Aviación del Ejército de Colombia“No es lo mismo planificar, dentro de un mismo teatro, operaciones navales, terrestres y aéreas que no se interfieran mutuamente, que planificar operaciones conjuntas".

El efecto sinérgico máximo sólo se consigue al complementar las capacidades de cada fuerza, integrándolas al actuar contra un objetivo, de manera que el enemigo se vea enfrentado a una amenaza conjunta que le dificulte la adopción de contramedidas eficaces, de una manera semejante al efecto de “armas combinadas” en el combate terrestre.”

 

"Unidad de armas combinadas"

La División de Asalto Aéreo o Aeromóvil, creada dentro del proceso de excelencia e innovación de la Fuerza para el siglo XXI, se identifica en su parche por la sandalia alada de Hermes, que asemeja el pie o la bota del soldado y su movilidad aérea. Según la mitología griega, Hermes es el mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de Maya, la hija del titán Atlas; protector de los héroes, dios de los vientos y responsable de la buena suerte.

La doctrina militar dominante en los Ejércitos modernos es el “Asalto Aéreo”, desarrollada gracias a la evolución del helicóptero que revolucionó completamente el campo de batalla, ya que permitió a las tropas terrestres explotar la “Tercera Dimensión” e involucrar en su maniobra el “Envolvimiento Vertical”. Los asaltos aéreos son operaciones de combate ejecutadas por fuerzas de tarea o equipos de combate, normalmente unidades tipo infantería y de Aviación, que en forma táctica integral emplean la movilidad aérea y la potencia de fuego, que les proporcionan los helicópteros, para maniobrar sobre el campo de combate, fijando y atacando a las fuerzas opositoras armadas, para capturarlas o tomar y retener terreno clave, actuando bajo los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. 

Por lo anterior, y con la finalidad de optimizar los medios aéreos propios del Ejército, mantener la experiencia y la estandarización del talento humano del Arma de Aviación y de las Unidades especiales, como la Brigada de Fuerzas Especiales Rurales, la Brigada Contra el Narcotráfico y el Comando Especial del Ejército, y lograr consolidar como un todo su “eficiencia, eficacia y efectividad”, la División de Asalto Aéreo se constituyó con base en la División de Aviación, la cual fue creada y activada el 18 de noviembre del 2009, dando así origen a su actual organización y denominación como División de Aviación Asalto Aéreo DAVAA, combinando el alto grado de movilidad táctica y la gran experiencia en operaciones especiales y contra el narcotráfico alcanzadas por el Ejército en la última década, con la capacidad estratégica de transporte y de Apoyo Aéreo cercano de la Fuerza Aérea.

La DAVAA ejecuta operaciones de combate regulares e irregulares, en coordinación con las Unidades Conjuntas y Divisionarias jurisdiccionales, con el Comando Conjunto de Operaciones Especiales y con la Fuerza Conjunta de Acción Decisiva, para atacar con rapidez, oportunidad y seguridad, sobre grandes distancias y/o en terreno restrictivo para las tropas a pie, a un enemigo localizado en profundidad.

Además, y debido esencialmente a que los helicópteros son de un gran impacto operacional, mantiene el mando y control de estos medios aéreos y de las aeronaves de ala fija de la Fuerza, que dan el sostenimiento, comando y control, seguimiento aéreo al orden de batalla electrónico y el apoyo aeromédico a las operaciones, mediante las Brigadas 25 y 32 de maniobra y sostenimiento, y del Batallón de Operaciones Especiales de Aviación, ejecutando operaciones propias del arma para así proporcionar a las Unidades del Ejército la base operacional para la movilidad y maniobra Aeromóvil y la doctrina y estandarización para las misiones en las cuales se emplean helicópteros, principalmente para las operaciones de asalto y movimiento aéreo (tropas y abastecimientos), especiales y de recuperación de personal. 

Esta organización, prácticamente de armas combinadas, aumenta la potencia de fuego y garantiza la flexibilidad y rapidez para moldear el campo de combate y obtener la sorpresa. La ejecución de operaciones de asalto aéreo sucesivas permite a los Comandantes terrestres y al Comando de la Fuerza aprovechar y mantener la iniciativa.

 

“Todo movimiento militar es importante para la nación porque se trata de vida o muerte, de supervivencia o destrucción; es imperativo por lo tanto estudiarlo muy detenidamente”.

Preparación del área de combate y alistamiento de unidades aeromóviles forjadas bajo el acero y la experiencia en el combate.

La firme decisión y asignación escalonada de unidades del Ejército para combatir al Bloque Oriental y al Secretariado de la autodenominada agrupación narcoterrorista Farc, desde la misma Operación Colombia en diciembre de 1990, dio origen a la Fuerza de Tarea Conjunta Omega. Durante gran parte del tiempo, las unidades se enfrentaron a terreno hostil, pero poco a poco, y gracias a las operaciones militares sostenidas con la debida acción integral, fue posible adquirir mayor conocimiento del área y avanzar en la conquista de los corazones de los pobladores de la Uribe, la Macarena, Vistahermosa y San Vicente del Caguán, entre otras localidades geográficas.

Inicialmente, los helicópteros se emplearon para llevar a las tropas por encima de terrenos difíciles a zonas en la retaguardia enemiga, es decir para operaciones de desembarco. 

Hasta ese momento la “movilidad aérea” dada por los helicópteros había sido utilizada sólo para el traslado de tropas y para suministrar abastecimientos. Pero a partir de la implementación de la doctrina de “Asalto Aéreo”, adaptación realizada de la doctrina del Ejército de los Estados Unidos, los comandantes terrestres empezaron a emplearlos para todos los aspectos del combate, (reconocimiento, escolta, ataque, apoyo de fuego, apoyo aéreo cercano, movimiento de tropas, transporte, evacuación médica casual y apoyo logístico), con el fin de conformar una fuerza de asalto autosuficiente y versátil, de día o de noche. 

En igual forma, a través de los últimos años, las Fuerzas Especiales del Ejército, dieron origen a unidades élites entrenadas como unidades aeromóviles y diseñadas para la inmersión aérea, el reabastecimiento por aire y, si es necesario, la extracción aérea.

 

“No se podrá vencer nunca si no se conocen el lugar y el tiempo”.

La “suerte”, se puede definir como el hecho de estar preparados para cuando se presente la oportunidad. Y la oportunidad se presentó gracias al trabajo continuo y silencioso de la Fuerza Pública, del trabajo sacrificado y heroico de las tropas de la Fuerza de Despliegue Rápido, que lograron prácticamente moldear el campo de combate y presionar a las estructuras del terrorista de alto valor, hasta llevarlo a cometer el error de arrinconarse en la Serranía de la Macarena, y de la precisa y vital información que fue suministrada por la inteligencia de la Policía Nacional, la cual dio el punto exacto del búnker o madriguera donde se escondía el cabecilla.

 

“El liderazgo militar es intangible, y a pesar de eso, jamás se ha diseñado una arma que lo puede reemplazar”

El concepto general estratégico y la guía de planeamiento para la operación ‘Sodoma’, fue hecha a pulso, combinando las unidades especiales con el movimiento táctico de los helicópteros y el apoyo aéreo integrados. Trabajo conjunto en tiempo récord que fue revisado y aprobado por el Comando General de las Fuerzas Militares. 

Estas unidades Aeromóviles, que describen perfectamente la combinación entre fuerzas de combate de tierra y aire, fueron asignadas operacionalmente en una sola unidad, con dependencia estratégica directa de otra. Estos niveles de Comando y Control, establecidos minuciosamente durante el planeamiento, demostraron que al crear una fuerza conjunta y coordinada, donde la tecnología estaba aliada con la inteligencia, la habilidad y las capacidades de las fuerzas participantes, y la decisión adecuada en los niveles estratégico, operacional y táctico, daban la razón al mando para mantener unida la movilidad aérea con el fin de aprovechar al máximo su impacto.

 

“Sin el engaño no se puede establecer una estrategia y sin esta no es posible controlar al enemigo”.

Fue diseñado un plan de engaño y dentro de este se establecieron dos bases de lanzamiento para el Asalto Aéreo lejos del área objetivo, además de las previstas para el ataque aéreo y de las que facilitaron las operaciones de apoyo para el transporte estratégico y para el alistamiento logístico de Aviación; misiones que por demás fueron ejecutadas con alta rapidez, coordinación y precisión.

 

“El Ejército ha de partir en perfecto orden. Cuando no es bueno el orden amenaza la desventura”.

En menos de 5 horas, considerando lógicamente las anteórdenes y coordinaciones efectuadas durante el planeamiento, se ejecutó el plan de reunión y las unidades de ataque y de asalto aéreo estaban listas para el combate nocturno en las zonas de embarque; pero las circunstancias especiales obligaron a solicitar el aplazamiento estratégico, al aplazamiento de la hora ‘H’, con la finalidad de sincronizar mejor el plan de movimiento y la maniobra aérea, esto debido a que actuaban más de 30 helicópteros con sistemas de visión nocturna, distribuidos en dos Compañías de Aviación, que salían de bases de lanzamiento distantes y que se encontrarían prácticamente sobre dos áreas objetivo localizadas muy cerca la una de la otra, para ejecutar sobre éstas el plan de desembarco simultáneo. 

Precipitándose desde el cielo los hombres de la Fuerza Aérea a la hora ‘H’, hicieron puntería sobre las coordenadas donde se encontraba el blanco, atacando también las áreas objetivo asignadas; minutos después la Fuerza de Asalto integrada puso a prueba su preparación y sus máquinas contra los terroristas de seguridad del blanco y sus refuerzos, 28 horas después de la hora ‘H’ de la operación, los comandantes tácticos, operacionales y estratégicos recibían la comunicación que con tanta ansiedad se había estado esperando: “alias el Mono Jojoy, cabecilla del Bloque oriental de las “Farc” y cinco miembros de su seguridad personal habían sido encontrados muertos por la acción de las bombas, el día anterior, y dos terroristas más en combate cercano con las tropas que hacían parte de la Fuerza de Asalto Aéreo conjunta y coordinada.” 

Acompañados y ayudados por Dios, se había respondido a la confianza del Gobierno, de sus líderes y del pueblo colombiano, actuando con rapidez y decisión, asumiendo los riesgos implícitos en una operación de este tipo, nunca antes ejecutada con tantas aeronaves. Así se demostró una vez mas que actuando como equipo, la inteligencia, la potencia de fuego, la movilidad y la maniobra aérea, el liderazgo asertivo y el talento humano de las Fuerzas Armadas, actuando en equipo, son factores decisivos para la derrota del enemigo.

 

“No es correcto que una persona reciba el mérito cuando se necesitan muchas personas para crear una organización exitosa”. Jim Sinega.

 

Brigadier general JAVIER ENRIQUE REY NAVAS

Comandante División de Aviación Asalto Aéreo

12 de noviembre de 2010