Prototipo del barreminaswww.fuerzasmilitares.org (18SEP2013) El más reciente modo de operar de los grupos alzados en armas al plantar minas antipersona y otro tipo de artefactos explosivos busca dejar inservibles los sistemas metálicos detectores y dificultar el trabajo de los perros antiexplosivos.

Según miembros del Ejército Nacional, basta con rodear los artefactos con pegamento y otros olores que confundan al canino o que las minas sean cubiertas con plástico, lo que también –en algunas ocasiones- deja fuera de combate al detector de metales.

Ante el riesgo de que aumente el número de víctimas por minas antipersona en Norte de Santander, parte de las tropas que patrullan las zonas rurales de Tibú, La Gabarra y Hacarí están usando un elemento rústico y percibido como artesanal para evitar que los soldados y los campesinos resulten heridos o muertos.

Se trata del barreminas manual creado y acoplado por el capitán David Rojas, de la Fuerza de Tarea Vulcano de la Brigada 30.

El oficial explicó que el fin es generar la sensación de seguridad en los militares que patrullan parte de los municipios del Catatumbo,donde hay campos minados. 

“Como los terroristas van cambiando su modo de operar, hemos implementado un elemento que activa de forma controlada un artefacto explosivo y que simula el primer paso de la persona. Es decir, que cuando el barreminas pisa, es como si pisara el pie de un humano, lo que hace explotar el artefacto de manera controlada”, explicó el creador.

Está hecho con un chasis de metal y cuatro ruedas de goma. Mide 30 centímetros de ancho. Tiene una longitud de expansión mínima para un área de 3,75 metros, lo que le da al soldado que lo  maniobra la oportunidad de tener ventaja de reaccionar ante la onda explosiva.

Ha sido utilizado en Hacarí, donde el uniformado –asegura- ha salvado a los 36 hombres que componen la tropa, aunque no haya encontrado minas a su paso. 

Pero, en la zona rural de Tibú el barreminas detonó un artefacto de menor peligrosidad, lo que preservó la seguridad de la comunidad.

El equipo se encuentra  en Bogotá para ser presentado ante el Ministerio de Defensa, pues obtuvo el aval de la Brigada 30 y del general de la Fuerza de Tarea Vulcano, Marcolino Tamayo, lo que le ha permitido a Norte de Santander ser pionero en este tipo de equipos para enfrentar ese enemigo oculto de los uniformado y civiles.

Según las recomendaciones, el sistema tendrá acoples científicos y apoyo de la Industria Militar (Indumil), como la ampliación de hasta 30 metros de la barra expansiva, lo que permitirá la preservación de las tropas, pues el objetivo es que sea utilizado en todas las brigadas del país.

Entre los más golpeados

Desde 1990 hasta julio de este año, un total de 10.470 personas han sido víctimas de las minas antipersona en Colombia, de las cuales el 8%, corresponden a Norte de Santander.

Según cifras del Programa Presidencial para la Acción Integral contra las minas antipersonas, el departamento junto a Antioquia, Meta, Caquetá y Nariño son los más golpeados por la acción de esa clase de artefactos explosivos que son sembrados en los caminos y veredas. 

Desde los 90 se han registrado, en Norte de Santander, 745 víctimas, de las cuales el 28% son civiles y el 72% son miembros de la Fuerza Pública.

Los municipios del Catatumbo que también han registrado la problemática son las zonas rurales de Hacarí, Convención, El Tarra, Hacarí, Tibú, San Calixto y Teorama.

Los mandos militares atribuyen a grupos armados ilegales la  instalación de los explosivos para  asegurar las zonas en que se encuentran los cultivos de coca en el Catatumbo.

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