Imagen de archivoFallo también ordena a Fuerzas Militares y la Policía incluir la natación como instrucción básica.

Un fallo del Consejo de Estado condena a la Nación a pagar una indemnización de 300 millones de pesos por la muerte de un soldado que se ahogó en un lago artificial durante un entrenamiento por no saber nadar y ordena a las instituciones de las Fuerzas Militares y de Policía incluir la natación como instrucción básica en la formación de sus efectivos.

“La instrucción básica que deben recibir todos los miembros de la Fuerza Pública debe incluir la natación como un componente obligatorio, pues no se puede concebir que estos servidores, encargados de cumplir con funciones tan sensibles en materia de defensa y control del orden público, donde deben enfrentar labores operativas en condiciones geográficas difíciles, deban ver limitadas sus posibilidades de acción por no saber nadar, pero aún, cuando la carencia de esta habilidad puede conllevar su propia muerte o la de sus compañeros”, dice la sentencia.

El Ejército alegó que a pesar de que el soldado que falleció no sabía nadar, la institución no tenía responsabilidad en los hechos. Los militares reconocieron que la natación no hace parte de la instrucción básica que se le imparte a los soldados por no ser una actividad propia de las actividades castrenses.

En la sentencia, los magistrados rechazaron las explicaciones dadas por el Ejército por considerar que las afirmaciones dadas por los altos mandos militares, “sugiere, veladamente, que la responsabilidad recae sobre la víctima, quien debió tener esa formación antes de ingresar a las filas”.

En la demanda se comprobó que en el Manual de Normas de Seguridad contra Accidentes para las Fuerzas Militares no se contempla claramente el deber de impartir una enseñanza básica a quienes no sepan nadar, sino que se prevén parámetros generales de instrucción y clasificación del personal de acuerdo a sus conocimientos. Esa regulación, determinaron, no es suficiente en lo relacionado a la capacitación que requieren los militares en este aspecto, “ya que en muchos casos es necesaria para los efectos del servicio”.

En el fallo se demostró el daño moral que la muerte del soldado produjo en los familiares, debido a que “se generó un profundo dolor, angustia y aflicción a sus hermanos, teniendo en cuenta que dentro del desarrollo de la personalidad y del individuo está la de hacer parte de una familia como espacio básico de toda sociedad”.

eltiempo.com