La Infantería de Marina hace presencia en el casco urbano de Buenaventura con el fin de evitar cualquier atentado terrorista en medio de la falta de electricidad. Imagen de archivo
La Infantería de Marina hace presencia en el casco urbano de Buenaventura con el fin de evitar cualquier atentado terrorista en medio de la falta de electricidad. Imagen de archivo

www.fuerzasmilitares.org (03JUN2015).- Un total de siete acciones armadas contra poblaciones de la costa pacífica por parte de las Farc, hacen de esta región la más afectada por el conflicto desde el levantamiento de la tregua de esa guerrilla anunciado el pasado 22 de mayo. De acuerdo con las cifras de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU,

Tumaco es el municipio que más acciones armadas ha sufrido con un total de 4, entre ellas el ataque a la estación de Policía y el atentado contra un camión de Ecopetrol.

Los otros municipios afectados de la costa Pacífica son López de Micay, en donde se han registrado tres hostigamientos contra la Fuerza Pública, y Buenaventura, que desde el pasado domingo en la mañana se encuentra sin servicio de energía debido a la voladura de una torre de la empresa Epsa por parte del Frente 30 de las Farc.

Para el analista Jorge Restrepo del Centro de Recursos para el análisis de Conflictos, Cerac, la escalada de violencia en esa zona del país se debe a un retorno de las Farc a sus actividades ilícitas luego de la tregua unilateral.

“Esto no puede interpretarse como una forma de presionar al Gobierno para un posible cese bilateral al fuego. Lo que está ocurriendo es sencillamente un reinicio de las actividades de las Farc que, como venimos de una tregua en la que hubo una calma notoria, se hacen más visibles”, indicó Restrepo.

El analista también afirmó que la región pacífica es una de las zonas en las cuales las Farc tienen un mayor control territorial, cosa que facilita su accionar.

“Era previsible que en esa zona se presentara el mayor nivel de ataques, porque es una zona en su mayor parte controlada por las Farc. Esa situación facilita los atentados como voladuras de torres, atentados contra la infraestructura petrolera, etc.”, concluyó Restrepo.

León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación, coincide con Restrepo en que el actual escalamiento de violencia en la región Pacífica es un reinicio de las operaciones de las Farc y no obedecen a un plan especial por parte de esa guerrilla, sin embargo, Valencia hizo notar que, a pesar de la crisis en Guapi y Buenaventura, este año ha tenido los índices más bajos de ataques por parte de las Farc en mucho tiempo.

“La gente en general no se da cuenta de eso porque no conoce las estadísticas. Pero cuando se analiza el número de acciones desde que iniciaron los diálogos, uno se percata de la disminución. En 2012 las Farc cometían un promedio de 180 acciones armadas por mes. Para el 2013 eso se redujo un 40 % y para el 2015, ya teníamos el índice más bajo de los últimos años. Todo gracias a la tregua de las Farc”, anotó Valencia.

El analista afirmó además que se hace urgente el reinicio de un desescalamiento del conflicto no solo por el bien de la negociación de paz, sino de cara a las elecciones de octubre.

“Gobierno y Farc deben intentar un nuevo desescalamiento de la confrontación que además esté ligado a un desarme definitivo dentro de la firma de un acuerdo de paz”, indicó.

Habitantes de las zonas afectadas del Pacífico afirmaron también la necesidad de la continuación de un desescalamiento del conflicto, sobre todo en medio de la crisis humanitaria que se vive en Guapi luego del bombardeo al campamento de las Farc que dejó 26 subversivos muertos.

“La gente tiene mucho miedo por las confrontaciones en Guapi y la zona rural, así como en Tumaco. Ellos viven el conflicto de una manera directa, ellos son los que tiene que desplazarse y los que tienen que sufrir los enfrentamientos, por eso hay que buscar la forma de parar esta nueva crisis”, dijo el gerente de la Presidencia para la Región Pacífico, Gilberto Murillo, quien ha estado viajando a cada uno de los poblados afectados para evaluar la situación.

Por su parte Luis García, enlace municipal en Guapi para la Unidad de Víctimas, afirmó que actulmente hay 451 personas en condición de desplazamiento en Guapi, correspondientes a 112  familias.

“La situación es crítica porque el municipio no disponde de un albergue para la atención de estas personas, lo cual ha hecho que sean llevadas a la casa de la cultura. Sin embargo, ese lugar es muy pequeño y no cumple con las conidicones sanitarias para atender a tantas personas. El municipio y entidades internacionales están respondiendo a la demanda de los desplazados, pero la situación es difícil y ellos no han mostrado intención de retornar”, manifestó García.

El funcionario agregó que a pesar de que en los últimos días no se han registrado ataques en Guapi ni su zona rural y del parte de seguridad constante que da el Ejército,  hasta ahora no se cuenta con un plan de retorno para los desplazados.

“La gente manifiesta que solo volverá a su casa cuando estén seguros de que la situación se ha calmado y de que no quedarán en medio de un fuego cruzado entre Farc y FF. AA”, dijo García.

Crisis en Buenaventura

El desabastecimiento de productos que necesitan refrigeración y filas interminables para conseguir gasolina son las primeras dificultades que enfrenta la población tras el atentado de las Farc contra una torre de energía.

La preocupación entre los comerciantes de mariscos de las galerías de Buenaventura aumenta, el hielo escasea y los congeladores ya no dan abasto para guardar la mercancía.

Las autoridades afirman que el reabastecimiento de energía tardará al menos un día más.

eluniversal.com.co