BN1www.fuerzasmilitares.org (04MAY2014).- El 18 de enero de 1950 el gobierno Nacional expidió un decreto a través del cual destinó una parte de los terrenos que la nación posee en la isla de Tierrabomba (Cartagena) para la construcción de la Base Naval que hoy se encuentra en el barrio de Bocagrande, a orillas de la bahía. En esas instalaciones hay astilleros, campos de entrenamiento, edificios para dormitorios de los infantes, casinos para los oficiales, oficinas, talleres, vías, helipuertos y muelles, entre muchas otras infraestructuras propias de las instalaciones militares.

Han pasado 64 años desde cuando el gobierno de entonces consideró estratégico y oportuno construir la Base Naval en una zona rural como es Tierrabomba, pero sólo en el 2012 el presidente Juan Manuel Santos ordenó a la Armada Nacional que iniciara los estudios para realizar el traslado. El proyecto, por donde se mire, es conveniente para el desarrollo de Cartagena y tanto los miembros del gobierno distrital como empresarios y ciudadanos ven positivo el traslado, pero un proyecto de estas dimensiones plantea interrogantes y ha generado preocupaciones que hasta ahora la Armada no ha podido responder, porque apenas está en la fase de prefactibilidad.

Entre lo positivo estaría que al salir la Base de un barrio turístico y residencial como Bocagrande, se resolvería parcialmente el problema de congestión vehicular que padecen residentes y turistas, pues se contempla abrir nuevas vías, paseos peatonales y se incorporaría espacio público para el disfrute de la ciudadanía. En este momento el proyecto de traslado está en fase de estudio y los costos estimados de construcción y dotación de la Base Naval con ‘todos los juguetes’, como prometió el presidente Juan Manuel Santos el 12 de junio del 2012, tendría un costo aproximado de cuatro billones de pesos.

Un proyecto de estas dimensiones tiene a los constructores y a las empresas inmobiliarias locales y nacionales entusiasmadas, pues de las 33 hectáreas se urbanizarían 165.000 metros cuadrados (16,5 hectáreas) y la otra mitad se destinaría para espacio público que el barrio de Bocagrande no tiene. El estudio y el diseño del proyecto están a cargo de la Empresa Nacional de Renovación Urbana Virgilio Barco.

Sin puente no hay Base Naval

Para todos los cartageneros es claro que la localización de la Base Naval ha sido un obstáculo al desarrollo de la ciudad y el traslado a Tierrabomba es una petición que desde hace varios años vienen haciendo los habitantes de Bocagrande. Pero para poder hacer el traslado de la Base Naval hacia la isla de Tierrabomba hay que resolver varias dificultades, principalmente la financiación, tener claridad sobre los títulos y localización del terreno de propiedad de la Nación y la necesidad de construir un puente, porque, de lo contrario, el transporte de materiales de construcción incrementaría los costos de manera incalculable y lo haría –si no difícil- imposible.

En un foro realizado el pasado 18 de febrero en Cartagena convocado por Camacol Bolívar y la Cámara de Comercio de Cartagena, donde la Armada y Andrés Escobar, de la Empresa Nacional de Renovación Urbana Virgilio Barco, propusieron financiar el traslado con la venta de los terrenos donde hoy está la Base Naval. La propuesta es rechazada por empresarios como Ramón Del Castillo, mientras que Arturo Cepeda pide que no se descarte esa fórmula para obtener una parte de la financiación, pues con la construcción de un proyecto de renovación urbana se obtendrían aproximadamente entre 350.000 y 500.000 millones de pesos, además, agrega, dejarle toda la carga de la financiación a la Nación, sin echar mano de activos que ayuden a obtener recursos, haría irrealizable el proyecto. 

El segundo escollo es la construcción del puente y su ubicación, pues aún no se sabe el costo, pero sin el puente no hay proyecto. Siempre se ha considerado de manera tentativa unir Bocagrande con Tierrabomba mediante la construcción de un puente por La Escollera en El Laguito, pero en la presentación hecha por la Armada tienen otras opciones, entre el sur de la Casa de Huéspedes Ilustres y la zona industrial de Mamonal hasta el punto donde se construiría la Base en Tierrabomba con un gálibo alto para que los barcos mercantes de última generación tengan acceso al puerto. Una tercera dificultad es la realización de consultas previas con las comunidades negras de Bocachica, Tierrabomba y Caño de Loro y los permisos ambientales, aunque los oficiales de la Armada sostienen que por tratarse de un proyecto de seguridad nacional, la Armada no está obligada, pero harán las consultas previas y solicitarán los permisos ambientales. 

Si los anteriores factores son considerados difíciles a la hora de sacar adelante la iniciativa, hay otro que es aún más complicado y tiene que ver con la propiedad de Tierrabomba. En la presentación, el oficial de la Armada encargado de hacer la exposición del proyecto planteó la construcción en un terreno donde unos inversionistas sostienen que ese sitio es propiedad privada. Hicieron la afirmación con base en un pronunciamiento del Incoder del año 2007, donde quedó establecido que en la isla hay tres clases de propietarios: El Distrito de Cartagena, que posee 730 hectáreas; la Armada Nacional, 140, y el resto, aproximadamente 1.130 hectáreas, pertenece a particulares. 

La decisión de Incoder fue recurrida ante el director de la entidad y este ratificó lo dicho por el director de la UNAT, y finalmente dos pronunciamientos en dos instancias judiciales, un juzgado administrativo y el Tribunal Contencioso, confirmaron lo dicho por Incoder. Sin embargo, la Armada insiste que son propietarios de 950 hectáreas declaradas de utilidad pública, pero nunca la Nación las adquirió o expropió previa indemnización a los propietarios y poseedores que ocupan los predios que se conocen con los nombres de Hacienda Carex y Tierra de Indios de Bocachica.

La otra dificultad es que en la ensenada del Derrotado, donde la Armada tiene los prediseños de la Base Naval, existe un bajo que tiene un kilómetro de ancho y tres kilómetros de longitud desde Bocachica hasta la punta de la Ciénaga de la Viuda, y sólo tiene tres pies de profundidad (un metro), un calado que descartaría la construcción de la Base, pues el dragado de ese bajo es imposible no sólo porque se trata en gran parte de una roca, sino porque llevarlos a una profundidad de 36 pies, más o menos unos 14 metros, costaría una fortuna y cambiaría las corrientes en el canal de acceso a al puerto de Cartagena.

Una propuesta a la que no han prestado atención y sería la más viable es la formulada por un almirante que propuso que se construyera una Base Naval entre Cartagena y Barranquilla, a la altura de Galerazamba, los costos serían menores, se unirían los recursos obtenidos por la venta de las dos bases navales existentes en Barranquilla y Cartagena, cuyo costo estaría cercano a 700.000 millones. La de Barranquilla está a orillas del río Magdalena. Si esperamos que la Nación financie el proyecto, no habrá Base Naval y Bocagrande seguirá con sus problemas, fue una de las conclusiones del foro realizado en Cartagena. 

El traslado de la Base Naval tiene por primera vez la voluntad política y apoyo del presidente Santos, por eso dejar pasar la oportunidad puede ser una frustración para una ciudad agobiada con problemas de movilidad y concentración urbana en un sector saturado de construcciones y limitaciones de servicios.

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