El Ejército reveló el viernes detalles de su “transformación y adopción de la nueva doctrina”, proceso en el que viene comprometido desde hace varios años y que le permitirá afrontar, entre otros retos, los que deriven de la firma del fin del conflicto con las Farc, en La Habana.
El Ejército reveló el viernes detalles de su “transformación y adopción de la nueva doctrina”, proceso en el que viene comprometido desde hace varios años y que le permitirá afrontar, entre otros retos, los que deriven de la firma del fin del conflicto con las Farc, en La Habana.

www.fuerzasmilitares.org (28SEP2015).- El Ejército reveló el pasado viernes detalles de su “transformación y adopción de la nueva doctrina”, proceso en el que viene comprometido desde hace varios años y que le permitirá afrontar, entre otros retos, los que deriven de la firma del fin del conflicto con las Farc, en La Habana.

Las afirmaciones las hizo el comandante de esta institución, general Alberto José Mejía, quien dijo que la “modernización” emprendida no significa una “reducción” de esa fuerza ni que vaya a “minimizarse”. De hecho, el oficial aseguró que el número de efectivos debe mantenerse y que incluso el de la Policía debería aumentarse.

Mejía entregó estas explicaciones en el foro ‘El Ejército del futuro: entre transformación y doctrina para construir la paz’, realizado por EL TIEMPO Casa Editorial, la Universidad del Rosario y la Fundación Hanns Seidel. (Lea además: 'Revisión no es impuesta por mesa en La Habana': general Mora Rangel)

“No le tenemos miedo a la paz. Quiero decir que, por el contrario, tenemos una visión muy clara de qué es lo que tenemos que hacer. Sabemos que vienen unos retos y desafíos difíciles, pero vamos a ayudar a nuestro país para que, a partir de la firma de esa paz, podamos estar lado a lado, hombro a hombro, ayudando a conquistarla”, afirmó el oficial.

Estas palabras llegaron en un momento crucial en la búsqueda de la reconciliación y en medio del ambiente de transformaciones generado por las negociaciones de paz de La Habana.

El pasado miércoles se anunció un acuerdo entre el Gobierno y las Farc sobre justicia transicional y la fecha límite de las negociaciones (23 de marzo del 2016), lo cual dio un impulso definitivo al proceso que –según expertos– lo puso en un punto de no retorno.

Revisión de doctrina

Los desafíos a los que se refiere el general Mejía están centrados, principalmente, en las “disidencias que surjan de este proceso (de paz), el ataque frontal a quienes no se acojan a la negociación, la lucha por convicción contra las bandas criminales y la criminalidad en general, el crimen transnacional y las amenazas de otro orden que se puedan presentar”.

Para ello, uno de los puntos claves será la “revisión formal y total” de la doctrina militar, proceso en el que el Ejército viene trabajando desde el 2012. (Lea reacciones sobre la transformación de la doctrina militar)

Mejía reveló que para este propósito tendrá el “apoyo” de Estados Unidos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otán), dos de las instancias que más experiencia tienen en el tema militar en el mundo.

“La manera de ayudar a conquistar la paz no es estando o viviendo en el Ejército del pasado o quedándonos en nuestra zona de confort; por el contrario, necesitamos estar en un permanente proceso de cambio y de transformación institucional”, dijo el oficial.

Hecha por militares

Tras el anuncio, una de las primeras cosas que quedaron claras ayer fue que esta transformación no es una imposición de la mesa de negociación de La Habana, como lo sugirieron algunos sectores políticos.

En este sentido, el primero en defender la decisión de Mejía y despejar suspicacias fue el excomandante del Ejército Manuel José Bonnet, quien participó en unos de los paneles del foro de ayer.

“Yo no lo puedo creer. Creo ciento por ciento, casi ciegamente, en lo que dijo el general Mejía, que es obra de él, de su estado mayor y de anteriores comandantes”, dijo Bonnet.

Su tesis fue reforzada por el general Jorge Enrique Mora, uno de los miembros del equipo negociador del Gobierno y quien ha tenido frente a frente a los líderes de la guerrilla, en La Habana.

Sobre la forma como se avanzará en esta transformación del Ejército, Mejía se encargó de dejar claro también que la harán los militares y dijo que los cambios en la doctrina “los hacemos nosotros, que somos los que sabemos de estos temas”.

“Aquí no va a venir ningún civil ni ninguna organización a hacernos esos cambios. Queremos dar la garantía de que es una doctrina que está al servicio de los más altos intereses de la Nación”, enfatizó.

Nuevo comando

El primer paso significativo en esta transformación del Ejército será la creación de un nuevo comando: el de educación y doctrina.

Sobre este paso, el general Mejía reveló que esta nueva instancia de la institución se activará desde el próximo primero de enero y que a su mando estará un mayor general.

Agregó que la palabra comando indica que tendrá responsabilidades de comando y control y con documentos de política pública establecidos por el Ejército.

“Si no hay unas Fuerzas Militares fortalecidas para garantizar los acuerdos (de paz), podemos perder lo avanzado”, concluyó el general Mejía.

eltiempo.com