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Breve Reseña Histórica de la FAC |
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La
aviación colombiana nació gracias a las inquietudes de un grupo de
caballeros con influencias en las altas esferas del gobierno en la
época. Fue así como el día 07 de septiembre de 1916 al impulso del
club colombiano de aviación convertido en un positivo "grupo de
presión", el congreso nacional expidió la novísima ley número 15 de
1916 por la cual se disponía el envío a europa de una comisión de
militares, para enterarse de los avances bélicos pero principalmente
de la aviación.
Al
sancionar esta primera ley aérea el señor presidente de la república
don José Vicente Concha exclamó: " Está muy cercano el día en que
Colombia tenga su propia aviación".
Conocidas
las experiencias de la primera guerra mundial sobre el empleo de la
aviación como arma de combate, una vez superados los problemas
económicos, el congreso colombiano exhortado por el señor presidente
Marco Fidel Suárez demostró la necesidad de que las instituciones
militares fortalecieran sus capacidades introduciendo
definitivamente en su organización las unidades aéreas.
De esta
manera se originó la aviación militar en Colombia y se sancionó la
ley 126 de 1919 como punto de partida de la Fuerza Aérea Colombiana.
A menos
de un año de iniciada la Gran Guerra Europea o Primera Guerra
Mundial, y ante los ostensibles desarrollos y efectos prácticos de
la aviación en dicha conflagración, un grupo de 19 insignes
colombianos conforman el Club Colombiano de Aviación con el
propósito de promover por todos los medios posibles el desarrollo
aeronáutico de nuestro País.
Gracias a
sus esfuerzos el Gobierno Nacional, encabezado por el Presidente
José Vicente Concha, y el Congreso de la República expiden la Ley 15
del 7 de Septiembre de 1916, en la que se contempla el envío de una
"Comisión de Estudios Militares" al exterior para adelantar, entre
otros, estudios de Aviación Militar con el fin de que a su regreso
los seleccionados prestaran el servicio de aviadores, directores e
instructores de una Escuela de Aviación, cuyo establecimiento
quedaba igualmente ordenado por la misma Ley, la cuál también
preveía el apoyo gubernamental para los clubes o centros científicos
dedicados al desarrollo y establecimiento de la aviación en
Colombia.
Pero así
como fue la Guerra Mundial la chispa que indujo a la expedición de
dicha Ley, fue también la causante de que no se hiciera efectiva
pues las dificultades económicas que generó se extendieron por todo
el orbe, incluido nuestro País, que vio mermados sus ingresos y se
encontró impedido de llevar a la realidad tan visionaria
disposición.
Pero el
ánimo progresista no desfalleció, hacia el 18 de junio de 1919, los
barranquilleros presenciaron el primer vuelo de un avión en
Colombia, suceso histórico protagonizado por el norteamericano Knox
Martín, este evento, que conmocionó a la nación entera, fue la nueva
chispa que encendió de nuevo los anhelos colombianos de contar con
aviación.
A raíz de
ello y a la insistencia de varias personalidades, el Congreso
Nacional estudiaba la creación de la Quinta Arma del Ejercito: era
la Aviación Militar. Se buscaba que Colombia no se quedara rezagada
respecto a los países más desarrollados que ya contaban con
avanzadas ramas de aviación militar. Fue así como para Diciembre 31
del mismo, se expidió la ley 126 sobre el particular dándole las
correspondientes atribuciones y facultades al gobierno, esta Ley fue
inmediatamente sancionada por el entonces Presidente de la
República, Don MARCO FIDEL SUÁREZ, con la firma de su Ministro de
Guerra, Doctor Jorge Roa.
A
mediados de 1920 el Gobierno contrató en Francia, y trajo al país,
la primera Misión de instructores de Aviación compuesta por el
señor: Coronel Rene Guichard, como jefe piloto, quien ostentaba
varias honrosas condecoraciones y era miembro de la Legión de Honor
Francesa y por los señores Jean Jonnard y José Island como pilotos
instructores; Paul Poillot y Lucien Sloscher como mecánicos
instructores.
Todos
ellos habían tomado, al servicio de Francia, parte activa en el
conflicto Europeo, llamado la Primera Guerra Mundial o la Gran
Guerra, que terminó en 1918.
El
material Aéreo original de la aviación Militar se constituyó así:
- 3
aviones de Escuela, "CAUDRON G-3", con un motor rotativo Francés le
Rhone, de 80 HP.
- 4
bimotores "CAUDRON G-4, de bombardeo e instrucción avanzada,
bimotores, igualmente provistos de motores Le Rhone.
- 4
aviones "NIEUPORT DELAGE", de caza, monoplazas, con idéntico motor.
Avión
Caudron G-3
Estos
aviones carecían de frenos y en aquella época no se habían ideado
los trampolines para trancar las ruedas cuando el motor funcionaba y
por ello los estudiantes o alumnos debían sostenerlos de las alas.
La Misión
francesa estudió las condiciones del país e inicialmente escogió,
por las buenas condiciones del terreno, las llanuras cercanas a la
ciudad de Mariquita como lugar para que funcionara la Primera
Escuela de Aviación Militar, pero por igualdad de circunstancias y
mayores facilidades de conexión con la capital de la República, se
designó de preferencia el corregimiento de Flandes (Tolima) para
sede de la Escuela, acondicionando como aeródromo un terreno cercano
a orillas del Río Magdalena y próximo a la ciudad de Girardot.
Allí se
improvisó una pista de 300 metros de largo por 40 de ancho y se
construyeron 6 grandes cobertizos de guadua y teja metálica que
servían de hangares talleres y almacenes.
El
Decreto 2172 del 10 de Diciembre de 1920 desactivó la ley 126 de
1919 y creó la Sección de Aviación Militar, dependiendo directamente
del Ministerio de Guerra, que más tarde se constituiría en el
Departamento 8 del Ministerio de Guerra, División General de
Aviación Militar, mediante decreto Nº. 2065 del 1º de Diciembre de
1932.
El
Decreto Nº 208 de 1921 nombró el personal de alumnos pilotos y
mecánicos que principiaron labores en Flandes el 1º de Febrero del
mismo año, entre los alumnos pilotos figuraban los siguientes:
- José I.
Forero quien efectúa su vuelo solo el 30 de marzo de 1922.
- Justino
Mariño que voló solo el 12 de Febrero de 1921.-Q Marco T. Lizarazo.-Q
Luis E. Sepulveda.
-
Benjamin Méndez Rey.
- Luis E.
Pérez.
- Los
cadetes, Benjamín Méndez Rey y Justino Mariño
El
Primer Héroe
Entre
algunos oficiales Pilotos que se recuerdan por su vuelo solo en
aquella época se recuerdan los siguientes: Coronel Efrain Rojas,
Teniente Delfín Torres Duran, Teniente Eduardo Gómez Posada y
Teniente Abraham Liévano, pero especialmente el Mayor Félix Castillo
Mariño, quién siendo el Subdirector de la Escuela y ante los
insistentes y preocupantes rumores de que el Congreso y el gobierno
planeaban cerrar la Escuela, realizó un acto heroico.
Resulta
que a la sazón el presupuesto de Colombia totalizaba treinta
millones de pesos y el haber creado y mantener en funcionamiento la
Escuela de Aviación Militar le costaba al erario público algo más de
ochocientos mil pesos, suma que parecía exageradamente alta para
dotar al país de una aviación militar que, según sus detractores, no
parecía necesitar el país, más aun si se tenía en cuenta que costaba
casi tanto como sostener a casi todo el Ejército. Por ello, ante la
presión de la prensa y del público el Gobierno Nacional y el
Congreso estaban considerando seriamente el cerrarla.
Otro
factor que se sumaba a la crisis radicaba en el hecho de que ya
pasaban varios meses de iniciadas las actividades y ningún
colombiano había volado por sus propios medios.
El día 18
de Junio de 1921, el Mayor Castillo, le ordenó al Técnico Justino
Mariño que le alistara un avión para practicar carreteo, es decir el
movimiento controlado en tierra del avión, tras unos cuantos
desplazamientos le dijo al técnico que iba para la pista a ensayar
la carrera de despegue, ya en posición inició la carrera de despegue
"simulada" pero cuando los presentes esperaban que cortara el motor,
de repente se elevó en forma vacilante y peligrosa, todos se
aterraron pues sabian que solo tenía a cuestas 4 lecciones de vuelo
doble comando, a todas luces impreparado para volar solo el avión,
sin embargo ahí estaba, elevándose poco a poco y tomando confianza,
con el aeroplano controlado se enfiló hacia Girardot tomando altura.
El
personal de la misión francesa, que se encontraba en su mayoría en
la ciudad, al escuchar el sonido del avión y conocedores de que en
la Escuela no había nadie capacitado para dictar instrucción,
salieron despavoridos en dirección a Flandes.
A su
llegada vieron como el Mayor, después de varios minutos sobrevolando
la región a unos tres mil pies de altura, se enfilaba hacia la
pista, el Jefe de la Misión y Director de la Escuela, el Coronel
Guichard, tan solo atinaba a decir "Mon Dieu, Mon Dieu..." pues
temía un desenlace fatal.
El avión
piloteado por el Mayor Castillo se aproximaba a la pista con
movimientos erráticos, bajaba y subía la nariz en forma peligrosa,
todos se tomaban la cabeza con las manos y algunos daban por
momentos la espalda tan solo esperando oir el fatídico choque contra
la tierra, pero haciendo gala de sangre fría y tesón, tan propios de
los colombianos, el Mayor castillo controló su avión en el último
momento y logró aterrizar sin el menor daño para él o su aeronave.
Se hizo
el silencio por un momento y luego todos fue algarabía y gozo, los
colombianos gritaban hurras a Colombia y hurras al mayor Castillo.
Pronto la noticia se regó como pólvora por todo el País, los
colombianos si eran capaces de volar por sus propios medios y sin
ningún instructor extranjero abordo, este acto que, aunque fue una
indisciplina de vuelo, no por ello dejó de ser heróico e impidió la
clausura de la naciente Escuela.
Lo que
hizo posible que el 22 de Enero de 1922, algo más de seis meses
después, se iniciaran de manera formal los vuelos solos de los
alumnos de la Escuela. Quién tuvo el honor de realizar el primer
vuelo solo oficial fué el entonces Cadete Jose I. Forero, quién
llegó a ser un reconocido Oficial FAC alcanzando el grado de
Coronel.
Pero la
situación económica de Colombia en aquélla época no facilitaba las
cosas. La amenza de cierre de la Escuela no había desaparecido y es
así como, a pesar de los notables éxitos alcanzados, el Gobierno
emitió el Decreto No. 580 del 28 de Abril-1922, el cuál ordenaba el
cierre de la Escuela. Con desazón, los jóvenes pichones de pilotos
se desbandaron, algunos, otros continuaron en el Ejército y algunos
más decidieron continuar con sus estudios de pilotáje ya fuera en
las nacientes empresas de aviación, tal como la famosa SCADTA, e
incluso en el extranjero.
Afortunadamente varios entusiastas y defensores de la aviación no se
resignaban al cierre de la Escuela y así, trás dos años de
gestiones, lograron que la Escuela fuera reabierta, esta vez en
Madrid, Cundinamarca, el 8 de Noviembre de 1924, de ahí, tal vez en
forma equivocada, que el día de la FAC se celebre en ese día.
En esta
nueva etapa, debido al daño y descomposición de los aviones
originales, hubo necesidad de renovar el equipo volante con la
incorporación de 4 aviones suizos Wild WT de entrenamiento, y 9 Wild
X de ataque y observación, solo sobrevivian un Caudron G-3 y un G-4
de la Escuela de Flandes.
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Esta vez fue
una misión suiza la responsable de continuar con la conformación de
nuestra aviación militar.
Sin embargo
el nuevo esfuerzo tuvo un fuerte tropiezo cuando otra vez se cerró la
Escuela en Diciembre de 1928. Pero, como el Ave Fénix, tan solo 4 meses
después se logró su reapertura definitiva. El 20 de Marzo, 1929, de
nuevo con una misión francesa, se reiniciaron las actividades de la
Escuela y por tanto de la avaición militar.
Así continuó
desarrollándose y fortaleciéndose poco a poco, tratando siempre de estar
acorde con los últimos adelantos y las nuevas tecnologías. Hasta que
llegó su prueba de fuego.
Como un
gigante dormido, la FAC respondió con creces a la nación entera la
confianza y el esfuerzo en ella depositadas, en el complejo compromiso
que le creó el Conflicto del Sur, 1932-1934, originado con la invasión y
anexión por parte del Perú de vastos territorios sureños,incluyendo a
Leticia. En esta epopeya, la Fuerza Aérea fue el factor determinante
para repeler la agresión y recuperar para nuestro País tan extensos
territorios.
Durante el
conflicto los aviadores de la FAC demostraron su profesionalismo y
valentía obligando a la huída de las aeronaves agresoras y apoyando a
las tropas de superficie para el exitóso cumplimiento de sus misiones.
Las dos batallas de mayor recordación de esta heroica actuación fueron
las de Tarapacá, Febrero 14-1933, y Güepí, Marzo 26-1933.
Aunque hubo
algunos derribos de aeronaves de lado y lado, estos fueron realizados
siempre por la artillería antiaérea de ambos bandos, pero el 8 de Mayo
de ese mismo año nuestros aviadores se anotaron el primer derribo de la
guerra en un combate aire-aire cuando abatieron un avión Douglas O-38 P
del Perú. Es de resaltar que al inicio del conflicto el Perú contaba con
una aviación militar muy superiormente dotada. Pilotos condecorados con
la Orden de Boyacá por sus actos de valor en el conflicto colombo-
peruano; entre ellos Camilo Daza, Andrés M. Díaz, Benjamín Méndez Rey y
Luis F. Gómez Niño.
Mientras
Colombia tan solo contaba con un único avión de combate, un Falcón O-1,
8 Wild X de entrenamiento y ataque, 3 Fledgling de entrenamiento y 4
Osprey C-14 de entrenamiento, la aviación militar peruana se componía de
6 escuadrones de combate, 2 de entrenamiento, 1 de reconocimiento, 1 de
enlace, 1 de transportes y 1 aeronaval, y sin embargo en el curso del
conflicto nuestros aviadores no solo respondieron al desafío sino que
superaron con creces al enemigo.
Las épocas
doradas y la reorganización de la FAC
Al concluir
el conflicto nuestra Aviación Militar se había transformado en una
verdadera Fuerza Aérea, dotada con cerca de 145 modernas aeronaves de
todos los tipos, viviendo así la FUERZA AÉREA COLOMBIANA su primera
Época Dorada.
Estas
circunstancias y las subsiguientes, demandaron una reestructuración
consecuente proporcionada a la realidad aeronáutica mundial y fue así
como el gobierno emitió el Decreto Nº 1680 del 15 de Julio de 1942, que
determinó la separación total y definitiva de la aviación militar y de
la civil, hasta la fecha unidas en un solo ente jurídico denominado
Dirección General de Aviación. Nació así la Fuerza Aérea Nacional,
totalmente independiente de la Aeronáutica Civil, novedad que se
presentó durante el mandato del Presidente Eduardo Santos, siendo
Ministro de Guerra Gonzalo Restrepo.
Dos años mas
tarde en virtud de la ley Nº 102 del 31 de Diciembre de 1944, nuestra
institución de nuevo, y en atención a la importancia que había cobrado,
cambió su nombre para convertirse en FUERZA AÉREA COLOMBIANA, tercer
integrante del componente militar Colombiano con autonomía y doctrina
propias, dependiendo definitiva y directamente de la Jefatura del Estado
Mayor General de las FF.MM.. Esta ley 102 que dictaba disposiciones
sobre la organización y el mando se produjo durante el Gobierno de
Alfonso López Pumarejo siendo Ministro de Guerra el General Domingo
Espinel.
Debemos
recordar que a lo largo de todo este proceso, se estaba viviendo la
Segunda Guerra Mundial (1939-1945), debido a la conflagración mundial y
al proceso de reestructuración de nuestra aviación militar, fue que la
FAC vivió su segunda época dorada, en respuesta a las crecientes
amenazas y necesidades planteadas por el conflicto, se inició un proceso
de modernización que se extendió de 1940 a 1947 y se realizó tanto en el
plano de la preparación profesional de Oficiales y Suboficiales, así
como en el de la adquisición de modernas aeronaves.
Al finalizar
este periodo la FAC había incorporado un total 313 nuevos aviones
distribuidos en 10 tipos diferentes de aeronaves.
El primer
Comandante de la Fuerza Aérea Colombiana como tal fue el Coronel Arturo
Lema Posada quien rigió sus destinos entre 1943-1945.
Posteriormente, esta vez en respuesta a la Guerra de Corea (1950-1953),
se vivió un nuevo proceso de desarrollo y crecimiento que inició en 1950
y concluyó en 1955, para esta tercera época dorada la FAC renovó su
material volante con la adquisición de 10 nuevos equipos que sumaban 263
aeronaves. Esta época se destaca por las enormes transformaciones
vividas por la FAC, inicialmente se destaca la llegada del helicóptero
por primera vez a nuestro país, hecho histórico ocurrido en 1953 con la
entrada en servicio del equipo Hiller OH-23B Raven.
Posteriormente en solo tres años se vivieron sendos hechos históricos
que transformaron nuestra Fuerza Aérea. En 1954 la FAC y Colombia
ingresaron a la Era del Jet, con la adquisición de los primeros aviones
a reación, los famosos entrenadores Lockheed T-33 Silver Star, seguidos
al año siguiente por los primeros aviones de combate a chorro, los
Lockheed F-80 Shooting Star, y luego, en 1956, se dio otro enorme avance
al evolucionar de la era del jet a la Era Supersónica, con la entrada en
servicio de los modernos caza Canadair Mark IV (versión canadiense del
North American F-86 Sabre de los que se adquirieron 4 unidades en 1963)
capaces de desarrollar una velocidad máxima de mach 1.1.
La FAC de
nuestros días
Después de
estas épocas memorables el desarrollo de la FAC ha sido más parejo y
continuo. Se destacan eso si, dos aspectos importantes, el primero
ocurrido en 1972 con la llegada de los caza-bombarderos Marcel Dassault
M-5 Mirage, capaces de volar a dos y media veces la velocidad del sonido
gracias a su posquemador. Por otra parte se destaca el importante papel
jugado por el helicóptero a raíz del cruento e injusto conflicto interno
sufrido por Colombia por causa de las organizaciones subversivas, el
vital papel jugado por el helicóptero en apoyo a las fuerzas de
superficie y en defensa de nuestra integridad territorial se ha hecho
evidente con la incorporación de equipos ocurrida en 1988 con la compra
de 10 modernos Sikorsky UH-60A Black Hawk y en 1990 con la llegada de 20
UH-1H.
Equipos que,
al igual que los M-5 y los Kfir supersónicos, los A-37 de combate y
apoyo táctico, los turbohélice OV-10 de apoyo táctico, los entrenadores
T-34 Mentor, y los ya renombrados Douglas Ac-47 Fantasma, se han venido
modernizando para mantenerlos al día y con plena capacidad operacional
para responder a las necesidades del País, complementándose este proceso
con la adquisición de modernos equipos tales como los turbohélice
Embraer T-27 Tucano, de entrenamiento avanzado, los CASA CN-235 Nurtanio
de transporte, o los Schwaizer y Cessna C-337 Skymaster de inteligencia.
Aronaves todas, que en conjunto con muchas otras que resultaría muy
extenso relacionar, comandadas, tripuladas y mantenidas en vuelo por
Oficiales y Suboficiales de gran profesionalismo, hacen de la Fuerza
Aérea Colombiana una organización dinámica, moderna y efectiva que en
todo momento lucha por defender la libertad y la vida de los
colombianos.
Fuente:
Página Oficial de la FAC
Conozca uno de los aviones Insignia de la Aviación Militar en Colombia

Foto: Colombia: Seguridad & Defensa
Por: Subteniente
Magda Rincón
Lo encuentra
en el Museo Aeroespacial Colombiano en las Instalaciones del CATAM.
Totalmente restaurado de acuerdo a su configuración original al servicio
de Colombia.
Es un avión
de estructura y revestimiento totalmente metálicos en lamina de aluminio
corrugada. monoplaza de ala baja, motor radial de 9 cilindros
refrigerado por aire, tren de aterrizaje tipo flotadores (Hidroavión).
Los primeros
en llegar a Colombia, lo hicieron a través de la aerolínea SCADTA en
1929 y a raíz del Conflicto con el Perú en 1932, el gobierno dispuso el
traslado de tres de ellos a la Aviación Militar mientras llegaban los
que había adquirido la FAC. Se les distinguió con las matriculas del 401
al 407. En nuestro medio militar los W-34 se emplearon básicamente en
misiones de transporte, pasajeros, evacuaciones, relevos, carga, correo,
enlace y reconocimiento, tanto sobre ruedas como en flotadores.
En esa época
la aviación militar y la civil funcionaban en un solo organismo
denominado Dirección General de Aviación, el conflicto que sostuvo
Colombia con el Perú se ganaría básicamente con una aviación netamente
fluvial, por ello las aeronaves civiles fueron indispensables ya que la
mayoría de ellas eran de flotadores, el parque aeronáutico lo
conformaban aviones alemanes monomotores Junker F-13 y W-34 y los
trimotores JU-52.
Estos tres
que trasladaron acuatizaron en Caucaya adaptados para combate cada uno
con dos ametralladoras y con 6 bombas de diez kilogramos bajo cada
plano, su misión actuar como vanguardia de protección de los buques que
avanzaban por el Putumayo hacia el Amazonas.
El 19 de
febrero de 1940, el FAC 401 realizo el histórico vuelo sin escalas
Bogota-Lima en misión de buena voluntad en un tiempo de 10:40 horas.
Un año
después del viaje a Lima, éste mismo avión, al mando del capitán Carlos
Cancino, se estrelló en inmediaciones de Guaduas, pereciendo sus
ocupantes.
Los Junker
W-34 estuvieron al servicio de la Fuerza Aérea hasta el año de 1952;
solamente se conservó el FAC 407 que actualmente adorna el Museo
Aeroespacial Colombiano totalmente restaurado.
Se hace una
invitación para que el personal de la Fuerza Aérea interesado en conocer
más sobre la Historia de nuestra Aviación Militar visite el Museo
Aeroespacial Colombiano en las instalaciones del CATAM.
Fuente:
Página Oficial de la FAC
"ASÍ SE VA
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