Este es el modelo del alojamiento que necesita el Batallón de Policía Militar Nº 13. / Ejército NacionalEn 2011, la Decimotercera Brigada del Ejército advirtió que los dormitorios construidos en 1954 para albergar a los soldados del Batallón de la Policía Militar Nº 13 en Usaquén estaban en grave deterioro y que la construcción de un nuevo alojamiento para 750 militares era necesaria. En 2012, pese a que la construcción estaba incluida en el programa de inversiones del Fondo de Vigilancia y Seguridad (FVS) del Distrito, no se pudo realizar por cuestiones de “papeleo”. Hoy, el proyecto ya no está en el plan de inversión del fondo y, según la brigada, $680 millones ya invertidos por las Fuerzas Militares están a punto de perderse. ¿Por qué?

En una carta fechada el pasado 24 de abril, el segundo comandante y jefe del estado mayor de la Decimotercera Brigada del Ejército, coronel Jorge Castellanos, le pidió al viceministro del Interior, Aníbal Fernández de Soto, “el apoyo y colaboración para que el proyecto (la construcción del alojamiento) sea tenido en cuenta en el marco de la gestión durante el presente año”.

“La realidad de los alojamientos (que actualmente albergan a 480 soldados) muestra un hacinamiento que se acrecienta día a día. En la actualidad se está utilizando lo que se denomina ‘cama caliente’ (un soldado sale y otro entra). Asimismo, se presentan limitaciones estructurales, techos con fisuras que generan filtraciones continuas que arrecian en tiempos de invierno, las ventanas y las paredes presentan filtraciones de aire generando bajas temperaturas dentro de los alojamientos”. Así le describe el coronel al viceministro lo que tienen que soportar los soldados bajo su mando en este edificio que ya cumplirá 60 años.

En la misma misiva, el coronel explica que “el comandante de la XIII Brigada gestionó (ante el FVS), desde el año 2011, el apoyo para la construcción de un alojamiento en el Batallón de Policía Militar Nº 13, el cual efectivamente fue incluido para la vigencia 2012, pero no se ejecutó por diversas causas que no vale la pena profundizar”.

Esas “diversas causas”, por las cuales no se comenzó la obra en 2012, según fuentes del Distrito, tienen que ver con que los diseños y la licencia de construcción (que eran responsabilidad del Ejército) no fueron entregados antes del 20 de diciembre, fecha en la que se cerraba la posibilidad de asignar los cerca de $6.000 millones presupuestados por el FVS en ese año para la obra.

El coronel también le dice al viceministro que “de no llevarse a cabo el proyecto, significaría una pérdida para el Ejército Nacional de $680 millones que a la fecha se han invertido en diseños, planos, trámites, impuestos y licencias”. Es decir, que los trámites que no se surtieron en 2012 ya estarían listos. Sin embargo, si el Ejército quisiera recurrir al Distrito para finalizar lo que se proyectó en 2011, no lo podría hacer, pues en el plan de inversiones del FVS de 2013 no quedó incluida la obra.

Tan es así, que el presupuesto asignado por el FVS para toda la Decimotercera Brigada en el presente año es de $4.146 millones, distribuido en 47% para gastos recurrentes y 53% para inversiones, rubro que incluye este tipo de proyectos. Por lo tanto, aun si las demás obras fueran canceladas, el dinero no alcanzaría para pagar lo que cuesta el alojamiento.

El coronel afirma que las inversiones directas de las Fuerzas Militares ascienden a $1.610 millones pues, además de los $680 millones de los estudios y las licencias, tienen proyectado gastar $930 millones en la adecuación del terreno y la dotación del alojamiento. Sin embargo, en el documento no queda claro (y ni las fuentes del Distrito ni el Ejército lo esclarecen) si ese dinero hace parte de los $6.000 millones que contemplaba el Distrito.

Actualmente, la Policía Militar Nº 13 está compuesta por cerca de 1.500 efectivos que, durante sus turnos, tienen que recurrir a la estrategia de la “cama caliente”. Según fuentes del Ejército, lo preocupante no es sólo que la vetusta estructura que los alberga se venga abajo, sino que el deterioro termine afectando los planes de seguridad que este grupo tiene a cargo: el Plan Escorpión, que es la custodia del Cantón Norte; el Plan Ruta, protección de generales en sus desplazamientos entre el Centro Administrativo Nacional y el Cantón, y el Plan Candado, puestos de control en las vías al Llano, a Melgar y a Facatativá. Además de la custodia de edificaciones de interés público, como el Aeropuerto Eldorado, la Fiscalía General, Corabastos, las terminales de transporte y el Tribunal Superior de Cundinamarca.

Con el paso de los días, la angustia por la imposibilidad de empezar la ejecución del proyecto crece dentro de los altos mandos militares. Según conoció este diario, la forma que tienen de financiar el complejo con recursos del Distrito es presentar el proyecto de nuevo para que entre en el plan de inversiones de 2014. Una opción que, además de prolongar la incomodidad de los soldados, tiene más desventajas: si bien los diseños de la obra servirían, la licencia de construcción que ya fue pagada podría vencerse y el proceso tendría que empezar de nuevo.

Esa es la razón por la cual el pedido del coronel Castellanos al Ministerio del Interior tiene ese tono de urgencia. El Ejército no cuenta con el presupuesto para adelantar la obra sin ayuda, y sólo la intervención del gobierno central podría resolver este entuerto que, por falta de previsión, ha sometido a los soldados a descansar en condiciones que no corresponden al bienestar que las mismas Fuerzas Militares han garantizado a sus efectivos durante los últimos años.

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