Batallón de Apoyo, Acción Integral y Desarrollo
Instantes de la ceremonia militar de activación del Batallón de Apoyo Acción Integral y Desarrollo No. 5

www.fuerzasmilitares.org (13OCT2017).- En 2014, mientras las negociaciones del Estado colombiano con la guerrilla de las FARC seguían su curso, las fuerzas militares trabajaban en dos frentes. Uno se enfocaba en la misión institucional de defender a la población civil y la infraestructura de la nación, y el segundo, en el ejército del futuro.

El objetivo fue trazado varios años antes ante la certeza de que la paz llegaría, dado que las FARC estaban en negociaciones ante su debilitamiento militar. Era imperioso trabajar en la transformación de las fuerzas militares para el diseño de una agenda diferente, enfocada en la reconstrucción de un país sin conflicto interno, pero con muchas necesidades y servicios por resolver, especialmente en las zonas más afectadas. Nacieron así los Batallones de Apoyo y Acción Integral y Desarrollo (BAAID), encargados de generar cambios sociales y reactivar la economía de los territorios en donde hubo presencia de grupos armados ilegales, fortalecer la gobernabilidad y la institucionalidad. 

BAAID5, un batallón estratégico

Cada fuerza militar ha creado sus batallones correspondientes. El Ejército diseñó ocho batallones ligados a las divisiones militares. Pero hay uno en particular: el Batallón de Apoyo y Acción Integral y Desarrollo N.º 5 (BAAID5), que opera desde el pasado 25 de agosto en áreas donde el conflicto afectó a muchas comunidades.

El BAAID5 es el batallón más grande del país por tener a su cargo seis departamentos estratégicos dentro del marco del posconflicto: Tolima, Huila, Cundinamarca, Caldas, Risaralda y Quindío. Está compuesto por 300 militares y civiles encargados de promover la consolidación y estabilización de la paz.

Los esfuerzos principales están centrados en los habitantes de las zonas más afectadas por el conflicto. “Empezamos con dos zonas priorizadas, Páramo del Sumapaz y Sur del Tolima, un escenario perfecto para demostrar la transformación de nuestro Ejército en donde los soldados reemplazan el fusil por herramientas para servir y apoyar el desarrollo de las comunidades”, aseguró a Diálogo el Brigadier General Raúl Antonio Rodríguez Arévalo, comandante de la Quinta División del Ejército Nacional de Colombia. “Es una estrategia que no es nueva, pero sí ejecutada ahora en toda la geografía de nuestra jurisdicción”.

Zonas de gran simbolismo

En la jurisdicción de la Quinta División del Ejército, están ubicadas zonas de gran importancia nacional. El corazón estratégico del poder político, religioso, económico, etc., se encuentra aquí [en Bogotá]. El lugar de origen de las FARC, en el sur del Tolima, en Marquetalia. El Páramo del Sumapaz, en Cundinamarca, punto desde donde el grupo armado pretendió cercar la capital y desde el cual se organizaron pescas milagrosas [secuestros de personalidades], extorsiones y secuestros a civiles.

“Lo que hagamos en estas comunidades es muy importante. Trabajamos en una zona de gran sensibilidad, en lugares en los que el Estado hace presencia de nuevo con todo su componente de servicios”, agregó el Brig. Gral. Rodríguez Arévalo. “En su recuperación perdimos cerca de 600 hombres. Por ello, activar el BAAID5 aquí es un reto muy grande para el que nos hemos preparado a conciencia”.

Presencia focalizada y rotativa

El inicio de las operaciones del batallón se efectuó en el Cantón Militar Coronel Jaime Rooke de la ciudad de Ibagué. Pero su presencia se extiende a toda la jurisdicción las zonas sensibles de los seis departamentos con equipos que los recorren de manera focalizada y rotativa.

El batallón cuenta también con profesionales civiles para desarrollar todos los programas, entre los que hay sociólogos, abogados, comunicadores, expertos en relacionamiento con la comunidad y asesores en proyectos productivos. Los soldados, oficiales y suboficiales que forman parte de la unidad son expertos en recreación, medio ambiente y desarrollo de proyectos estructurales.

Recreación, fuente de integración con la comunidad.

La población civil participa de algunas actividades y del proceso en marcha, entre ellas renovación de vías, recuperación de carreteras, jornadas de salud y educación y proyectos productivos. Aprecian todo, pero los programas de recreación generan la mayor moción.

El Circo Colombia es un generador de alegría singular. Con 24 años de existencia, el circo del Ejército reúne las más sensibles historias de sonrisas y alegrías, y un promedio de 13.000 personas al mes en sus funciones.

“Conmueve ver a los niños emocionados por la presencia del circo”, dijo el Sargento del Ejército John Jairo Castillo Rodríguez, su director desde hace dos años. “Ahora llegamos a pueblos a donde ni el Estado ni el Ejército podía hacerlo, y nos concentramos en los mensajes diseñados estratégicamente para trasmitir durante la función”.

Otro componente unificador es la música. El BAAID5 cuenta con “Nota 13”, una orquesta cuya agenda envidiaría la más famosa de las orquestas comerciales. Conformada también por soldados profesionales, suboficiales y civiles al servicio de la fuerza, la agrupación musical se ha convertido en una herramienta que convoca al grueso de la población.

“Con la orquesta estamos trabajando en las zonas donde la población fue más afectada por las FARC. Hemos logrado establecer lazos de confianza y credibilidad con la comunidad”, relató el Sargento del Ejército John Roque Niño, director de la orquesta. “Ya no solo llegamos con el armamento y el equipo, llegamos con los instrumentos musicales y un fuerte mensaje de reconciliación”.

Guerra no armada

La “Acción Integral” como arma del Ejército de Colombia intensificó su misión el 6 de febrero pasado cuando se activó el Comando de Apoyo y Acción Integral y Desarrollo (CAAID), dividido en dos brigadas, una en el norte y otra al sur del país. El comando está conformado por 3.000 hombres y mujeres capacitados en diferentes temas durante un año por diferentes entidades. El Comando Sur de los Estados Unidos, por ejemplo, capacitó a los miembros en asuntos civiles.

“Este CAAID tiene su propia doctrina, su organización, sus unidades y entrenamiento, con capacidad de despliegue en todo el territorio nacional para adelantar la guerra no armada, reconstituir el tejido social fracturado en las zonas de violencia. Es el aporte del Ejército a la reconstrucción del país en el posacuerdo”, dijo el General Alberto José Mejía Ferro, comandante del Ejército de Colombia, en la ceremonia de activación del CAAID en el departamento del Meta. “Activados los batallones, la búsqueda del objetivo está en marcha”, remarcó.

 

(dialogo-americas.com)