Club Naval Cartagena
Lo ocurrido es una vergüenza mayúscula que pone de manifiesto prácticas elitistas en la Armada Nacional.

www.fuerzasmilitares.org (20ENE2017).- Una empleada de servicio doméstico fue echada de las instalaciones del Club Naval de Oficiales de Cartagena porque, según la reglamentación del lugar, estaba prohibido su ingreso. El Tribunal Administrativo del Departamento de Bolívar señala que la prohibición equipara a la mujer con una mascota.

Al reconocer que el caso constituye una grave falta de respeto hacia la dignidad humana, el Tribunal Administrativo de Bolívar -en fallo de primera instancia- le ordenó al gerente del Club Naval de Oficiales de Cartagena ofrecer disculpas públicas a la señora Carmen Cecilia Beltrán Pájaro, que se desempeña como empleada doméstica por hechos ocurridos el 26 de noviembre de 2016 en Cartagena, en un caso de discriminación en contra de la mujer.

Una narración de los hechos aparecida en el peridico colombiano El Espectador, señala:

De acuerdo con los hechos, Carmen Beltrán fue ese día al club, ubicado en el barrio Castillogrande, a acompañar a una fiesta a un niño que tenía bajo su cuidado, pero al llegar le manifestaron que las empleadas de servicio doméstico tenían prohibido ingresar a las instalaciones del centro de recreación. Sin embargo, por el hecho de tener a un menor bajo su responsabilidad, el vigilante la dejó ingresar.

Estando adentro, se le acercó una cadete y le señaló que estaba prohibido en ingreso de empleadas del servicio doméstico en el club, sin embargo, le expresó que no podía dejar al menor solo. Lo mismo le dijo la madre del niño a quien se le celebraba el cumpleaños.

Finalmente, Beltrán, humillada, salió del Club Naval y fue recogida por la mujer para quien trabaja. Según el documento, la empleadora encontró a Beltrán llorando. Por esta situación, Beltrán interpuso una tutela por considerar que sus derechos fundamentales fueron violados y que la prohibición de ingreso a empleadas domésticas por parte del centro de recreación es inconstitucional.

El fallo del tribunal establece que el Club Naval equipara a las personas que trabajan en el servicio doméstico con mascotas, palabras más palabras menos, a la señora la trataron como a un perro. Situación que no se corresponde con la que debe ser la conducta de los funcionarios públicos, y muchísimo menos con lo esperado de una institución armada de la República en la que todos los colombianos confiamos y de la que nos sentimos orgullosos. Valga anotar que no es un caso aislado, sino que por el contrario la prohibición hace parte de un reglamento oficial, como lo señala el fallo en cuestión: “En el caso concreto, el artículo 47 del Reglamento de Centros de Recreación de la Armada Nacional materializa una práctica que vulnera el principio de igualdad de las mujeres que ejercen el oficio de servicio doméstico al prohibirles el ingreso al Club Naval como lo hace con las mascotas”, dice el documento.

El Tribunal Administrativo del Departamento de Bolívar, indica que la prohibición no sólo atenta contra el principio de igualdad sino que es discriminatoria, humillante, degradante, afecta la dignidad humana y menosprecia a la mujer. “Hubo absoluta discriminación.

El fallo marca un precedente y, aunque puede ser impugnado, los argumentos son sólidos. Se evidencia la violación de los derechos fundamentales de la señora Carmen Beltrán”, señaló Kris Urueta, abogado apoderado del caso.

Es importante destacar que el fallo también le ordena al señor Comandante de la Armada Nacional de Colombia que retire el reglamento que prohíbe el ingreso de empleadas del servicio doméstico a estos centros de recreación en un plazo de 48 horas siguientes a la notificación. De igual modo, el gerente del Club Naval de Oficiales de Cartagena deberá ofrecer las disculpas públicas a través de la primera página de un periódico de difusión local en Cartagena, en la edición del domingo. Estas sanciones son mínimas considerando lo que la señora tuvo que vivir. Por cierto, ¿por qué no hay Almirantes negros en la Armada Colombiana? (Lea este artículo al respecto)

 

(Douglas Hernández, Medellín)