|
Por: Juan Carlos
Cicalesi y Roberto Neetzel.
Entre el
12 y 19 de Agosto se llevó a cabo el ejercicio PreSalitre 2009, en
la III Brigada Aérea, con asiento en la Ciudad de Reconquista,
Provincia de Santa Fé por parte de la Fuerza Aérea Argentina (FAA).
Para el mismo se desplegaron medios aéreos y terrestres. La I
Brigada Aérea con KC-130H Hercules con asiento en El Palomar, Prov.
de Buenos Aires, la III Brigada con sus IA-58A/D Pucará, la II
Brigada con Lear Jet 35A y Fokker F-27 junto a personal del Grupo I
de Comunicaciones, provenientes de Paraná, Entre Ríos, la V Brigada
Aérea, con sus O/A-4AR Fightinghawk , la VI Brigada con los Mirage
IIIEA/DA, M-VF Finger, Dagger Biplaza y M-VA Mara ubicada en Tandil,
Prov. de Buenos Aires, la IV Brigada Aérea con los IA-63 Pampa Serie
II localizada en El Plumerillo, Prov. de Mendoza, la VII Brigada con
helicópteros Bell 212 IFR, además del personal del Escuadrón Apoyo
Comando (EAC), también ubicados en José C. Paz, Prov. de Bs. As., el
Centro de Simulación y Juegos de Guerra de la Escuela de Guerra
Aérea (ESGA) con asiento en la Capital Federal aportando el
Simulador de juego de guerra, comando, control y estrategia,
arribando desde Merlo, Prov. de Buenos Aires, un Radar Westinghouse
AN/TPS-43E, junto a su personal técnico y operadores.
El ejercicio tuvo como fin la preparación de
personal y medios para su participación en el Ejercicio Salitre, en
su edición 2009 que se llevará a cabo entre el 17 y 31 de Octubre en
las ciudades de Iquique y Antofagasta, Chile.
Durante el primer día de operaciones aéreas la
tarea principal fue la de realizar vuelos de familiarización con la
zona por parte de los distintos Sistemas de Armas (SdA), además se
delimitó las áreas de operaciones de la “Fuerza Roja” y “Fuerza
Azul”, los limites territoriales, zonas de eyección segura, etc.
Como en tantos otros ejercicios llevados a cabo
por la FAA, en esta ocasión personal del Grupo Vigilancia y Control
Aeroespacial (VyCA), dependiente del SINVICA (Sistema Integrado de
Vigilancia y Control Aroespacial) fue embarcado como observador en
los aviones que oficiaron de interceptores, siendo en este caso el
rol de los Mirage IIIEA/DA que actuaron como “agresores”, operando
con controladores terrestres o GCI (Ground Controlled Interception),
estando algunos pilotos presentes en las cabinas del radar
Westinghouse AN/TPS-43E, desde donde el controlador guiaba las
intercepciones. De esta forma ambos protagonistas tuvieran una
visión de cómo es el trabajo de cada uno, ya que el controlador está
encerrado en una cabina a obscuras, cuyo único contacto con el avión
es la pantalla del radar y la radio.
Este ejercicio estuvo ideado para el
entrenamiento del personal en misiones del tipo LFE (Large Force
Employment o Empleo de Grandes Fuerzas), en donde se ejecutan
operaciones aéreas combinadas, tanto en el planeamiento, control y
supervisión, como en el desarrollo táctico de las mismas en donde un
gran paquete compuesto por más de 20 aeronaves interactúan entre si,
operando a distintos niveles, con diferentes asignaciones de tareas
y blancos, propias de cada aeronave, para lo cual se simula un
conflicto entre dos países, el cual genera el consiguiente
despliegue de medios aéreos y terrestres a la zona en conflicto.
Entre las misiones realizadas, se simuló un
RESCOM (Rescate en Combate), en el cual un Fokker F-27 400M
Troopship efectuó el lanzamiento en paracaídas de personal del EAC,
para que localicen a un piloto eyectado días antes, le brinden los
primeros auxilios de ser necesario y procedan junto al piloto al
punto de extracción segura.
Al tomar conocimiento de la eyección, se generó
toda una cadena de ordenes, culminando en una Orden Fragmentaria (OF),
la cual ordenaba el rescate de este piloto, para lo cual varios
elementos realizaron tareas de protección del helicóptero Bell 212
para que este pueda realizar la extracción.
Allí una sección de aviones IA-63 Pampa Serie II,
arribaron primeros a la zona, para tomar contacto con la Sección del
EAC y autenticar por medio del uso de palabras claves, que el
personal en tierra era propio y asegurarles que el terreno era
seguro. Posteriormente, hizo el ingreso el helicóptero, embarcando a
todo el personal. Es menester destacar que el piloto en todo momento
es tratado como “enemigo”, llevándolo esposado, ya que podría
tratarse de una emboscada enemiga; una vez que es confirmado que el
piloto es “propio” se le retiran las esposas.
En simultaneidad al ingreso de los Pampa a la
zona, otra sección de aeronaves operando en altitud toma posición
para lograr la superioridad aérea y eliminar de esta forma cualquier
intento enemigo para el derribo de todo el paquete.
El ejercicio duró una semana, y durante su
transcurso los distintos sistemas de armas efectuaron dos turnos
diarios, uno a la mañana y otro por la tarde, con una duración de
entre 45 minutos a una hora, en donde se llevaron a cabo
reabastecimiento en vuelo de los A-4AR, misiones de ataque a
distintos blancos terrestres o aéreos del tipo “High Value”,
pudiendo ser pistas o el mismo avión reabastecedor, ya que este
incrementa notoriamente el radio de acción de la fuerza de ataque,
tal como sucedió durante el curso de la guerra de Malvinas en 1982,
también se realizaron combates aire-aire disímiles y de diferentes
performance, ya sea dos contra uno o dos contra dos, donde se
enfrentaron los IA-63 Pampa contra A-4AR, Mirage contra IA-63 Pampa,
etc.
El último día de operaciones, los integrantes de
todos los SdA realizaron una reunión final denominada “Lecciones
Aprendidas”, donde se capitaliza la experiencia adquirida, tanto
operativa como logística, evaluando la Dirección el alcance de las
metas y objetivos planteados, actualizando así los estándares
operativos.
Una vez más, quedó demostrado que gracias al
trabajo en equipo, a pesar de los desmedidos y constantes recortes
presupuestarios a las que son sometidas las FF.AA., por lo cual, sin
vacilaciones la gente de la Fuera Aérea Argentina puede afirmar que:
“Aún estamos vivos” de cara a un ejercicio de grandes proporciones,
llegando a contar con algo más de 40 aeronaves de distintos modelos
en operaciones, además de unidades especializadas como personal del
Grupo de Comunicaciones, el despliegue del radar Westinghouse, el
personal del Escuadrón Apoyo Comando (unidad élite de la FAA), etc.,
que totalizaron alrededor de 1200 efectivos en todas las
especialidades.
Deseamos agradecer al Comodoro G. Isaac, al Jefe
de la III Br. Aer. Comodoro Zattara, al Jefe del G3A Com. Charadía,
al VCom. Fernando Rubio, al Cap Mariano Villalba y al departamento
de Prensa de la FAA por las atenciones brindadas.
Argentina,
12 de octubre de 2009
|