ARC Punta Espadawww.fuerzasmilitares.org (19NOV2014).- En el ARC Punta Espada, el primer buque patrullero de costa construido en Colombia, el almuerzo —un día cualquiera— puede ser sopa, arroz, ensalada y yuca. Como si estuviéramos en casa. Está bajo las órdenes de un capitán de 38 años de edad, tiene 22 tripulantes y en lenguaje wayúu su nombre significa “donde los sueños hacen parte de la vida real”.

El capitán de corbeta Henry Barón está al mando y es quien cuenta la historia de su construcción y las tareas que tendrá este gigante que, se espera, zarpe en diciembre.

La importancia de este buque no solo radica en que es el primero construido en Colombia de este tipo —una patrullera de costa— sino también porque con él se consolida la flota de buques hechos con mano de obra colombiana, entre los que se destacan los patrulleros ARC 7 de Agosto y el ARC 20 de Julio.

La unidad, al servicio de la Armada Nacional, operará en el Caribe colombiano y tendrá entre sus funciones las operaciones de interdicción marítima, patrullaje y vigilancia de los mares y soporte en operaciones de control de fronteras, para detectar, interceptar e inspeccionar embarcaciones.

También tiene la capacidad para abastecer de combustible a unidades de reacción rápida y cuenta con radares para garantizar el control marítimo y así luchar contra la delincuencia transnacional y el narcotráfico. Entre las características propias del diseño colombiano, se advierte que su arma principal, un cañón de 25 milímetros, tiene una operación remota desde el puente de control del buque.

“Siempre ha sido prioridad para la Armada, que Colombia construya sus propias unidades. El ARC Punta Espada tiene un modelo que es ciento por ciento nuestro y está pensado para satisfacer nuestras necesidades”, explicó el capitán.

Su proceso de construcción se inició el 27 de diciembre de 2013, con el corte de la primera lámina y el posterior armado de bloques, en enero de 2014. Este proceso estuvo a cargo de Cotecmar, la empresa colombiana que está al servicio de la industria naval. Frente al ARC Punta Espada, la Armada ha dicho que “el éxito del proyecto radica en la integración entre el desarrollo del diseño de la patrullera y las necesidades de la Armada Nacional, lo cual permitirá que el buque se adapte a las condiciones meteorológicas y marinas existentes en las aguas jurisdiccionales colombianas”.

Viento en popa

Los cuatro oficiales y los 18 suboficiales que conforman la tripulación del ARC Punta Espada están hoy en entrenamiento y desde el momento en que zarpen, tendrán garantizada la subsistencia en el tiempo que dure el viaje y también en caso de que este se prolongue.

“Estamos en reconocimiento de la unidad porque un buque sin los hombres que lo sepan manejar bien, no es nada. Ellos tienen que dominar todos los sistemas, incluida la parte administrativa y de armas, para cuando se dé el abanderamiento de la unidad estén listos para irnos a la mar”, explicó el oficial.

Sus hombres también reciben capacitación en derechos humanos, Derecho Internacional Humanitario e interdicción marítima.

“Sabemos que nuestra tarea es compleja, ¡eso lo sabemos!, pero tenemos las capacidades y para eso tenemos este nuevo buque, para atacar a los grupos al margen de la ley y darles donde más les duele que es la parte económica. Sabemos que ese control marítimo está dando muy buenos resultados”, explicó el capitán Barón.

Un sueño, una realidad

El nombre del ARC Punta Espada —bautizado el pasado 31 de octubre por el presidente Juan Manuel Santos— se debe no solo al accidente costero de La Guajira y a que es un punto estratégico para la Armada, sino también en homenaje al pueblo wayúu.

“Para nosotros Punta Espada representa una posición estratégica en el norte del país, desde donde se puede hacer un control más eficaz sobre las situaciones de violencia. Pero también para estar al lado de la comunidad indígena que está allí, los wayúu”.

Explica el oficial que para los indígenas el nombre de Punta Espada hace parte de un ritual ancestral que se llama Talawayuupana, que significa “Donde los sueños hacen parte de la vida real”, en el que los indígenas les consultan —en sueños— a sus seres queridos que han muerto, sobre las decisiones que deben tomar sobre el rumbo de su vida.

Aunque el capitán dice que todavía no sabe cuál será el primer destino del buque —espera que sea Punta Espada— si todo sale bien y el viento se pone a su favor, el zarpe se haría a mediados de diciembre, por lo que los 22 tripulantes recibirían la Navidad y el Año Nuevo a bordo de esta patrullera.

“Nos hicimos marineros para sortear este tipo de cosas. Si hay que pasar la Navidad en el buque, así será y será para estar pendiente de la seguridad de los colombianos”, dice el oficial, quien tiene un niño de cuatro meses y una esposa paciente que lo espera. Un oficial a quien la experiencia en unidades de río, en zonas de orden público complejas, en batallones de infantería y en unidades de guardacostas, lo convirtieron en uno de los pocos oficiales que hoy tienen a su mando un buque ciento por ciento colombiano, en donde se sirve comida así como en casa y en la que la Navidad también será así, como en casa .

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