El Brigadier General Luis Fernando Rojas Espinoza, comandante de la Tercera División del Ejército Nacional de Colombia, posa junto a algunos líderes de comunidades del programa Fe en Colombia. [Foto: Marcos Ommati/Diálogo]
El Brigadier General Luis Fernando Rojas Espinoza, comandante de la Tercera División del Ejército Nacional de Colombia, posa junto a algunos líderes de comunidades del programa Fe en Colombia. Foto: Marcos Ommati/Diálogo.

www.fuerzasmilitares.org (16JUN2016).- Lorena Álvarez vivía de barrio en barrio, una víctima más del desplazamiento interno en Puerto Tejada, ubicado en el departamento de Cauca, al sur de Colombia. Como ella, muchas mujeres estaban en esta situación porque perdieron esposos e hijos a las pandillas, y no era raro que fueran amenazadas o abusadas sexualmente por los criminales. “Fue cuando Idali apareció en nuestras vidas y literalmente nos salvó”, dijo Lorena.

Idali Mejía Caicedo es una líder comunitaria con una amplia sonrisa. Es miembro de la comunidad afrodescendiente colombiana y fue una de las primeras personas en tener contacto con los militares del Ejército Nacional que tenían interés en incrementar el desarrollo comunitario de la población local. No querían hacerlo con armas, sino con campañas de desarrollo comunitario. El entonces Capitán del Ejército colombiano Andrés Peñaranda Benavides, hoy en día Mayor, se acercó a Idali y le dijo que era ingeniero especialista en proyectos productivos. “En aquella época no teníamos confianza en nuestro Ejército. Fue una manera inteligente que él encontró de acercarse y ganar nuestra confianza”, contó Idali.

En realidad, el Mayor Peñaranda era el oficial responsable por los proyectos productivos desarrollados para ayudar a la gente a salir adelante por medio de recursos y subsidios que les facilitarían crear sus propias microempresas. “Lo importante era acercarse a la población, en especial a aquellos que veíamos como posibles líderes comunitarios. Teníamos que instituir la gobernabilidad en las zonas, en especial aquellas dominadas por la criminalidad, y empoderar a las autoridades locales y los líderes comunitarios”, explicó el Mayor Peñaranda.

Programa incipiente

En 2008, el primer programa de acercamiento del Ejército hacia la población fue iniciado por el General Barrero Gordillo, quien en ese entonces era comandante de la Brigada 29 territorial en el Cauca. El general creía que debía haber una oficina de enlace de asuntos étnicos que sirviera de conexión entre la comunidad y la fuerza pública, y la comunidad y los diferentes entes territoriales que sirven para llevar el desarrollo a esas comunidades.

Para entonces, había comunidades que estaban dedicadas al cultivo de coca y que además tenían miembros de sus poblaciones vinculados a las guerrillas como milicianos encargados de bloquear la Vía Panamericana, que une Cali con Popayán. Estos bloqueos eran muy violentos y causaron mucho daño al país. “Hubo muertos de los dos lados, de la policía y de la población civil, hubo muchos daños a la infraestructura. La Vía Panamericana en ese sector es la única vía de comunicación en el suroccidente colombiano, especialmente entre Cali, Popayán y Pasto, en Nariño”, explicó el Brigadier General del Ejército Luis Fernando Rojas Espinoza, comandante de la Tercera División del Ejército Nacional de Colombia.

La presencia del Ejército Nacional

Los disturbios llevaron a la intervención del Ejército Nacional seguida por una propuesta para que esa comunidad sustituya los cultivos ilícitos. Así se generó un vínculo de comunicación y de confianza entre la población y el gobierno, se estableció presencia del gobierno así como programas de sustitución de cultivos. Específicamente se iniciaron dos proyectos piloto: uno en una comunidad campesina y uno en una comunidad indígena. En estas comunidades se sustituyó la coca por el café con muy buenos resultados.

Los militares comenzaron, entonces, a acercarse a las poblaciones indígenas, afrocolombianas y campesinas de la región a través de actividades para construir la confianza. Por ejemplo, el 25 de enero, con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), se entregaron once parques infantiles en las zonas de Calote, Guachené y Florida, departamentos del Cauca y Valle.

El Ejército Nacional escogió el suroccidente colombiano porque era de gran importancia geoestratégica para las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que aprovechaban sus corredores de movilidad al mar para transportar sus producciones de drogas. “Esas comunidades empezaron a sentir un cambio, acompañado por el Ejército y todas las instituciones, porque además de llevarle cultivos lícitos, se hicieron obras de infraestructura, se construyeron puentes, se construyeron escuelas…”, dijo el Mayor General Mario Augusto Valencia Valencia, jefe del Departamento 5 del Ejército de Colombia, quien, al tomar conocimiento de los buenos resultados de las campañas cívico-militares, especialmente en la región del Cauca a finales del 2014, decidió apoyar la creación del programa Fe en Colombia .

Fe en Colombia es una iniciativa que busca garantizar territorios de paz mediante herramientas que acercan la institucionalidad a la comunidad a través de actividades de aproximación que generen bienestar social, focalizando la oferta estatal y privada principalmente en las comunidades de mayor vulnerabilidad”, explicó el Gral. Valencia.

Apoyo de los Estados Unidos

Actualmente, en Colombia hay cinco equipos estadounidenses de Asuntos Civiles pertenecientes al Batallón 98 de la Brigada 95 de Asuntos Civiles del Ejército de los EE.UU. en Fort Bragg, Carolina del Norte. Según explicó a Diálogo, Gilberto Pérez, jefe del Departamento de Asuntos Civiles en el Comando Sur de los Estados Unidos, su misión es trabajar con sus homólogos colombianos para establecer relaciones entre la comunidad civil y las Fuerzas Militares y de Policía de Colombia y que éstas puedan orientar su trabajo para obtener el apoyo de la población con éxito. Así también niegan cualquier apoyo a las FARC u otras entidades guerrilleras o criminales que estén operando en Colombia.

“Nuestras Unidades de Asuntos Civiles trabajan con los diferentes programas que ha establecido el Gobierno de Colombia; Fe en Colombia es uno de ellos. Nuestros soldados participan de los mismos brindando apoyo. Dan recomendaciones y se entrevistan con los comandantes y con las entidades no gubernamentales para analizar, por ejemplo, cuáles programas serían más efectivos, ya sea la construcción de escuelas, clínicas o cualquier otro elemento de servicios básicos que la población requiera para poder desarrollar sus programas, las actividades y los recursos con eficiencia y efectividad”, explicó Pérez.

“Lo que ha hecho este programa es organizar a las comunidades, darles una dirección estratégica muy bien orientada para ofrecerles una serie de proyectos de vida que, indudablemente, les han permitido solucionar esas necesidades más sentidas. [Han ayudado a] generar empleo y generar bienestar y prosperidad para los habitantes de esas zonas, pues esos habitantes ya están trabajando en unos proyectos muy específicos que les permiten [tener] una mejor calidad de vida, y el apoyo de los Estados Unidos ha sido fundamental”, agregó el General del Ejército Juan Pablo Rodríguez Barragán, comandante de las Fuerzas Militares colombianas.

La capacitación de los soldados colombianos

Fue necesario capacitar a los militares colombianos para la nueva función de instituir gobernabilidad, empoderar a los líderes comunitarios y, paralelamente, ayudar a construir proyectos productivos, de infraestructura, jornadas de salud, recreativas y educativas, entre otras. Eso se logró con apoyo interinstitucional y la supervisión del Mayor Peñaranda, uno de los articuladores y creadores de Fe en Colombia, y quien actualmente está a cargo de la capacitación de los soldados que ejecutan el programa.

Estas actividades enorgullecen a los militares colombianos participantes porque además de efectuar el cambio, han sido testigos del efecto positivo que el proyecto ha tenido en la región. “Para mí, Fe en Colombia me ha permitido conocer más a la comunidad, interactuar y aprender a trabajar en conjunto, entender que las necesidades de los campesinos son prioridad y que si como soldados les ayudamos a solucionar sus problemas sociales, el Ejército se va a posesionar de sus corazones. Una experiencia que me marcó fue la de un señor del municipio de Linares en Nariño, llamado José Raúl, a quien nosotros ayudamos a sacar un proyecto de café y hoy en día es exportador a Estados Unidos”, dijo el Soldado Kenny Cortez Betancourt, gestor social del programa Fe en Colombia en esa zona del país.

“ Fe en Colombia me ha permitido ganar el apoyo y confianza de las comunidades más vulnerables de la zona en que trabajo. Tengo claro [en la memoria] una comunidad del municipio de Argelia que sembraba coca y tenía laboratorios. Hoy por hoy, son productores de huevos. Les ayudamos con un proyecto de gallinas ponedoras y están mucho mejor, pues cambiaron los cultivos ilícitos por la venta de huevos. Actualmente, hacemos campeonatos, cine al parque y jornadas de salud con la comunidad, y es ahí donde me entero de las necesidades básicas que la gente tiene y así empiezo a trabajar. Yo, que también soy campesino, puedo decir que Fe en Colombia sí funciona; he visto el cambio”, manifestó el soldado Javier Gómez, gestor social del programa Fe en Colombia en el Cauca, a Diálogo .

Un programa de carácter nacional

Con el éxito del programa Fe en Colombia , el Ejército Nacional, conjuntamente con el gobierno nacional, organizaciones no gubernamentales (ONGs) y la iniciativa privada, llevarán la iniciativa a otras partes del territorio colombiano en las primeras semanas de julio. “Gracias al contacto que tuvimos con las Fuerzas de Tarea de los generales [Juan Vicente] Trujillo y [Luis Fernando] Rojas, hoy ya son más de 6.690 familias beneficiadas. Logramos quitar a muchos jóvenes de la delincuencia, evitamos el reclutamiento de los jóvenes y también evitamos el embarazo de las niñas a temprana edad”, dijo Idali.

“Hoy en día, esas comunidades tienen más de 77 millones de palos de café sembrados, sumado a productos agrícolas, ganaderos, artesanales, piscícolas e industriales, entre otros, y esos líderes que en otra ocasión eran auxiliadores o milicianos de la guerrilla, de las FARC, hoy en día están completamente del lado de la institucionalidad. No hay antecedentes en el mundo de una iniciativa diseñada por un Ejército Nacional que haya atendido los requisitos del Estado y generado empleo, bienestar y prosperidad a los ciudadanos”, agregó el Mayor Peñaranda.

Uno de los principales grupos de enfoque de la campaña son las mujeres, especialmente aquellas que, de alguna manera, fueron desplazadas o amenazadas por los criminales. La mayoría son madres solteras y jefes de sus hogares, y muchas de ellas también son artesanas. Por ejemplo, Marileide Mejía está terminando de ejecutar un proyecto para brindar bebidas del Pacífico a todo el país.

“Hace cinco años, nos unimos un grupo de más de 20 mujeres. Estamos haciendo un proceso con materiales de la zona; vengo del Caloto Cauca, pero las mujeres son de varias partes: de Terrero, de Guasanó, tenemos personas de Morales, de diferentes sitios. Y somos mujeres, unas afrocolombianas, otras indígenas, otras campesinas y otras mestizas. Tenemos esa fortaleza”, dijo orgullosamente. “Todo eso solamente es posible porque son proyectos que fueron articulados con el programa Fe en Colombia y el ministerio de Agricultura. Para nosotros y para mí, en particular, es gratificante poderme sentar aquí y decir que el programa Fe en Colombia sí funciona”.

Política de articulación y desarrollo social

“Por fin se construye en el país una política de articulación y desarrollo social que nace desde la base social comunitaria y que tiene como el eje principal a las poblaciones vulnerables... diferente a la política normal que se construye de arriba hacia abajo”, declaró el Mayor Peñaranda.

Fe en Colombia actualmente vincula a 40 instituciones nacionales y regionales, enmarcando su trabajo bajo 18 líneas de acción relacionadas con proyectos productivos, de infraestructura, medioambiente, reintegración social, entre otras, con el objetivo de contribuir a la reducción de la pobreza en el campo, fortalecer las capacidades de generación de ingresos, mejorar las condiciones de vida de la población civil y aumentar la competitividad de la producción regional. Así adelantan la formulación y presentación de proyectos productivos encaminados a construir capacidades empresariales, rurales, y oportunidades.

En la línea académica, por ejemplo, estudiantes de diferentes especialidades, tales como trabajadores sociales, fisioterapeutas, psicólogos, ingenieros ambientales e ingenieros civiles, realizan sus prácticas ayudando a la población a través de convenios. “Realizamos 41 convenios académicos con las principales universidades del suroccidente colombiano. Tenemos consultorios jurídicos radiales y hacemos muchas actividades con las poblaciones para ayudar en toda la parte económica, cultural y comunitaria”, dijo una de las pasantes de la Universidad del Cauca que presta sus servicios a Fe en Colombia .

Ejemplo para otros países

“Colombia es un país que ha estado sumergido en un conflicto por más de 50 años, que no solo es armado, sino también de índole político y social; y que ha cobrado centenares de víctimas a lo largo de la historia. Su lucha interna ha desarrollado estrategias y capacidades únicas y excepcionales que ahora pueden servir de ejemplo a otros países en conflictos similares. Tal es el caso del programa Fe en Colombia , entre cuyas metas se incluyen llevar una presencia institucional sólida a sectores rurales que han estado inmersos en situaciones de violencia por la presencia de grupos al margen de la ley y promover en ellas un desarrollo social y emprendimiento rural”, dijo el Gral. Rojas.

Como resultado de las actividades de acción integral relacionadas con obras de consolidación, hasta la fecha, se ha logrado beneficiar a miles de habitantes de más de 29 municipios de los departamentos de Cauca, Valle y Nariño, mejorando sustancialmente su calidad de vida a través de proyectos de gran envergadura, como la construcción de polideportivos, recuperación, mejoramiento y proyectos de pavimentación, cuya ejecución supera los 300 millones de dólares. “Son obras que sin lugar a dudas han permitido llevar progreso y desarrollo a las poblaciones vulnerables de las regiones más necesitadas y apartadas del suroccidente colombiano con la intención de ganar y restablecer confianza en campesinos, indígenas y afro descendientes”, dijo el Mayor Peñaranda. La intención ahora es generar nuevas oportunidades de progreso y calidad de vida para todas las comunidades vulnerables de todo el territorio nacional a través de la implementación del programa Fe en Colombia en todo el país.

Diálogo Américas