En la grabación de la cadena radial Todelar se escucha al periodista Édgar Artunduaga preguntándole al comandante de la Armada Nacional, el almirante Roberto García Márquez, qué sucedería si a esta institución se presentara una persona que abiertamente se declara homosexual.

–Nosotros creemos que las instituciones militares tienen una conducta, una forma de ser, que en definitiva riñe con esa situación (...). No se verían bien un par de militares cogidos de la mano, besándose. Eso choca contra el sentido común y contra la ética, la moral, responde el almirante.

A continuación viene una seguidilla de cuestionamientos en el mismo sentido. “¿No quiere ver homosexuales en la Armada?”. “Evidentemente”, responde el comandante. “¿Si usted pilla a un par de homosexuales, trata de sacarlos?”. “Sí. Por las vías legales”. Para finalizar García Márquez (quien no tienen ninguna relación con el Nobel de Literatura) deja por sentado que si en la Armada Nacional hubiera un integrante gay no podría “salir del clóset”.

“Esas declaraciones son bastante delicadas”, es lo primero que atina a decir Sandra Mora, la oficial de la Policía Nacional que por decisión del Tribunal Superior de Meta tuvo que ser reintegrada a la institución en agosto del año pasado, después de haber sido retirada del servicio por su condición homosexual.

Mora aclara que cualquier declaración suya es en nombre propio, como activista y defensora de los derechos humanos. Luego dice que la posición del almirante es ilegal y anticonstitucional. “Lo invito a que revise las sentencias que desde 1999 ha proferido la Corte Constitucional, en las que queda claro que la condición sexual no puede ser considerada al momento de ingresar a las Fuerzas Armadas”.

Sandra Mora es una autoridad en esta discusión. Ella vivió durante 11 años el peso de la discriminación sexual, hasta que finalmente un tribunal falló a su favor. Hoy Mora le recuerda al almirante García Márquez que él “está administrando recursos humanos, no sexualidades” y le pide “respeto a la dignidad humana”. Reconoce, así como lo afirmó él, que las expresiones sentimentales en el interior de estas instituciones están prohibidas, “pero eso no quiere decir que nosotros tengamos que ocultarnos”.

“Las expresiones utilizadas por el almirante constituyen un ejercicio de violencia y discriminación. Y son de mayor preocupación en razón del rango que él ocupa”. Así se refirió el abogado Germán Humberto Rincón Perfetti, reconocido defensor de los derechos de la comunidad LGBT, al conocer las palabras del comandante de la Armada Nacional.

Cuando se le pide su opinión lo primero que hace Rincón Perfetti es mencionar la Sentencia 507 de 1999, en la que la Corte Constitucional “dijo claramente” que no se les puede impedir el ingreso y la permanencia a las personas homosexuales a las Fuerzas Armadas. “Entonces podemos deducir que el comandante desconoce las sentencias de la Corte y desconoce la Constitución. Y su ignorancia llega al límite del derecho penal, porque de acuerdo con la nueva Ley Antidiscriminación (del 1° de diciembre de 2011) cometió el delito de hostigamiento. Podría ser uno de los primeros en estrenar las sanciones”. Según las cuentas del abogado, para este delito se contemplan penas de entre 12 y 36 meses.

También se escuchó la voz de protesta de Blanca Inés Durán, la primera alcaldesa local homosexual en la historia de Bogotá y hoy directora de apoyo a localidades de la Secretaría de Gobierno de esa ciudad. Durán dice, con un dejo de indignación, que las palabras del almirante son una discriminación clara, “una forma de rechazo a una población que ha venido trabajando en el reconocimiento de sus derechos”.

Durán afirma con total convencimiento que el comandante García Márquez, como funcionario, “debería responder disciplinariamente por sus declaraciones” y sostiene que “un gobierno como el del presidente Santos, que ha declarado que no apoyará ningún tipo de discriminación, debería tomar medidas frente al almirante”.

Con ella coincide Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa: “Debería haber una respuesta de alto nivel, en la que alguien del Gobierno ratifique su compromiso con la no discriminación, que alguien afirme que esto va en contra de su política”.

El viernes la Armada Nacional, la misma que comanda el almirante García Márquez, aclaró a través de un comunicado que no tiene en cuenta la orientación sexual para el ingreso a esa institución.

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