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Entrega de premios y reconocimientos.

www.fuerzasmilitares.org (27NOV2017).- Se llevó a cabo la tradicional y emotiva ceremonia ante los altos mandos del Ejército Nacional, en la que un grupo de 140 jóvenes colombianos recibieron el ascenso a alféreces.

En el Campo de Paradas Batalla de Boyacá de la Escuela Militar de Cadetes se adelantó la ceremonia de ascensos a alféreces y juramento de bandera, donde además le fue otorgada la Copa Ahumada y Guillen al cadete Nelson Andrés Sanz Díaz, distinción creada para premiar al cadete más destacado por sus virtudes militares, especialmente por el compañerismo.

Así mismo, se hizo entrega del premio Daga de Honor Milenio 2000, Curso general Rafael Reyes, al cadete Juan Pablo Calderón Carvajal, distinción creada para reconocer y exaltar las virtudes militares y académicas del cadete que, en el año precedente al ascenso a alférez, haya obtenido las más altas calificaciones en cada una de las escuelas de formación de Oficiales de las Fuerzas Militares.

El general Alberto José Mejía Ferrero, comandante del Ejército Nacional, quien presidió la ceremonia, resaltó el valor de la misma en la vida militar de quienes realizan sus estudios en esta alma máter.

Manifestó a los alumnos que ascendían sobre la importancia de mantener las tradiciones generación tras generación, como lo es el hecho de honrar la memoria de los muertos y heridos que han caído en el campo de batalla salvaguardando la patria por varios años Honor y Gloria a los soldados del Ejército de Colombia!

Y así, continuando con su intervención, manifestó que este Ejército victorioso se nutre cada semestre y cada año con grupos de jóvenes, hombres y mujeres maravillosos, lo mejor de los hogares colombianos que vienen a esta Escuela Militar a alcanzar el sueño de ser oficiales del Ejército de Colombia. Es por ello que para mí entregar los sables de la República a las compañías Caldas y Rondón, es todo un privilegio Sable que los marca en el mando militar, el primer grado de la carrera militar, mando que debe portarse con honor, rectitud, ejemplo, dignidad y mando transparente.

Con relación al Juramento de Bandera, declaró que tiene un profundo significado Jurar defender la bandera hasta con sus propias vidas, pues es el juramento de la profesión de las armas, que lo toman solamente los soldados de la patria. Juramento que se hace ante la Patria, la familia, superiores, compañeros y subalternos.

Finalizó saludando a los padres, madres, hermanos, hermanas y a la comunidad en general de la Escuela Militar de Cadetes, exhortando a los asistentes a creer en sus soldados, quienes conforman un Ejército profesional, disciplinado y respetuoso, el cual tiene como máximo compromiso mantener una fuerza sólida, fuerte, entrenada, mística, capaz de enfrentar a cualquier amenaza y a cualquier enemigo en cualquier condición. Un Ejército de Colombia que jamás le va a fallar a su pueblo.

 

(Prensa Ejército)