Evacuación de personal herido en acción. Imagen EJCSoy el Soldado Profesional Walter Ortíz, auxiliar de enfermería, ingresé al Ejército en el año 2000 a la Brigada Móvil N 2, recién fundada. En ese tiempo era la Fuerza de Despliegue Rápido integrada por las Brigadas Móviles N 1, 2 y 3, más las Fuerzas Especiales. En el 2008 salí trasladado al Batallón de Comandos N° 1.

Me encontraba realizando una operación en el departamento de Córdoba contra un grupo de bandidos de las Farc. En aquel entonces ya había recibido todo el entrenamiento de Lancero, Fuerzas Especiales, paracaidismo y básico de combate.

Tengo todavía los recuerdos presentes, es como devolverme en el tiempo

Aún es de noche, vamos en un Black Hawk, estamos ingresando desde el municipio de Carepa, Antioquia, el reloj avanza en medio del ruido de los motores, ya son las cuatro de la mañana y desembarcamos en Montes de Catatumbo, es un terreno bastante quebrado y selvático, hay árboles que miden hasta 70 metros de altura. Bajamos y nos ubicamos con los elementos propicios para utilizar en la oscuridad.

Se escucha claramente al enemigo quejarse con palabras soeces por las operaciones en su contra. Pero no podemos ubicarlos hasta que amanezca, porque los terroristas están en posición para atacar a la tropa.

Un grito desgarrador

El objetivo es avanzar firmemente para divisar los resultados de la operación y vencer al enemigo, respetando la vida de quien lo necesita, allí es cuando el enfermero de combate entra en acción, así que nos disponemos a ir paso a paso en el área para ayudar a los heridos.

5:30 a.m., pronto amanece y procedemos a registrar el terreno, nos situamos de norte a sur, inmediatamente escucho los lamentos de un bandido, es un hombre de tez negra y tiene el cejo partido. 
Somos tropas del Ejército
No me vaya a disparar.
Muéstreme las manos 

El hombre hace caso de todo lo que le indico. Lo tengo a dos metros y procedo a auxiliarlo, me mando el fusil a la espalda y un Comando se queda para prestarme seguridad. 

El herido me dice: No se acerque todavía.
Porqué?
Es que estoy cagado hermano, y tengo excremento en las piernas y por todo lado.
No tengo ningún problema con eso, necesito observar la herida.
Bueno, hágale.
Hermano es una fractura de fémur total, se la voy a acomodar, eso sí, esto le va a doler como un verraco, si quiere póngase un palo o un trapo en la boca.
Alisto al paciente y realizo el procedimiento, pero no aguanta el dolor.
ay mamá 

Más allá del padecimiento del herido me concentro cien porciento en la acción, así que todo sale muy bien, lo enderezo y entablillo. Esto es apenas una parte de la misión cumplida, porque de seguro me esperan más personas que se encuentran sufriendo y necesitan de mi ayuda, esa es la labor que desempeño sin importar el tipo de paciente que sea. 
Las nubes empiezan a copar el cielo que llena de un tinte gris la mañana y se pronuncia más cuando entra en el espesor de la maraña, lo que anuncia la llegada de la lluvia, que no demora en hacer su arribo. 

Una vida está en peligro

6:30 a.m., sigo bajando el área y llego donde hay una mujer de más o menos 22 o 23 años, no me dice nada, yo la miro y le pregunto: 
Está herida?
El bebé 

En seguida me acerco, ella se coge su vientre, yo procedo a examinarla, tiene cuatro meses de embarazo y heridas en un brazo y las piernas. Se siente muy poco el movimiento fetal.
Procedo a prestarle los primeros auxilios y otro enfermero me ayuda para colocarle los apósitos y el suero, pero no le puedo administrar medicamentos por lo del bebé, así que solamente le proporcionamos solución salina. 

El susto en un hecho de estos no es fácil, cada uno vive su propia vida como le toque, es difícil encontrarse con una situación de estas, sin embargo la experiencia y el entrenamiento que uno recibe le ayuda para tener valentía y coraje en los momentos de dificultad.

Ella no pregunta por el marido, ni por nadie, en lo único que piensa es en su bebé, a mí me da pesar, porque uno es padre y sabe lo que se siente por los hijos, así no los haya visto todavía.

El tiempo no ayuda 

7:15 a.m., comienza a llover y tenemos que esperar para hacer el proceso de evacuación, se necesita llevar los pacientes lo más pronto posible, el agua no cesa de caer, el tiempo se hace eterno, así que procedemos a colocarle carpas a las personas heridas para que se resguarden del agua, también utilizan sus propias cobijas para arroparse. 
No dejo de prestarle atención al caso de la mujer embarazada. A mí me entra un sentimiento de pesar con esa muchacha, herida y con el esposo fallecido en combate.

Seguimos contando los minutos, las manecillas del reloj señalan las 13:00 horas, al fin la lluvia se detiene, así que procedemos a evacuar los heridos, primero la mujer embarazada, la cual entrego con todos los datos, entre ellos, que es su primera gestación, igualmente me cercioro de que el bebé siga con vida, con el fonendoscopio escucho los latidos del corazoncito, tiqui, tiqui, tiqui, y le digo:

ahí esta el niño.
La madre hace una expresión de alivio, ella también se encuentra bien, estoy muy pendiente verificando todo hasta cuando se la llevan y luego salimos de la zona. 

Yo cumplí con sacarla de allí con vida y eso fue muy gratificante, hice mi trabajo, aporté a la operación que el Ejército llevó a cabo exitosamente, mostrando entrega y valentía, sobretodo salvando la vida de las personas heridas, sin importar su condición dentro del conflicto.

Prensa Ejército