Por dichas prácticas un soldado tuvo una lesión grave en los muslos que derivó en insuficiencia renal.
Por dichas prácticas un soldado tuvo una lesión grave en los muslos que derivó en insuficiencia renal.

www.fuerzasmilitares.org (07MAY2015).- Se trata de una historia dolorosa pero aleccionadora. El Consejo de Estado condenó al Ejercito Nacional por el grave daño a la salud que le produjo a un soldado el agresivo castigo conocido como “sentadillas involuntarias”. La institución deberá desembolsar ahora 40 millones de pesos.

Se trata de un castigo conocido como el 'Hidráulico’ que consiste en obligar a una persona a hacer flexiones repetidas de las rodillas y los muslos, jalado de los brazos por otros uniformados, por un lapso de 35 minutos.

La Sección Tercera de esta corporación señaló que este tipo de prácticas en vez de ser meros ejercicios físicos, “son verdaderos tratos inhumanos y degradantes para el personal militar, pues deterioran la salud, ofenden la dignidad humana y son contrarios a la misión constitucional de la institución militar”.

Con ponencia del magistrado Ramiro Pazos, la Sala acreditó la responsabilidad del Ejército en virtud de los tratos inhumanos a los que fue sometido el soldado regular Édgar Pérez Calderón, quien estaba adscrito al Batallón de apoyo y servicio logístico no. 21 del Ejército Nacional.

El soldado tuvo una lesión grave en los muslos que derivó en insuficiencia renal y, posteriormente, por otros hechos, una parálisis facial permanente que le produjo una pérdida de la capacidad laboral del 11,5 %.

De acuerdo con los resultados, cuando el músculo sufre daño, una proteína llamada mioglobina es secretada en el flujo sanguíneo, que luego es filtrada fuera del cuerpo por los riñones y puede dañar las células renales. Y, precisamente, una de las causas más comunes de esta enfermedad, llamada rabdomiólisis, es la lesión por compresión o traumatismo y el esfuerzo físico excesivo.

En el fallo, el Consejo de Estado advirtió que el Ejército Nacional debe reintegrar a los soldados a la sociedad en las mismas condiciones en que ingresaron al servicio y, en este caso, se acreditó que Pérez Calderón gozaba de buena salud antes de ingresar al servicio militar.

Durante varios años el Ejército ha sido cuestionado por distintos castigos físicos que imponen a los soldados que cometen errores. Dichos castigos erradamente se imponen con el objetivo de infundir respeto y seriedad por la institución. Sin embargo, la sentencia del Consejo de Estado dice que esto no puede volver a ocurrir.

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