Tropas del Ejército Nacional''En la Institución crecí no solo como persona sino como profesional, encontré como hacerme útil y servirle a la sociedad''.

El cabo segundo Carlos Andrés Montoya Hurtado desde muy pequeño soñó con ser militar: 'Yo me los encontraba con sus brigadas de salud, ayudaban a los campesinos en diferentes tareas, como hacer carreteras y algunas veces hasta hacer casas para la gente del campo. Cuando los veía realizando esas tareas, los veía como héroes'. Años después esos juegos infantiles se hicieron realidad, y poco después de culminar sus estudios de bachillerato en el año 2004, ingresó a la Escuela de Soldados Profesionales, para luego hacer curso extraordinario como suboficial, gracias a su excelente desempeño.

Cuando veía cumplida una de sus metas el Jueves Santo de 2010 su vida cambió. Luego de un hostigamiento a su compañía por parte de las Farc, una granada de mortero cayó en sus pies, el bombazo me sorprendió y sentí cómo todo quedó oscuro, sentía la sangre en mi rostro. En ese momento la vida pasa como una película, se recuerdan incluso a personas de nuestro pasado, concluye.

Después de ser atendido en el área, y trasladado al hospital, el cabo Montoya tuvo que iniciar una nueva vida. Comenzar de cero y reconstruir todo lo que en un segundo casi se le va para siempre; aprendió a leer y escribir en el sistema Braille, aprendió a caminar solo y a defenderse por sí mismo con su nuevo estilo de vida.

Tiempo después, este héroe de Colombia brinda instrucción a los soldados en arme y desarme del fusil, también de insignias militares, dicta conferencias en el Batallón de Instrucción y Entrenamiento de la Cuarta Brigada y cada ocho días visita los enfermos y víctimas de Artefactos Explosivos Improvisados, A.EI. Quiero ser un ejemplo de que sí

hay motivos para seguir adelante y para seguir luchando por nuestro país, que a pesar de perder la visión hay motivos para tener Fe en la causa', porque como él afirma 'la vida continúa y hay que vivirla'.

Prensa Ejército