El 14 de abril pasado las Farc asesinaron en Cauca a 11 militares. Un hecho que causó conmoción en el país. Imagen de archivo
El 14 de abril pasado las Farc asesinaron en Cauca a 11 militares. Un hecho que causó conmoción en el país. Imagen de archivo

www.fuerzasmilitares.org (31MAY2015).- Lo dijo el pasado 27 de mayo el presidente Juan Manuel Santos: “Muchos de los golpes, como el del Cauca, que les han dado a nuestras Fuerzas Armadas, han sido también producto de errores militares, de errores de procedimiento”.

Se refería a la muerte de 11 militares a manos de las Farc en Buenos Aires (Cauca), la noche del 14 de abril. Una masacre cuyos coletazos reactivaron los tambores de la guerra. Pero ¿hubo errores por parte de los militares? La Procuraduría tiene serios indicios de que sí. Por eso abrió una investigación preliminar y el documento que la sustenta fue conocido por El Espectador.

En el reporte de 10 páginas, el procurador delegado Juan Carlos Novoa ordenó la investigación preliminar de nueve militares, entre ellos el comandante de la Brigada Móvil Nº 17, coronel Pedro Antonio García Vásquez, por presuntos errores que pudieron facilitar el ataque de las Farc. Según el Ministerio Público, hay pruebas de que los uniformados, al parecer, “faltaron a la verdad en diversas oportunidades, entregaron información vital que no correspondía con la realidad o la ocultaron, incumplieron órdenes, instrucciones, recomendaciones e informes superiores, y posiblemente desconocieron de manera ostensible varios de sus deberes previstos en los manuales correspondientes”.

En criterio de la Procuraduría, estas conductas pudieron traducirse en graves errores operacionales que, además de poner en peligro a la población civil de la vereda La Esperanza del municipio de Buenos Aires, “probablemente pudieron influir de manera determinante para que se diera el ataque premeditado y violento en forma de avasallamiento del que fueron víctimas por parte de miembros del grupo armado ilegal Farc, con su consecuente fatal resultado, además de la pérdida o destrucción de material de guerra, intendencia y comunicaciones”. Por lo cual posiblemente pudieron incurrir en faltas disciplinarias gravísimas.

De acuerdo con las pruebas recopiladas por la Procuraduría en el último mes, a los uniformados se les alertó por medio de un radiograma que la guerrilla estaba preparando una acción armada. En ese radiograma se les advertía que, gracias a labores de inteligencia técnica y humana, “se sabía que el grupo armado ilegal autodenominado Farc se encontraba alistando ataques contra las unidades” y que, por eso, no podían confiar “en la aparente calma que decían observar”. Aún más, en el programa del oficial de inteligencia, plasmado en el libro de reunión operacional de seguimiento a la batalla, se les recordó a las unidades “las alertas por informaciones sobre posibles ataques terroristas”.

El Ministerio Público se preguntó, además, por qué para el momento de los hechos la tropa se encontraba sin oficiales que la guiaran. “Se hace necesario determinar por qué la compañía se encontraba en esa situación cuando se aprestaba a desarrollar la fase de ocupación”, señaló el documento. A lo que viene a sumarse que, de acuerdo con los testimonios de los uniformados, la tropa ya había pernoctado varias veces en el mismo polideportivo en el que se presentó el ataque, por lo que pudieron facilitar su ubicación por parte de los guerrilleros que luego los atacaron, y, de ese mismo modo, poner en riesgo a la población civil del Cauca. Un error que podría constituir faltas disciplinarias contra los militares investigados.

“Se precisa establecer si quienes fungían como comandantes de batallón y brigada desplegaron todos los mecanismos de control y seguridad sobre la tropa que se encontraba en el área de operaciones y qué dispositivos emplearon para hacer seguimiento a la batalla y a sus órdenes con miras a evitar la indisciplina táctica”. El Ministerio Público avanza en sus pesquisas para esclarecer este ataque que derivó en la renovación de los bombardeos contra campamentos de las Farc por parte de las Fuerzas Armadas, los cuales dejaron 41 subversivos muertos en la última semana, entre ellos alias Jairo Martínez, miembro del Estado Mayor. Un escenario de recrudecimiento del conflicto que tiene los diálogos de paz atravesando un momento crítico.

Todo esto termina por agravarse con la decisión del grupo armado ilegal de levantar el cese unilateral del fuego que había ordenado en diciembre del año pasado. “En ese orden de ideas, señores coroneles, no bajen la guardia. Ahora que estamos pasando por una tempestad en el proceso de paz, que la guerrilla dijo que iba a terminar su cese del fuego unilateral, que espero también sea algo pasajero, nosotros vamos a perseverar, pero mientras tanto ustedes no bajen la guardia”, fue la directiva del presidente Santos.

Por lo pronto, los investigados por la Procuraduría son los miembros de la Fuerza de Tarea Apolo. Encabeza la lista el comandante de la Brigada Móvil Nº 17, coronel Pedro Antonio García Vásquez; el oficial de operaciones teniente coronel Manuel Fernando Celis; el comandante del Batallón de Combate Terrestre 110, mayor Andrés Celemín Celis, y los comandantes de la compañía Coloso: Rodolfo Díaz Donoso, Wílder Camilo Aguilar Sánchez, Merbyn Adrián Jaramillo Marín, Diego Corredor Montes, Alfonso Carvajal Cuadros y Juan de Jesús Torrado León.

elespectador.com