Luego del bombardeo en Cauca las FARC anunciaron la suspensión del cese al fuego unilateral.
Luego del bombardeo en Cauca las FARC anunciaron la suspensión del cese al fuego unilateral.

www.fuerzasmilitares.org (28MAY2015).- En menos de una semana las FARC sufrieron tres golpes militares que causaron la muerte de 42 guerrilleros (27 en Guapi, Cauca; 10 en Segovia, Antioquia y 5 en Riosucio, Chocó). En las tres acciones la táctica de guerra empleada por la fuerza pública fue la misma: bombardeos.

La muerte de los subversivos terminó afectando las negociaciones en La Habana. La primera consecuencia del golpe militar perpetrado en Guapi fue la suspensión de la anunciada tregua unilateral declarada por las FARC en diciembre de 2014.

Y mientras la guerrilla reaccionaba, desde varios sectores del país se preguntaban por qué la muerte de los diez soldados en zona rural de Buenos Aires, Cauca, fue catalogada como una masacre, y no ocurrió lo mismo con los bombardeos de Guapi y Segovia, donde murieron 37 guerrilleros.

Desde ambas orillas surgen argumentos válidos y entendibles tras la paradoja que significa negociar el cese de la guerra en medio de la confrontación armada. Por un lado la guerrilla violó su propia tregua unilateral al emboscar a los soldados en Buenos Aires, Cauca; y por el otro la fuerza pública debió cumplir su misión constitucional de garantizar la seguridad de los colombianos, en medio de esa tregua.

Tal vez la reacción más sonora en ese sentido fue la del ex candidato presidencial Antanas Mockus, quien a través de una carta pública que envió al Gobierno y las FARC dijo: “Me duelen tanto los 11 militares como los 26 guerrilleros”.

El lunes, el presidente Santos sorprendió cuando en medio de la firma del Decreto que reglamenta la 'Cátedra para la Paz' dijo: “los padres de nuestros soldados asesinados y los padres de los guerrilleros muertos son también colombianos (…), por eso he dado la orden a Medicina Legal de identificar sus cadáveres y entregarlos a sus familias”.

Agregó: “no más guerrilleros enterrados como NN. El Estado garantizará a sus familias que puedan reclamar a sus seres queridos y darles un sepelio como corresponde. Y así será de aquí en adelante”.

La realidad es que quienes lloran a esas víctimas fatales de la guerra son sus propia familias y, contrario a lo que muchos piensan, los cuerpos de esos subversivos muertos en combate sí son reclamados para recibir cristiana sepultura. “Lo que ocurre es que a las familias en general les da miedo visibilizarse”, explicó monseñor Darío Monsalve, arzobispo de Cali.

Aida Quilcué, exconsejera del Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, explicó que una de las razones del hermetismo en esos procesos se debe a los riesgos que se asumen ante las propias autoridades.

“Cuando nuestros cabildos acuden a reclamar los cadáveres de indígenas que fueron reclutados por la guerrilla, muchos de manera forzosa, terminaban siendo señalados como auxiliadores. Por eso decidimos que el proceso lo debe hacer cada familia de manera personal y discreta”, argumentó.

Por ejemplo, por estos días la sede de Medicina Legal en la capital del Valle trabaja a doble marcha. A esa entidad llegaron los 27 cadáveres de los guerrilleros muertos en el bombardeo de Guapi, Cauca.

“Estamos en labores de reconocimiento de los cuerpos; ha sido un trabajo muy duro porque es una cifra muy grande que se suma al día a día violento de una ciudad como Cali”, explicó un funcionario de esa entidad que pidió omitir su nombre.

La misma fuente señaló que ya tienen la identidad de algunos guerrilleros, “pero la totalidad de los cuerpos estarán plenamente identificados a finales de esta semana”.

A esa sede de Medicina Legal son llevados los cuerpos sin vida de las víctimas del conflicto armado en una zona convulsionada como lo es el suroeste colombiano (Nariño, Cauca, Valle y Chocó).

Cuenta el funcionario citado que alrededor del 99 por ciento de los cadáveres de subversivos son reclamados por parientes y la mayoría de las veces el proceso se hace de manera discreta y tiempo después de ocurrido el hecho trágico.

“Por ejemplo, con los muertos de Guapi, hasta ahora ninguna persona se ha acercado oficialmente a nuestra sede a indagar si su familiar se encuentra entre los muertos. Por lo regular se toman semanas y hasta meses en reclamarlos”, explicó días atrás la fuente tras aclarar que en algunas ocasiones todo el proceso lo hace la funeraria, por mandato de la familia.

No obstante, este martes La W informó que en el caso de los guerrilleros muertos en Guapi algunos familiares ya empezaron a acercarse a Medicina Legal a preguntar por sus parientes muertos.

Lo cierto del caso es que el duelo de las familias de los guerrilleros es por sí solo otra tragedia. Según explicó a este portal el personero de Cali, Andrés Santamaría, “cuando fui Defensor del Valle era muy común que parientes de guerrilleros muertos se acercaran para que los acompañáramos en el trámite de reclamación del cadáver y la exigencia más frecuente era total discreción”.

Entierros secretos

Ese hermetismo ya ha ocurrido en situaciones especiales como el proceso de entrega del cuerpo sin vida de Víctor Julio Suárez Rojas, más conocido como Jorge Briceño, alias 'Mono Jojoy', abatido por el ejército en otro bombardeo en 2010.

La reclamación de ese cadáver fue toda una novela ya que su familia oriunda de Cabrera, Cundinamarca, se expuso ante los medios y ello les acarreó toda clase de burlas y señalamientos. Al final se decidió por un proceso discreto y la tumba del abatido jefe guerrillero se mantuvo en confidencialidad.

Un secretismo parecido rodeó la entrega y sepultura de los restos del también abatido jefe guerrillero Raúl Reyes, considerado el 'Canciller' de las FARC, cuyo campamento fue bombardeado en límites entre Colombia y Ecuador en marzo de 2008.

Precisamente, en noviembre de 2012 el comando central de esa guerrilla pidió la entrega de los restos de Reyes y demás subversivos muertos en el bombardeo. La misiva que en su momento fue publicada en la página web de esa organización explicaba que la solicitud responde “al afán que les acompaña por hacer brillar la verdad" en el proceso de paz iniciado ese mismo mes en La Habana con el Gobierno colombiano.

Y fue también el caso del cadáver del jefe de las FARC Alfonso Cano, asesinado durante otro bombardeo en las montañas de Suárez, Cauca, el 4 de noviembre de 2011. En esa ocasión hasta la iglesia debió mediar en el proceso de entrega, que se realizó con total hermetismo.

Es posible que esa misma discreción y secretismo rodeen la entrega de los 42 guerrilleros muertos durante los bombardeos de la fuerza pública en últimos días en Guapi, Segovia y Riosucio. En silencio sus familias los llorarán y les darán sepultura.

semana.com