S-70i en Rionegro, foto de www.fuerzasmilitares.orgwww.fuerzasmilitares.org (19AGO2013).- La División de Aviación Asalto Aéreo del Ejército es la única fuerza militar de Colombia que cuenta con los modernos helicópteros S-70I, de la fábrica estadounidense Sikorsky, la misma casa matriz de los tradicionales Black Hawk. Ya tiene cinco y comenzó el proceso para traer al país otros dos que completarían, por ahora, la flotilla de siete de esos aparatos.

La adquisición de estas naves constituye, además, un signo de lo que pasa en la actualidad con el Ejército y con las Fuerzas Militares en general: se trata de equipos dotados con poderosos sistemas bélicos para seguir enfrentando las amenazas y características que impone el conflicto armado, pero a la vez están pensados para que sirvan en misiones de paz y cooperación internacional.

El general Alberto José Mejía Ferrero, comandante de la División de Aviación Asalto Aéreo del Ejército, los llama 'Super-Black Hawk' por sus condiciones excepcionales, y explica cómo esos helicópteros, las demás aeronaves con que cuenta esa unidad militar mayor (que son casi 150) y los 7.000 hombres y mujeres bajo su mando hacen parte de la "receta para romperle el espinazo al terrorismo".

La División que comanda el general Mejía es una de las nueve con que cuenta el Ejercito, y configura una paradoja especial. Es la más pequeña de todas, pero a diferencia de sus 'hermanas' que tienen asignada jurisdicción en algunos departamentos, la jurisdicción de la División de Aviación es nacional. "Son dos puños: uno de aviación y otro de operaciones especiales con énfasis en la capacidad de asalto aéreo, que es la forma como nosotros les llegamos al narcotráfico y a los cabecillas de grupos guerrilleros", explicó el alto oficial.

- ¿Qué impacto ha tenido la División de Aviación Asalto Aéreo del Ejército en la correlación de fuerzas en el conflicto armado?

Esta es la división más joven del Ejército. Tiene dos años, pero la aviación y las fuerzas especiales ya tienen un par de décadas de creadas. Es una altísima capacidad al servicio

de los colombianos muy focalizada en la guerra contra el narcotráfico, como lo demuestran los resultados recientes. Hemos batido todos los récords de incautaciones de cocaína pura dentro nuestra Brigada contra el Narcotráfico en la última década. Esta combinación de aviación y operaciones especiales ha sido uno de los componentes vitales que ha producido el giro estratégico en beneficio de la democracia y el pueblo colombiano. Son parte de la receta para romperle el espinazo al terrorismo.

- Los colombianos le atribuyen mucho del éxito de las Fuerzas Militares a lo que hace la Fuerza Aérea. ¿Ustedes hacen el mismo trabajo?

Nosotros somos un equipo. Cada que realizamos estas operaciones conjuntas, es común ver en la que hay inteligencia de la Armada, ataque quirúrgico de la Fuerza Aérea, asalto aéreo del Ejército, protección del lugar de los hechos por parte de la Policía Judicial. De manera que el lenguaje nuestro es conjunto. No se puede decir quién es mejor ni quién es más importante, porque cada miembro del equipo es imprescindible para el éxito de lo que hacemos.

- Pero cada fuerza debe sacar el pecho por algo especial que hace en esa labor conjunta...

Nosotros tenemos un trabajo del cual nos sentimos muy orgullosos y es la maniobra vertical. Nosotros llegamos a cualquier parte del territorio, llámese selva, montaña, llanos, de día o de noche, preferiblemente de noche porque ahí somos más idóneos. En esta maniobra vertical insertamos tropas, aterrizadas, lanzadas en paracaídas (todas nuestras unidades son paracaidistas), en rapel o soga rápida. Tenemos capacidades que nos permiten llegarle a la amenaza y que son vitales para desequilibrar el campo de combate a favor del Ejército.

- ¿Por qué no es tan frecuente ver en acción a los paracaidistas militares?

La verdad es que las operaciones especiales que realizamos son secretas. La gran mayoría de las cosas que hacemos no se pueden publicar, y no se deben publicar. A veces nos sentimos un poquito frustrados de no poder contar estas cosas que hacemos y que están al nivel de ejércitos del primer mundo.

- Pero al menos podría revelar un modelo de operación, sin nombrarla.

Después de un ataque fulminante de la Fuerza Aérea a un área campamentaria importante de la guerrilla, por ejemplo, hay que hacer toda la coordinación de 40 aeronaves sincronizadas para insertar una unidad de tamaño importante a las dos de la mañana, en medio de la selva, a través de árboles de más de 80 metros de altura, bajando con perros antiexplosivos y el armamento.

- Debe ser por la condición de secreto en que desarrollan sus operaciones que el país los conoce poco.

Pero también hacemos cosas que, si bien no tienen ese halo de las operaciones especiales, nos hacen sentir muy orgullosos, como acciones humanitarias. Sacar de áreas difíciles a personas mordidas por culebras, y que no tienen acceso a un suero antiofídico. También atendemos inundaciones, tragedias, derrumbes. Llevamos Defensa Civil, primer respondiente, apoyamos a la Policía en algunos de estos eventos. Todo eso nos hace sentir que somos una división al servicio de los colombianos.

- Cuando usted habla de eso, es inevitable pensar en el tema del posconflicto. ¿La División de Aviación se prepara para un escenario de paz, o el alto mando le ha dicho que se especialicen en trabajos de esa índole?

Ya se viene realizando el plan de transformación del Ejército que está diseñado en tres estadios: transformación 1.0, transformación 2.0 y transformación 3.0. Cada uno tiene un concepto operacional, un diseño, programas y proyectos que van a permitir avanzar hacia el futuro. El primer estadio (1.0) es el de ganar la guerra, el segundo (2.0) consiste en pasos, proyectos y vasos comunicantes que nos permiten dar el salto al Ejército del futuro. Y el tercer estadio (3.0) al que queremos llegar es ese Ejército cuando esté en un proceso de paz.

- ¿Todo el Ejército está metido en ese proceso?

No nos podemos confundir en el sentido de que si bien tenemos gente nuestra dentro de la institución y en todas nuestras unidades trabajando en la construcción de ese Ejército del futuro, el resto de las personas, el 99,9 por ciento, tenemos que estar perfectamente focalizadas en lo que estamos haciendo hoy. Pero ya tenemos planificadores militares que están diseñando este plan de transformación. Gente que está dedicada a pensar cómo van a ser nuestras divisiones, nuestras brigadas, la aviación, nuestra educación, en cuántos sitios del territorio vamos a estar, cuál va a ser el énfasis operacional. Todo eso lo estamos trabajando y discutiendo ya, porque es una transformación hecha desde el interior de nosotros a la medida del avance en el desarrollo del conflicto y de la forma como vamos ganando la paz.

- ¿Y cómo se ve la Aviación del Ejército en ese escenario 3.0?

Estamos avanzando hacia una aviación centrada en la automatización, en fortalecer todos nuestros sistemas de predicción (lo que nos permite tener una logística más fuerte), en unos procesos de modernización de aeronaves, de cambios de equipo, para poder estar a la altura de los compromisos internacionales que vamos a adquirir en el futuro. Colombia proyecta participar en apoyo a las naciones del mundo en fuerzas de paz. Para hacer esto, su doctrina, su entrenamiento, su capacidad, tienen que estar al nivel de los estándares de esos países, de esos ejércitos, de esas exigencias.

- ¿Pero eso representa mayores inversiones?

Otro ejemplo de lo que estamos haciendo es poder generar sostenibilidad. En la medida en que cuando se conquiste la paz, y los presupuestos militares se reduzcan, que es normal en cualquier país del mundo que ha sufrido estos procesos, pues tenemos que ser más eficientes, buscar ejercicios, programas y nichos de sostenibilidad que nos permitan proyectar la Aviación del Ejército hacia el futuro.

Los 'Super-Black Hawk'

- ¿En ese sentido, en qué va la adquisición de nuevos equipos?

Recientemente adquirimos cinco helicópteros S-70I, y acabamos de iniciar el proceso de traída de los últimos dos. Son helicópteros con cabinas totalmente digitales, armamento inteligente, con hardware y software que posibilitan la predicción de su mantenimiento y logística. La misma aeronave dice qué se tiene que cambiar o reponer en ella. Les facilita la vida y el trabajo a los pilotos, porque son muy automatizados: tienen piloto automático y pueden cumplir solos un curso, una planificación y unos cambios de ruta y de alturas. Claro que las tripulaciones idóneas están detrás de todo esto garantizando que todo esté dentro de los parámetros.

-¿Qué los hace mejores que los Black Hawk, tan queridos en las fuerzas militares que los tienen?

Son blindados y tienen una capacidad especial de combustible. Además, cuentan con sistemas triples redundantes, diseñados para el combate. Si les dañan un aparato o sistema, tienen un segundo y un tercero de apoyo. Están dotados con una altísima capacidad nocturna de visibilización y análisis del terreno para hacer misiones más seguras hasta en los sitios más inaccesibles del país.

- ¿Entonces se va a ir prescindiendo de los Black Hawk?

Estos S-70I que estamos adquiriendo son de la misma familia de los Black Hawk. O sea, es un Black Hawk, solo que tiene sistemas más modernos. Es un 'Super-Black Hawk'. La intención es continuar en este proceso de adquisiciones que nos permiten proyectar la fuerza y cumplir la misión constitucional de preservar el orden, el territorio, proteger las instituciones y garantizar el cumplimiento de la ley. Son unas capacidades en las que ya nos estamos entrenando, preparando, conociendo, adquiriendo, y que nos van a permitir llegar allá, para tener una fuerza que, de pronto, va a ser un poco más pequeña, pero más ágil, más flexible, más letal, para proteger la soberanía y la libertad de los colombianos.

colprensa