General Juan Pablo AmayaEl uniformado señaló que 'patearon a los heridos para ver si estaban vivos y los remataron'. “Todo fue muy rápido, empezaron a lanzar granadas y a disparar. Algunos compañeros murieron instantáneamente. Los que quedamos vivos nos hicimos los muertos, pero a algunos heridos los patearon para ver si estaban vivos y los remataron porque gritaban de dolor”.

Así narró lo que vivió, a su ingreso al hospital San Juan de Dios de Pamplona (Norte de Santander), uno de los cinco soldados campesinos heridos en el ataque del Eln en zona rural de Chitagá, donde murieron 10 militares, cinco resultaron heridos y otro más fue plagiado.

El cruento ataque ocurrió a las 2 de la madrugada del miércoles, en el sitio El Cagüey, de la vereda Presidente, en Chitagá (Norte de Santander).

El general Juan Pablo Amaya, comandante de la Segunda División, aseguró que hasta el lugar llegó sigilosamente un reducto del frente Héroes y Mártires del Eln, que al parecer se habría desplazado desde Arauca para atacar a los uniformados que suministran seguridad a los ingenieros militares que en la zona adelantan trabajos de recuperación de vías.

“Fue un ataque sorpresivo, contundente, letal; con granadas de mortero, cilindros bomba y ametrallamiento”, agregó el oficial.

Luego, los subversivos rastrearon el lugar y mataron a los soldados heridos que aún permanecían con vida. Los que pudieron aguantar las patadas sin quejarse lograron salir con vida del lugar.

Los subversivos secuestraron al cabo tercero Fabián Huertas y huyeron con una ametralladora, un radio, 16 fusiles 5-56, 25 granadas de mano, un GPS, 12 chalecos multipropósitos y más de 60 proveedores, pertenecientes a los uniformados.
Aunque hasta la noche del miércoles el Ejército no había suministrado las identidades de las víctimas, se estableció que entre los muertos se encuentra el subteniente Diego Fernando Agudelo.

En el hospital de Pamplona son atendidos los soldados Duván González, Mario Manuel Pacheco, José Édinson Galeano, Bryan Gómez y José Miller Mustaqué. Todos pertenecen a la Quinta Brigada del Ejército.

Según el general Amaya, el ataque habría sido ordenado por alias ‘William’, un veterano guerrillero que figura como uno de los líderes del frente nororiental de guerra del Eln.

En Twitter, el presidente Juan Manuel Santos dijo que había dado instrucciones a los comandantes para que “persigan sin contemplación al Eln y que no dejen el asesinato de nuestros hombres sin castigo”.

Luego, desde Cali, calificó de héroes a los soldados que murieron en el ataque en Norte de santander. “Estos soldados sacrificaron su vida para que nosotros sigamos viviendo en paz. Estos héroes de la patria merecen el reconocimiento de todo el pueblo colombiano”, dijo.

El comandante del Ejército, el general Sergio Mantilla, y el coronel Octaviano Bustillos, comandante de la Quinta Brigada, dirigen las operaciones de persecución del reducto del Eln.

La emboscada más sangrienta en 5 años

Según el Centro de Estudios para Análisis del Conflicto (Cerac), que les hace seguimiento a la acciones de los grupos ilegales, desde el 10 de mayo del 2012, cuando atacó a un grupo de Carabineros que hacía labores de erradicación de cultivos ilícitos cerca de La Gabarra, en Tibú (Norte de Santander), el Eln no realizaba una acción armada de esa magnitud. Las estadísticas del Ejército, que coinciden con las del Cerac, evidencian un incremento de las acciones armadas, principalmente después de diciembre del año pasado en Bolívar, Arauca, Norte de Santander, Antioquia y Chocó.

El 21 de marzo, un policía murió y otro más resultó herido en un ataque en Saravena. Un día antes esa guerrilla dinamitó un tramo del oleoducto Caño Limón-Coveñas (el último de seis ataques) y el 14 de abril, en Arauquita, murieron tres militares en una emboscada.

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