Jornada especial para la definición de la situación militarwww.fuerzasmilitares.org (08JUL2013).- En un sencillo acto protocolario y ceremonial, se llevó a cabo la celebración del onomástico de la Jefatura de Reclutamiento y Control Reservas del Ejército.

El ceremonial estuvo presidido por el mayor general Félix Iván Muñoz Salcedo, jefe de la Jefatura, quien en su discurso citó la historia de la Señora Simona de la Luz Duque de Alzate, la cual en un gestó patriótico se desprendió de sus siete hijos, como aporte a la causa libertadora. 

A raíz de su consagrada entrega y en un gesto conmemorativo, se creó una condecoración que lleva su nombre, la cual le fue otorgada a un personal militar y civiles que se destacó por su irrestricto trabajo al servicio de los colombianos.

Reseña Histórica del Reclutamiento en Colombia

Los orígenes del Servicio de Reclutamiento se confunden con el nacimiento de la nación, en 1819 el libertador Simón Bolívar, mediante la Ley Marcial del 28 de Julio, convocó a las armas a todos los varones entre los 15 y los 40 años para que se presentaran en sus respectivos pueblos con el fin de consolidar la lucha emancipadora que culminó con la independencia de cinco naciones latinoamericanas.

El 28 de Agosto de 1821 el Congreso de la República decretó la orden de conscripción de los ciudadanos para el servicio militar desde los 16 hasta los 50 años.

En 1923 teniendo en cuenta los artículos 165,166 y 167 de la Constitución Nacional, el Congreso decretó la obligación del servicio militar para todos los ciudadanos entre 19 y 45 años, edad que se modificó después. 

Para el año 1945 se promulga la Ley 1ª del Servicio de Reclutamiento, reglamentada mediante Decreto N° 2200 de 1946.

La Ley 48 de 1993, rige el Servicio de Reclutamiento del Ejército Nacional de Colombia y se reglamenta mediante el decreto 2048 del mismo año.

HOMENAJE A SIMONA DUQUE DE ALZATE (Evolución Histórica del Servicio de Reclutamiento y Control Reservas del Ejército Nacional 1810 - 2010)

"No se puede terminar este libro sin rendir un justo y merecido homenaje a quien se le puede llamar “La madre de los ejércitos de Colombia”; a quien todos, en todas las épocas, debemos recordar y honrar con respeto y admiración. Qué historia tan sublime la de esta heroína con un patriotismo tan acendrado, que no puso en duda, siendo viuda y de avanzada edad, en hacer entrega generosa de todos sus hijos para que sirvieran a la patria. 

La primera entrega sucede en 1813 con sus tres hijos mayores, quienes marchan a la guerra para conquistar la independencia y regresan con dignidad y con honor, uno de ellos mal herido y lleno de cicatrices. 

La segunda incorporación de esta familia ejemplar sucede en 1820, con los cuatro hijos menores, de siete en total, a la cual se agrega el único que quedaba sano del primer contingente; son cinco hijos de Simona los que recibe el teniente coronel José María Córdova, un poco antes de la famosa Batalla de Chorros Blancos, con la cual se obtiene la libertad de la provincia de Antioquia. Uno de ellos, Salvador Alzate, alcanzó el grado de capitán y sirvió bajo el mando de Córdova por más de diez años.

Profundamente conmovido el coronel Córdova, envió una solicitud al Vicepresidente, general Francisco de Paula Santander, para que se le reconociese una pensión vitalicia a Simona Duque de Alzate, en cuyos apartes a la letra dice: “Me denegaba a admitirlos a todos en el servicio; pero instado vivamente por ella (Simona), me vi en la necesidad de condescender a un rasgo tan sublime de amor a la patria; merece la más grande consideración de parte del Gobierno….” 

El Vicepresidente de la República contestó la petición de la siguiente manera: “A la ciudadana Simona Duque se le suministrarán del tesoro público de la Provincia de Antioquia 16 pesos íntegros al mes durante su vida. Publíquese en La Gaceta este extraordinario rasgo de amor a la patria para satisfacción de quien lo ha suministrado y para ejemplo de los demás individuos de la República”.

Simona Duque de Alzate, con su alma grande y generosa, contesta a Santander como sigue: “ Jamás aceptaré esta recompensa mientras pueda trabajar y valerme por mi misma, así pues, sin dejar de agradecer esta dádiva la renuncio para que no haga falta esa suma a la República, en tanto no se halle completamente libre. Dios guarde a Vuestra Excelencia. Simona Duque de Alzate. 

Marinilla, febrero de 1820…”.

Con mucha razón don Abrahán Moreno exclama lo siguiente: “Esta mujer admirable, muy superior a su tiempo, merece un altísimo puesto en el escalafón de los padres de la patria. Cuando se escriba completa la historia de la Independencia, allí figurará con orgullo al lado de sus paisanos Mejía, Salazar, Girardot, Restrepo, Córdova, Gómez y Zea…”.

Los colombianos sin excepción, debemos aprender de este ejemplo sublime que acabamos de citar. En la época presente, muchos compatriotas observan una
conducta totalmente contraria, en cuanto a que se eluden estas responsabilidades valiéndose de subterfugios poco nobles. La patria está herida y requiere del concurso valeroso de sus hijos para salvarla del oprobio y de la mezquindad, mediante la fortaleza que depara la integración y cooperación de todos para construir con esta Nación libre un mundo más seguro, más próspero y más feliz para todas las generaciones".

Prensa Ejército