tiro efectivo con cohetes. El primer día del
ejercicio quedó colgando de la borda el 2-A-204 al mando del Tte.
Estrada, mientras que el 16 el Tte. de Fragata Cidez tuvo un
accidente similar pero el aparato se partió en dos y cayó al mar. Si
bien el piloto fue rescatado con vida, un cabo segundo ganchero
perdió la vida por asomarse por el reducto de babor y fue decapitado
por la hélice.
El avión
se partió debido a que había participado en la guerra de Corea,
donde había recibido impactos de proyectiles cerca de la cola y
aunque había sido reparado, la estructura estaba debilitada.
El 6 de
diciembre a las 10:02 horas se realizó el primer catapultaje,
efectuado con el Corsair 2-A-222 con Frontroth a los mandos, quien
debió sufrir las consecuencias de habérsele aplicado mayor potencia
de la necesaria a la catapulta.
En junio
de 1960 se calificaron los dos primeros señaleros argentinos, Diboll
regresó a Gran Bretaña y por esos días el ARA Independencia hizo su
segunda visita al puerto de Buenos Aires.
Entre
1960 y 1961 los aviones siguieron operando normalmente, pero la
aparición de submarinos desconocidos en la zona de Rada Tilly en
octubre de 1959 y en Golfo Nuevo en enero de 1960 llevó a la
decisión de incorporar aviones antisubmarinos embarcados para que
complementen a los Neptune basados en tierra. Con ese objetivo
fueron adquiridos seis Grumman S2F-1 Tracker (S-2A luego de 1962).
El 22 de
septiembre de 1961 el Tte. de Navío Chaneton sufrió un accidente
cuando el motor del 2-A-210 se plantó en el momento de ser
catapultado desde el fondeadero de Puerto Madryn y cayó al mar. A
pesar de que el avión se perdió, el piloto fue rescatado ileso. Ya
para ese entonces la disponibilidad de los Corsair era reducida por
lo antiguo del material y el amplio uso dado por la Aviación Naval a
bordo del V-1, de modo que se comenzó a pensar en el reemplazo.
En 1962
el ARA Independencia fue a los Estados Unidos a buscar a los Tracker,
que se convirtieron en los aviones más grandes en operar en el buque
y brindaron una capacidad antisubmarina muy importante. A su regreso
visitaron el puerto de Buenos Aires nuevamente.
En el
viaje se transportaron dos Grumman F-9F8T Cougar biplazas. Si bien
estos jets de combate, al igual que los Panther, podían operar en
portaaviones, la poca potencia de la catapulta hacía imposible
lanzarlos.
De todas
maneras, el Capitán Martínez Achaval realizó un enganche con el
Grumman F9F2 Panther matrícula 3-A-119 el 21 de julio de 1963.
En abril
de ese año con motivo del enfrentamiento entre dos facciones de las
fuerzas armadas, denominados Azules y Colorados, aviones del COAN
basados en Punta Indio atacaron el Regimiento de Caballería de
Tanques 8 en la localidad de Magdalena. La Fuerza Aérea respondió
con un bombardeo a Punta Indio, destruyendo varios Panther y
averiando a varios Corsair y otros aviones. Al finalizar el
enfrentamiento la escuadrilla de Corsair fue puesta en reserva hasta
fin de año y trasladada a la Base Aeronaval Comandante Espora. Para
1964 los Corsair ya presentaban serios problemas y de los trece
aviones de dotación había solamente cinco en condiciones de vuelo.
El 6 de noviembre de ese año el 3-A-204 se accidentó al enganchar en
el portaaviones, cuando al Tte. de Navío Pittaluga se le rompió el
tren de aterrizaje derecho, parte del ala y la hélice. Ya desde 1963
se había tomado al decisión de reemplazar a los Corsair y los
Panther, el primero por el Douglas A-1 (AD-5) Skyraider y el segundo
por el Douglas A-4 Skyhawk, mientras que en 1965, en Boletín
Confidencial 30-C, la Escuela de Aviación Naval realizó un proyecto
para incorporar treinta T-34 Mentor y unos doce T-28C para
reemplazar al Texan. Los intentos por obtener dicho material no se
concretaron y luego se intentó adquirir un lote de 44 T-28C ex US
Navy y unos 20 Mentor lo que tampoco fue posible.
El 31 de
enero de 1965, con motivo de la Revista Naval en la ciudad de Mar
del Plata, ante el presidente de la Nación, Arturo U. Illia, los
Corsair operaron por última vez embarcados y fueron dados de baja el
16 de diciembre. Quedaron solo los Texan y Tracker operando en el
Independencia.
Dos años
después llegó un S-2F Tracker para sumarse a la flota antisubmarina
y durante el operativo Achernar, un ejercicio con la Armada
Francesa, los Tracker operaron en el portaaviones francés Clemenceau.
En 1967
se estudió la posibilidad de emplear en el portaaviones algunos
North American T-28 Fennec, que había sido incorporados finalmente
en 1966 para reemplazar al AT-6, provenientes del Armée de l'Air
francés, y así reemplazar también al SNJ-5C Texan. Para tal
propósito se embarcó un aparato para verificar las posibilidades de
operación, como la maniobra en cubierta, ascensores y hangar. En
1968 se realizaron pruebas en tierra con el T-28F matrícula 0579,
característica 4-G-51. Más adelante se probó al 3-A-228 y al T-28P
3-A-201 (primer ejemplar modificado con gancho) en despegues y
aterrizajes cortos en Espora y después de 137 aproximaciones a la
cubierta del ARA Independencia, el 30 de mayo de 1968 el teniente de
navío Pourrain efectuó el primer aterrizaje en portaaviones, seguido
ese día por nueve más. Los aparatos modificados al nivel T-28P (por
portaaviones) fueron catorce, pese a que su capacidad de combate era
muy limitada. Los últimos SNJ-5C fueron dados de baja en 1970,
aunque con la llegada de los T-28P no operaron más embarcados.
A pesar
de que la Armada tenía jets de combate y próximamente incorporaría
otros, no podía usarlos en el portaaviones por la falta de potencia
de la catapulta, por lo que se decidió reemplazar la nave por una
más adecuada.
El ARA
“25 de Mayo” V-2:
El ARA 25 de Mayo V-2, ex HMS Venerable de la Royal Navy y ex Karel
Doorman de la armada holandesa, había sido botado en 1944 y era
gemelo del Independencia. En la Armada inglesa había operado
aparatos similares a los del Warrior, hasta que en 1948 fue vendido
a los holandeses, que lo usaron con Hawker Sea Hawk y Grumman
Avenger entre otros.
Estaba
dotado de algunas modificaciones con respecto al Independencia, en
particular la cubierta de vuelo, dotada de un ángulo de 8 grados.
El 8 de
octubre de 1968 fue izado el pabellón nacional por primera vez, al
mismo tiempo que el 2 de febrero de 1969, el Independencia era
retirado de servicio, quedando en reserva hasta que el 11 de agosto
de 1970 comenzó el desguace.
En un
principio se pensó embarcar a los Panther en el ARA 25 de Mayo pero
los aviones ya estaban muy viejos, así que se decidió reemplazarlos.
La elección llevó a que se pida un lote de Douglas A-4 Skyhawk y A-1
Skyraider, pero Estados Unidos se negó a la venta. Por eso, mientras
el buque viajaba al país fue evaluado en Inglaterra el Harrier GR Mk.1,
del cual se solicitaron doce unidades, pero inmediatamente Estados
Unidos aceptó la venta del Skyhawk y dieciséis A-4Q y 8 A-4B de
segunda mano se embarcaron en el 25 de mayo en Jacksonville el 7 de
febrero de 1972. Los ocho A-4B fueron utilizados como repuestos,
aunque en un primer momento se pensó que podían ser utilizados para
entrenamiento. Los A-4Q estaban dotados de equipamiento similar a
los A-4B que en 1966 había incorporado la Fuerza Aérea Argentina,
con los spoilers del A-4F incorporados y a diferencia de los
primeros, tenían motores de A-4C (más potentes), TACAN y UHF.
El
entrenamiento fue realizado en los Estados Unidos a bordo del USS
Coral Sea y con ellos la Armada Argentina tuvo una capacidad de
combate única en la región, dotada de un escuadrilla embarcada con
aviones a reacción con capacidad de lanzar misiles aire- aire (AIM-9B
Sidewinder) y reabastecer en vuelo (por medio de los Buddy Pack
Sargent Fletcher).
Los
aviones formaron la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque y
de este modo el 17 de agosto de 1972 el A-4Q Skyhawk 3-A-309 hizo el
primer enganche en el 25 de Mayo al mando del Capitán de Corbeta
Invierno, seguido dos días después por el primer catapultaje. Para
adquirir mayor experiencia en el uso del Skyhawk, un grupo de
técnicos se embarcó en el HMAS Melbourne de la Armada de Australia.
En 1969
la Armada Argentina incorporó cinco helicópteros SA-316 Alouette III
a la Primera Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros para reemplazar a
los S-55 en las misiones de Búsqueda y Rescate. Dos de ellos
constituían la dotación fija de helicópteros del buque. Luego, en
1971 llegaron cinco Sikorsky SH-3D Sea King a la Segunda Escuadrilla
Aeronaval de Helicópteros para misiones de Búsqueda y Rescate, así
como también hacer misiones antisubmarinas. Mientras, los T-28
fueron usados dentro de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Ataque,
continuando la tradición de los Corsair, para relevamientos
fotográficos y para pruebas de armas como el misil A/S Martín
Pescador, cuyo primer lanzamiento lo efectúo el T-28P 0625/A-05 el
14 de diciembre de 1973.
Ya en
1976 las operaciones del T-28P eran muy esporádicas por la poca
cantidad de aviones en servicio razón por la cual el 23 de
septiembre de 1977 los T-28P dejaron de operar en el buque, de modo
que el Grupo Aéreo embarcado lo formaron los Skyhawk, Tracker y los
helicópteros. Los T-28 fueron reemplazados por los Beechcraft T-34C
Turbo Mentor, sin capacidad embarcada, aunque efectuaban
aproximaciones a la cubierta para entrenar a los pilotos.
Durante
1974 un Pilatus PC-6 Turbo Porter realizó pruebas de aterrizajes y
despegues desde el ARA 25 de Mayo en un intento por utilizarlo como
avión de enlace. Su capacidad STOL le permitía operar sin usar
gancho ni la catapulta, pero de todas maneras no fue empleado
nuevamente.
En 1978
llegaron seis Grumman S-2E Tracker que reemplazaron a los S-2A,
aunque tres de los S-2A fueron transformados en utilitarios en 1980
y usados para abastecer al portaaviones hasta el fin de su carrera
operativa.
En
diciembre de ese año se produjo el conflicto limítrofe con Chile por
el canal Beagle y la flota de mar fue desplegada al Sur. El
portaaviones era el buque insignia de la flota y hasta que el
conflicto se resolvió, los Skyhawk realizaron tres intercepciones de
aviones chilenos. La primera de ellas fue a las 14:40 del 15 de
diciembre de 1978 cuando un Skyhawk interceptó a un avión de
reconocimiento CASA C-212 de la Fuerza Aérea de Chile que rastreaba
a la flota al este de Tierra del Fuego. Esta fue seguida por otras
dos el 21 de diciembre. En estos casos siempre había un Skyhawk en
la catapulta listo para ser lanzado, armado con dos Sidewinder y sin
tanques suplementarios. Durante este conflicto, para el lanzamiento
de bombas se utilizó el intervalómetro de los F4U, que programaba la
salida de las bombas según la secuencia elegida.
Después
del conflicto se realizaron las primeras operaciones de catapultaje
y enganche nocturno, pero el comandante de la flota ordenó que
solamente se realizaran catapultajes de noche y los enganches con
luz diurna, al amanecer. También en 1978 los Skyhawk visitaron la IV
Brigada Aérea de la Fuerza Aérea Argentina, efectuando ejercicios de
combate aéreo donde los F-86F Sabre simulaban ser Hawker Hunter
chilenos.
Durante
los años setenta, en varias oportunidades embarcaron los Sikorsky SH-34J
de la Aviación Naval Uruguaya para ejercitarse en los operativos
UNITAS. En 1971 se realizó el primer enganche de un Grumman S-2A
Tracker, matrícula 851, que fue el primero de un avión uruguayo en
portaaviones y el único enganche de un avión extranjero en un buque
argentino. De esta forma los pilotos uruguayos mantenían
calificación en portaaviones.
En 1981
llegaron los primeros cinco aviones del modelo que reemplazaría a
los Skyhawk, los Dassault Super Etendard, con capacidad de lanzar
misiles antibuque AM-39 Exocet, de los cuales se compraron catorce
que volvieron a formar la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y
Ataque. Ambos modelos y los Tracker fueron empleados en el conflicto
de 1982 por las Islas Malvinas.
Entre
1981 y 1982 operaron ocasionalmente los dos Westland Lynx
incorporados, de un lote de ocho pedidos, que había encargado la
Armada para los nuevos destructores clase 42. La guerra de Malvinas
impidió la entrega de los aparatos restantes. Uno de ellos sufrió un
accidente leve y fue dado de baja, mientras que el otro fue vendido
en 1984 a Dinamarca, ante la carencia de repuestos.
El
portaaviones en guerra:
El 18 de
abril la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque y la
Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina se embarcaron en el ARA 25 de
Mayo. La Tercera Escuadrilla llevó ocho pilotos y ocho aeronaves.
Durante la navegación se cubría una guardia de “interceptor listo”
con dos aviones en alerta de cinco minutos, otra de ataque
antisuperficie con cuatro aviones configurados con seis bombas MK 82
y un avión lanzador de chaff a cinco minutos. El octavo avión, el
3-A-302, estaba configurado como tanquero, equipado con el Buddy
Pack. Al lanzarse las secciones de guardia y por carecer de un
aeródromo de alternativa, se mantenía el tanquero en vuelo.
La
Aviación Naval llegó a la conclusión de que según las tablas de
probabilidades y considerando la defensa antiaérea británica, de los
seis aviones que despegaban (transportando veinticuatro bombas),
solamente cuatro llegaban a poder lanzar contra uno de los
portaaviones (dieciséis bombas) y regresaban al portaaviones dos
aeronaves. De las dieciséis bombas lanzadas, había una probabilidad
de impacto de un 25 por ciento.
El 1 de
mayo de 1982 se iba a realizar un ataque desde el 25 de Mayo sobre
la flota británica con los Skyhawk, pero la falta de viento, algo
insólito en el Atlántico Sur lo impidió.
El
hundimiento del crucero ARA General Belgrano al día siguiente llevó
a que se ordene la retirada del portaaviones, acechado por un
submarino nuclear británico.
Los Super
Etendard, Skyhawk y Tracker continuaron operando desde las bases
continentales. Los primeros lograron hundir al destructor clase Tipo
42 HMS Sheffield y el portacontenedores Atlantic Conveyor, cargado
de armamento, helicópteros Wessex y Chinook, participando además en
el ataque al portaaviones HMS Invincible. Los Skyhawk lograron el
hundimiento de la fragata HMS Ardent y también efectuaron ataques a
objetivos en tierra, perdiendo tres aparatos y un piloto.
El fin
del ARA 25 de Mayo V-2:
A fines
de 1982 se completó la dotación de catorce Super Etendard y el 18 de
abril de 1983 a las 18:18 el capitán de corbeta Augusto Bedacarratz,
protagonista del hundimiento del destructor Sheffield, enganchó por
primera vez.
A partir
de entonces los Super Etendard tomaron el protagonismo en las
operaciones embarcadas y los Skyhawk quedaron en segundo plano,
hasta 1986 en que dejaron de volar y fueron dados de baja. De todas
maneras, a poco de finalizada la guerra se tramitó la compra de doce
A-4E Skyhawk israelíes para reemplazar a los A-4Q y así mantener dos
escuadrillas de combate operativas. Israel autorizó la venta y las
aeronaves recibieron el esquema argentino, pero luego no fue
reconocida la autoridad firmante y se canceló la operación a pesar
de que la Argentina ya había efectuado el pago. Retuvieron los
aviones y así cumplieron con el embargo impuesto por Estados Unidos.
Las negociaciones continuaron durante el Gobierno de Alfonsín y
finalmente se llegó a un acuerdo por el cual con el dinero pagado se
remotorizaron los S-2E Tracker.
Por un
corto período de tiempo, operaron en el buque los cuatro Agusta
Sikorsky ASH-3H Sea King que el COAN compró para complementar a los
Sea King anteriores. De todas maneras, en 1987 el portaaviones quedó
fuera de servicio por problemas en las máquinas. Finalmente nunca
volvería a operar y en 1999 fue vendido como chatarra, pero sus
compradores prefirieron hundirlo en el Océano Pacífico y cobrar el
seguro. Mientras permaneció en la Base Naval de Puerto Belgrano y
fue empleado como helipuerto por los helicópteros del COAN, entre
ellos los nuevos Eurocopter AS-555SN Fennec de la 1º Escuadrilla
Aeronaval de Helicópteros.
Manteniendo la calificación en portaaviones:
Los Super
Etendard y Tracker siguieron haciendo operaciones de toque y sigue
en varios portaaviones norteamericanos, como el USS Constellation,
el Nimitz y el Kitty Hawk y en el portaaviones brasileño (Navío
Aeródromo Ligero) NAeL Minas Gerais desde 1992, en este buque, como
el Independencia, los jets no podían ser catapultados y el NAe Sao
Paulo.
A partir
de 1992 comenzó la modernización y remotorización de los S-2E
Tracker dotándolos de turbohélices, mejorando notablemente su
capacidad y alargando su vida útil. Fueron redenominados S-2T Turbo
Tracker.
Durante
los ejercicios operativos ARAEX III con Brasil, en 1996 el Super
Etendard 3-A-203 enganchó por error en el portaaviones brasileño a
pesar de tener el gancho arriba y que los cables estaban abajo.
Mientras
Argentina se quedaba sin portaaviones, Brasil que nunca había tenido
reactores en su aviación naval, incorporó en 1999 veintitrés A-4KU
Skyhawk (denominados localmente AF-1 los monoplazas y AF-1A los
biplazas) y en 2001 reemplazó al Minas Gerais por el portaaviones
francés Foch, rebautizado Sao Paulo.
Entre los
días 1 al 5 de mayo de 2002 se realizó el ejercicio ARAEX VI donde
se destacó la primer participación del NAe (Navío Aeródromo) A-12
Sao Paulo. Gracias a las mayores dimensiones de su cubierta se
pudieron realizar enganches y catapultajes con los Super Etendard.
Durante las operaciones que tuvieron lugar a cien millas de las Base
Naval de Puerto Belgrano (Provincia de Buenos Aires), los Super
Etendard 3-A-207, 3-A-213 y 3-A-214 de la Segunda Escuadrilla
Aeronaval de Caza y Ataque y los Grumman S-2T Turbo Tracker 2-AS-21,
2-AS-22 y 2-AS-24 de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina operaron
en conjunto con cuatro AF-1 del escuadrón VF-1 de la Marina de
Brasil, realizando un total de 10 catapultajes y 10 enganches por
cada modelo.
En la
operación combinada "Gringo - Gaucho" en la que estuvo el
portaviones estadounidense “George Washington” en el año 2008
participaron los Tracker y los Super Etendard argentinos.
El 2 de
mayo se produjo el primer enganche de un avión argentino y el 5 fue
el último, sin registrarse ningún incidente, a pesar del largo
tiempo sin efectuar operaciones de este tipo. De todas maneras, los
pilotos de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque y la
Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina se mantienen permanentemente
adiestrados efectuando PTAP en la Base Aeronaval Comandante Espora.
Actualmente Argentina no posee portaaviones, aunque los brasileños
ofrecieron el Minas Gerais, pero el mal estado en que se encontraba,
sumado a la falta de recursos hizo que Argentina no acepte su
incorporación, de todas maneras existe un plan para fabricar uno
localmente.
Argentina,
23 de agosto de 2009
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