Vista interna de la Capillawww.fuerzasmilitares.org (20AGO2014).- En los cerros de la vereda El Cedral, casi a siete kilómetros de Génova (Quindío), y al final de una empinada vía de acceso a medio construir, se divisa un templo color rosa crema y blanco, resguardado por la figura de la virgen de La Milagrosa.

Ese es el refugio espiritual de los soldados que custodian seis municipios quindianos y el batallón de alta montaña N° 5 General Urbano Castellanos Castillo, asentado sobre una zona de difícil acceso, como todos los sitios donde están ubicados los batallones de alta montaña que existen en el país.

Justo en el punto más alto del predio se levantó una capilla que sería la primera de sus características entre ese tipo de batallones. Su ubicación estratégica solo tenía un propósito para los soldados: significar que Dios está por encima de todo.

La historia que ronda a esta montaña está marcada por cruentas acciones cometidas por guerrilleros del frente 50 de las Farc, quienes extorsionaban y torturaban a los moradores de la región, presionaban e intimidaban a los dueños de las fincas y campesinos, quienes debían aportar dinero, víveres, información y alojamiento a sus hombres.

En el 2003 el Ejército se tomó la finca La Laguna, que era el lugar de descanso del líder del frente 50, Ciro Gómez Rayo, alias 'Enrique Zúñiga'. Y allí levantaron el batallón de alta montaña. 'Enrique Zúñiga' murió en combate en el 2010.

Aunque los militares llevaban 10 años peleando por el control sobre la zona, fue solo en el 2012 que el sueño tomó forma y se iniciaron las obras de la capilla ‘Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa’. Una idea en la que se empecinó el antiguo comandante del batallón General Urbano Castellanos Castillo, el coronel Luis Fernando Cordero Vargas, que tocó muchas puertas hasta que consiguió los recursos necesarios para la construcción.

“La capilla es un sitio de peregrinación, la gente de Génova visita el lugar porque es un sitio diferente a todos y la gente puede ir y orar”, dijo Cordero.

El soldado Jorge Alberto Benavides Gómez, por su parte, cuenta que vio de cerca como el establo del temido 'Enrique Zúñiga' guerrillero se convirtió en un templo. “Aquí tenían que traer la plata de las vacunas, podían recoger hasta 200 millones de pesos en un mes, pero ahora este es nuestro orgullo, un templo que nos acerca a Dios, es nuestro sitio de reflexión”, contó el soldado.

Cada detalle fue perfeccionado por los mismos militares del batallón que participaron en las obras, junto al maestro de obra, el soldado Ernesto Ortiz Velandia, que con un curso de construcción logró poner en pie la estructura.

Según Benavides, “Ortiz ha aprendido muchas cosas empíricamente pero Dios le dio el don y todo le queda bien, es la gracia de Dios sobre él”.

Para el soldado Ortiz esta es su mejor obra. “Es un orgullo muy grande que contemos con un lugar sagrado para Dios, me dieron la oportunidad para que ejecutara y entregara la obra para el servicio del batallón y la comunidad”, comentó.

Por las dificultades en el terreno, sobre todo en días de invierno, las obras tardaron cerca de un año. “Muchas veces los camiones no podían subir los materiales y los soldados bajaban por ellos, a hombro subían los bultos, ahí está la convicción de hacer las cosas y lo que se aprende en este batallón”, relató otro soldado.

"Los soldados la han consagrado como lugar santo, presencia de Dios, y lo han puesto bajo la protección de María en advocación de la medalla milagrosa", expresó el obispo.La capilla se bautizó en homenaje a la virgen La Milagrosa con la bendición del máximo líder religioso de las fuerzas armadas colombianas, el Obispo castrense, monseñor Fabio Suescún Mutis, quien visitó varias veces las obras y regresó hasta el apartado lugar para la inauguración del templo en abril del año pasado.

En la ceremonia de apertura, repleta de soldados y autoridades de la región, monseñor Suescún sentenció que aquella persona que portaba la medalla de La Milagrosa era librada de todo peligro, frase que se quedó grabada en la memoria de los uniformados.

“Es una guía espiritual y nos orienta a continuar la misión, todos los días consagramos esta capilla para que fuera un sueño hecho realidad”, expresó el coronel Cordero.

Para el actual comandante del batallón de alta montaña, el teniente coronel Alexander Siabato Álvarez, la obra debía terminar con el paradigma de lo que algún día fue una zona de Zuñiga, “es un templo donde nosotros fortalecemos la fe, porque antes que nada somos soldados de Cristo”, aseguró oficial.

Las ceremonias liturgias se celebran una o dos veces al mes por el capellán de la Octava Brigada con sede en Armenia. En Semana Santa, los soldados asisten a todas las actividades de la semana mayor. Y en diciembre, la tradición del pesebre, las novenas de aguinaldos, los regalos y la comida típica también llega a la cima de la montaña.

“La gente de la zona viene y los niños salen ganados con los regalos que les damos, hay personas que caminan desde el pueblo solo para venir a la novena, salen en la mañana y llegan a las 4:00 p.m., aquí, pero es el contacto que tenemos con la población civil a través de la capilla”, narró el soldado Benavides.

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