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Por: Roberto Neetzel
y Lucas Siplivan.
Los
ejercicios de aplicación de los Planes de Emergencia (simulacros) se
desarrollan de acuerdo a los establecido en la Ley de Actividad
Nuclear (Nº24804), en su Decreto Reglamentario (Nº1390/98) y en la
Convención Internacional sobre Seguridad Nuclear (aprobada por la
Ley 24776). Estos planes involucran a la instalación, a la
población, también a las organizaciones de respuesta, siendo la
Autoridad Reguladora Nuclear la responsable de conducir y coordinar
las acciones.
El día 17
de Septiembre de 2009, en horas de la mañana, comenzó el 28º Plan de
Emergencia (simulacro) en la Central Nuclear Atucha I (CNA I),
ubicada en la localidad de Lima, a orillas de Río Paraná de las
Palmas (partido de Zárate), para el cual se involucró a la población
de dicha localidad y las zonas aledañas a la Central Nuclear en un
radio de 10 Kilómetros.
El
simulacro fue coordinado por autoridades de la Autoridad Reguladora
Nuclear (ARN), y personal de la Defensa Civil de Zárate y Lima,
también se contó con la presencia de Bomberos de Zárate y Lima,
Policía de Buenos Aires (Comisaría 2da de Lima y Policía
Departamental Zarate-Campana), Gendarmería Nacional (Escuadrón de
Seguridad Atucha), el Servicio Meteorológico Nacional, Prefectura
Naval Zárate (Oficina de CONTRASE y Escuadrón Atucha), la Armada
Argentina –ARA- (Comando del Área Fluvial-Base Naval Zárate) y el
Ejército Argentino –EA-(Comando de Operaciones Terrestres, Compañía
QBN del Batallón de Ingenieros 601, y la Sección de Observación
Aérea de Destacamento de Inteligencia de Combate 601), Radios
locales, instituciones educativas entre otras.
Tal
ejercicio prevé simular las condiciones de un accidente nuclear, en
el cual se advierte un escape controlado de material radioactivo a
la atmósfera. Este simulacro consta de 2 etapas; la primera,
anunciada como “alerta verde”, advierte sobre una anomalía en el
funcionamiento del reactor, con la posibilidad de desencadenar en un
accidente mayor, o bien, evaluar la gravedad del problema sin tener
que pasar a mayores novedades. La segunda etapa, conocida como
“alarma roja”, advierte sobre un efectivo mal funcionamiento del
reactor, ya irreversible a esa altura, con la respectiva expulsión
de material radioactivo dentro de la central nuclear misma. Sin
embargo, cabe destacar que las posibilidades de que ocurra un
accidente de este tipo son muy bajas (1x10-6), debido a que la
central cuenta con sistemas de seguridad redundantes; esto quiere
decir; que ante la falla de un sistema, queda el respaldo de 2 más.
En última instancia, si los sistemas anteriores fallan, la
estructura esférica de la central permite contener el material
radioactivo por un tiempo considerable, antes de que la presión
dentro del mismo se eleve al máximo (5 atmósferas de presión), es
allí cuando se procede a liberar, intencionalmente y en forma
moderada, el material radioactivo a la atmósfera.
Las
radios FM locales cumplieron un rol fundamental al difundir
distintos comunicados sobre la situación durante el transcurso del
simulacro, manteniendo así informada a la población e instruyendo
sobre medidas de seguridad a adoptar. A su vez, las Fuerzas Armadas
y Fuerzas de Seguridad cooperaron para el control, y eventual
evacuación, en caso de un accidente real, de la población aledaña a
la CNA I. Por su parte, la Gendarmería Nacional tomó lugar en el
simulacro repartiendo pastillas de Yodo a la población y
recomendando ponerse a resguardo en los respectivos hogares, tarea
que demoró aproximadamente 2 horas con un alto índice de eficiencia.
Cabe destacar que dichas pastillas cumplen una función simple pero
vital. Básicamente, el Yodo tiende a acumularse en la Glándula
Tiroides una vez que entra al cuerpo. Al ingerir las pastillas, el
Yodo se acumula en dicha zona saturándola, evitando así que el Yodo
radioactivo, que está presente en la atmósfera, se acumule y afecte
al organismo, permitiendo su eliminación natural luego de haber
ingresado al organismo.
La
Prefectura Naval por su parte ordenó el fondeo de dos buques en la
zona de influencia (3 Km alrededor de la CNAI), para de esta manera
evitar que los buques, de estar contaminados, sigan navegando y
propagar así la contaminación más allá de los 10 Km. También
colaboró con la evacuación y reparto de las pastillas de Yodo a los
habitantes de las islas adyacentes a la Central Nuclear. La Armada
Argentina colaboró recibiendo en la Base Naval Zárate a los
evacuados dentro del radio de 3 Km. de la CNA I, entre los que se
encontraban chicos de las Escuelas Nº 31 y Nº 19 que funcionan en el
mismo edificio, las demás entidades educativas hicieron la puesta en
cubierto dentro de los respectivos inmuebles.
El
Ejército participó en el ejercicio a través del Comando de
Operaciones Terrestres, la Compañía QBN del Batallón de Ingenieros
601, y la Sección de Observación Aérea de Destacamento de
Inteligencia de Combate 601, quien desplegó dos aviones no tripulado
Lipán M3 desde una pista no preparada, de los cuales uno fue
equipado con un medidor de radiación que le permitía hacer el
seguimiento y mediciones de las condiciones y el desplazamiento de
la nube radioactiva (denominada “pluma” por la forma que adopta con
el viento) y el otro permaneció en tierra como reserva. Además, la
Compañía QBN instaló un puesto de control y descontaminación a
escasos kilómetros de la CNA I, lugar donde se monitoreaban los
vehículos que abandonaban la zona. Este proceso simplemente
consistía en limpiar los vehículos con abundante agua y
detergente/jabón, realizándose un lavado inicial, donde toda el agua
cae en una lona para no contaminar el asfalto con elementos
radioactivos, luego del lavado inicial se pasa al lavado final donde
todo el vehículo es enjuagado, finalmente se procede al monitoreo
del vehículo. Es menester aclarar que esta operación demora
alrededor de 30 minutos .
En cuanto
a la descontaminación de las personas, el proceso se lleva a cabo en
7 etapas o pasos; empezando por una ducha del personal en una pileta
especialmente diseñada y la entrega del equipo de limpieza QBN
empleado, luego se procede al lavado de guantes y cubrebotas, para
entonces entregar las máscaras de los trajes protectores y los
guantes y cubrebotas empleados. En el cuarto paso se descartan
guantes y cubrebotas internos; estos, a diferencia de los
anteriores, se usan dentro del traje protector. Finalizada la
entrega de las distintas partes del equipo, el paso siguiente es el
monitoreo a las personas, que luego ingresa a una carpa donde recibe
una última ducha para una limpieza final. Por último, se vuelve a
monitorear al personal, y se les hace entrega de un traje protector
con respirador descartable. Cumplidos todos los pasos, el personal
ingresa a una carpa de enfermería para controles posteriores. En
todo momento se vivió el entrenamiento de la Compañía QBN del
Batallón de Ingenieros 601, que en el transcurso del simulacro
mostraron el profesionalismo y el gran grado de seguridad empleado.
Argentina,
1ro de noviembre de 2009
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