Lancha LPR-40 fabricada por COTECMARLas condiciones extremas que por años han enfrentado las patrullas de las autoridades colombianas que protegen los ríos del país llevaron a la Armada a hacer modificaciones estructurales a sus equipos, al punto que hoy abren un nuevo mercado para la industria militar. 

Después de numerosos reveses y el sacrificio de muchas vidas, la Armada aprendió de los errores y logró desarrollar uno de los mejores aquipos del mundo para enfrentamientos fluviales. Los expertos catalogan las patrulleras colombianas como verdaderos "tanques de guerra de agua".

"Son naves con capacidad para recorrer grandes distancias, están diseñadas para navegar en bajísimas profundidades, tienen alto poder de fuego y son completamente blindadas", dijo el contralmirante Roberto Sáchica, presidente de Cotecmar, encargada del diseño de las naves.

El modelo llegó a ser tan exitoso que Brasil, potencia de la zona en la fabricación de equipos de combate y que ha vendido a Colombia los poderosos Supertucano que han sido clave en la lucha contra las Farc, ya compró las cuatro primeras lanchas hechas en Cartagena y que serán usadas por el Ejército de ese país.

El acuerdo, ratificado por el ministerio de Defensa brasileño, también contempla la construcción a futuro de naves más grandes, como el denominado Patrullero Amazónico, con mayor poder de combate.

Según los ingenieros de Cotecmar, lo especial de estas lanchas es que operan en bajos calados, con lo que pueden navegar en ríos de hasta 60 centímetros de profundidad evitando que se encallen, pero sobre todo, pueden esquivar las trampas que durante años la guerrilla armó con cadenas para dañar los motores.

Contrario a las lanchas anteriores en las que los infantes de marina que estaban en plena misión debían salir a tierra firme para realizar sus necesidades fisiológicas y, además, para abastecerse de agua, esta lancha tiene cinco días de autonomía, lo que significa que durante ese lapso la tripulación puede permanecer dentro de la nave protegida por un grueso blindaje.

"Brasil es el primer interesado, pero no el único, y eso nos llena de orgullo", agrega el contralmirante Sáchica, quien sostiene que este es solo el comienzo de un gran plan de desarrollo de tecnología militar que pretende que la región sea autosuficiente en materia militar y no tenga que buscar desarrollos en países europeos o en Estados Unidos. Las naves made in Colombia que serán entregadas a Brasil ya empezaron a ser construidas en los astilleros de Cartagena.

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