Evento de inauguraciónHace 53 años, en medio de una economía que empezaba a despuntar en la región, soportada por el precio del café y otros commodities, Colombia tomó el liderato en materia aeronáutica, gracias a la visión del general Gustavo Rojas Pinilla, quien en 1955 ordenó la construcción de un aeropuerto moderno para reemplazar al aeródromo de Techo, el cual se quedaba pequeño por el dinamismo que traía el país.

En diciembre de 1959, luego de cuatro años de obras, la capital del país terminó inaugurando lo que sería la joya de la corona en el sector aeroportuario.

Este terminal, que tomó el nombre de Eldorado, gracias a la leyenda muisca de El Dorado, en muy corto tiempo se convirtió en el segundo en el movimiento de carga y de pasajeros en Latinoamérica.

Este jueves 53, años después, de la mano del concesionario Opaín, Bogotá tuvo un evento que sólo se repetirá en julio de 2014, cuando se den al servicio todas las instalaciones del aeropuerto que servirá a Colombia durante los próximos 50 años.

Son 104 mil metros cuadrados de construcción del nuevo muelle internacional, que albergarán a los 25 millones de pasajeros que lo utilizarán en 2014 y en el cual se invirtieron US$761 millones.

A este muelle, que hará parte del terminal unificado se sumará en octubre del próximo año la terminal nacional, actualmente en construcción, que podrá atender 7.200 maletas por hora y 22 millones de viajeros al año que tendrán vigilancia mediante más de 100 cámaras de televisión y 400 agentes de policía.

El gerente de la concesión, Juan Pulido, señaló que entrega contractualmente una obra que sin duda hoy es la más moderna de Latinoamérica, lo que convierte a Eldorado en el primer aeropuerto en el manejo de carga y el segundo en pasajeros.

El directivo anunció a los más de 1.000 invitados que el país puede estar orgulloso de su aeropuerto y del dinamismo de Colombia, que hoy requiere de este tipo de infraestructura para afrontar los retos comerciales de los tratados de libre comercio firmados especialmente con Estados Unidos y la Unión Europea.

Ahora lo que viene es consolidar la operación y esperar a derribar la torres de control y la vieja terminal para dar paso a la terminal nacional que hoy se construye.

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