UAV Iris, desarrollado nacionalmente por la CIACParece paradójico que un general del aire dé cuenta, con preocupación, de lo que pasa en tierra. Lo hace el general Tito Saúl Pinilla, comandante de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), en especial del daño que está produciendo en el país la minería ilegal, un delito que parece no encontrar límites. 

“¡Cómo estamos envenenando nuestros ríos!”, se lamenta el general Pinilla. Pero el oficial advierte que para combatir esa y otras actividades ilegales, la institución que lidera está en proceso de innovación, desarrollo tecnológico, adquisición de equipos y fortalecimiento de relaciones con otros países.

Esos avances, aclara, son en principio para enfrentar las amenazas que se ciernen sobre Colombia. Pero también pueden garantizar que la FAC tenga un buen desempeño en tiempos de paz, de darse un acuerdo con la guerrilla, atendiendo otras necesidades de los colombianos. 

El siguiente diálogo ocurrió a horas del anuncio del presidente Juan Manuel Santos sobre el próximo traslado de la base aérea militar de CATAM, situada en el aeropuerto Eldorado de Bogotá, al municipio de Madrid (Cundinamarca). El oficial, quien tendría que encabezar ese proceso de cambio, prefirió no referirse al tema, pues dijo que aún no ha sido notificado por el presidente. 

- ¿De qué manera participa la FAC en el combate contra la minería ilegal? 

Hemos hecho un trabajo grande en Caldas y Antioquia, en el área en que, lastimosamente hay que decirlo así, “tradicionalmente” esa minería ilegal ha ocurrido. Cuando uno ve las fotografías y videos que hemos recibido de nuestros aviones y equipos, se empieza a entender la magnitud del daño ecológico que se está haciendo. Aquí no es solamente el tema de la minería ilegal; es el tema de recursos hídricos. ¡Cómo estamos envenenando nuestros ríos! Estas dragas trabajan 24 horas sacando arena, botándola a ríos que dan el acueducto a ciudades, pero están contaminados con mercurio. 

- ¿En qué regiones del país se evidencia más esta práctica ilícita? 

Nos hemos enfocado en ciertas áreas que ya conocemos, y que están muy lejos del centro del país. Estamos ubicando esos centros grandes donde se encuentran 10 ó 15 dragas trabajando, en el Chocó y en ríos de Caquetá, Cauca, Valle y Nariño. Nuestros equipos han llegado a áreas donde jamás pensamos que hubiera minería ilegal. Ya hay acciones legales contra esas dragas. La Policía está autorizada para destruirlas. Hacemos la inteligencia, recolectamos las fotografías y videos, se le entregan a la Policía, que ve la legalidad de eso, y en caso de que sea ilegal, se toma acción sobre esos puntos. 

- Eso en tierra, ¿pero en qué va el control del espacio aéreo colombiano y la interdicción de vuelos ilegales en los últimos meses? 

El narcotráfico sigue actuando. Es un negocio. De modo que hemos hecho un esfuerzo y continuamos con nuestro espacio cerrado al narcotráfico en un 95 por ciento. Muy pocos aviones han entrado a Colombia sin que sepamos quién fue, o que haya sido inutilizado o capturado en otro país después de nuestro seguimiento. Son muy pocos los aviones que no sabemos por qué razón ingresaron o cómo se fueron. Tenemos un seguimiento en todo el Caribe de estos aviones del narcotráfico, que salen de Centroamérica. Tenemos una muy buena relación con Venezuela, en el sentido de pasar esa información. Vemos muy buenos resultados, muy buen apoyo. 

- La FAC diariamente da golpes, pero no se volvieron a registrar acciones de gran impacto, como la neutralización de cabecillas de la guerrilla o de grandes núcleos guerrilleros. ¿Cuál es la explicación? 

Obviamente el enemigo ha cambiado su forma de actuar. Las Farc son un grupo terrorista con muy pocas capacidades, diferentes a las que pudo haber tenido hace diez o quince años. Se dieron cuenta de que los procedimientos que estaban utilizando nos permitieron ser exitosos. Seguimos golpeándolos, pero aprendieron que si ellos están más cerca de la población civil, tienen más oportunidad. Cambiaron su forma de delinquir. No se hacen en grandes grupos, no están uniformados, no enfrentan la tropa y están muy cerca de la población civil. Como Fuerzas Militares, nuestra política es que el daño colateral no puede afectar a la población civil. Estamos buscando e innovando cómo podemos ser más efectivos en la lucha contra las Farc, sin afectar a nuestra población civil. 

- ¿Por inteligencia de la FAC, o por otro tipo de información, se puede evidenciar que frentes de las Farc hayan disminuido o aumentado su accionar, a propósito de los diálogos en La Habana? 

Indudablemente sí. Las Farc no tienen un centro de comando y control muy bien manejado. Hay frentes que están desinformados; hay frentes que no saben por qué cabecillas importantes están allá sentados; hay frentes que no tienen idea de que hay un proceso de paz; hay frentes que recibieron la orden de hacer terrorismo como sea, sin importar si afectan a la población civil. Las Fuerzas Militares hemos evitado miles de esos actos, pero los que nos hacen causan un efecto grande, asustan. Estamos trabajando para evitar el terrorismo. Todo el trabajo de innovación, de desarrollo tecnológico, todas las adquisiciones que hemos hecho, tienen como resultado final derrotar a las Farc y darles seguridad y paz a los colombianos. 

- Precisamente, en cuanto a innovación y desarrollo tecnológico, ¿en qué va el proceso de aviones no tripulados? 

Tenemos los sistemas ya operando en Colombia. Algunos en el sur, en Tres Esquinas, Putumayo, Caquetá, Santander, Norte de Santander, Arauca. Esto nos ha permitido hacer varias cosas: luchar contra el terrorismo, pues estos aviones buscan inteligencia y hemos hecho operaciones exitosas; también buscan indicios de voladuras de oleoductos y de minería ilegal. Y viene un proyecto mucho más grande de UAV (vehículos aéreos no tripulados, también conocidos como drones) de mayor tamaño y alcance que llegarán al país en septiembre u octubre próximo. Vamos a ser el país a la vanguardia en uso de UAV en América Latina, no solo por la cantidad que vamos a tener, sino por las capacidades. 

- ¿Y el UAV que estaba construyendo la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana (CIAC)? 

Tenemos nuestro primer modelo de UAV, que está a punto de volar. Estará listo en la feria aeronáutica de Rionegro (en julio). Queremos que a futuro Colombia sea líder en el desarrollo de estos aviones en América Latina. Además de mostrar un sistema de los que estamos volando, vamos a mostrar nuestro prototipo, que muy seguramente para esa fecha ya habrá hecho sus primeros vuelos experimentales; calculamos que a final de este año ya podremos estar utilizándolo en operaciones reales en el país. 

- Pero la FAC también había incursionado en la construcción de aviones y en el mantenimiento de sus Hércules… 

Otro tema importante es la producción del T-90 Calima, un avión de entrenamiento. Tenemos un pedido de 25 aviones y vamos por el 15, mejorados cada vez más con las observaciones de nuestros pilotos. De otro lado, el que no haga el mantenimiento de los aviones C-130 (Hércules), que se llama PDM, los tiene que botar. No hay otra opción. Antes contratábamos esto con países como Francia o Chile, a unos costos de cinco o seis millones de dólares. Hoy lo hacemos mucho mejor, en el sentido de que hacemos más inspección, más chequeo al avión, y los costos los bajamos por encima del 60 por ciento. Nuestros aviones con ese PDM quedan listos para volar seis años más y ahí debemos pensar con cuáles los van a reemplazar. La FAC está en un convenio, gobierno a gobierno, con Brasil para ser ‘partners’ en el diseño del avión KC-390, una nave de transporte que está desarrollando la empresa Embraer. Vamos a producir unas partes de ese avión acá en el país, y para el año 2016 ó 2017 saldrá a volar. Muy seguramente la FAC tendrá que decidir modernizar su flota de Hércules y podría ser por ese tipo de avión. 

- ¿Cuáles son las adquisiciones más próximas de la FAC? 

Tenemos cuatro proyectos grandes: movilidad, porque el Ejército y la Policía van a crecer en hombres y hay que moverlos a lo largo y ancho del país. Adquirimos aviones de transporte, que ya están llegando, tipo Casa C-295 y Boeing 737, de modo que tenemos una capacidad de mover a nuestras Fuerzas Militares y a la Policía a cualquier teatro de operaciones en un período de tiempo muy corto. Hoy podemos mover a una brigada completa a 600 kilómetros de Bogotá, en dos horas. 

- ¿Y los otros proyectos? 

También viene la modernización de radares, para mejorar el control del espacio aéreo. Vienen proyectos de inteligencia en los que están incluidos los aviones UAV, más aviones de inteligencia que también son utilizados para vigilancia. Por ejemplo, en el Oleoducto Bicentenario, que se está construyendo por los lados de Yopal y Tame, participamos en la vigilancia de la construcción, en un convenio con Ecopetrol. Finalmente, el proyecto de modernización de algunas de nuestras bases, como la de Marandúa, que está a varios cientos de kilómetros de Bogotá y que nos puede permitir hacer muchísimas cosas en el futuro, dando apoyo a todo el oriente colombiano: Vichada, Vaupés, Meta, todas estas partes que están bien lejos del centro del país. Vamos a desarrollar un trabajo conjunto con la Armada y el Ejército. 

- ¿Qué va a pasar con todo eso si se logra un acuerdo de paz? 

Vamos a desarrollar mucha tecnología y capacidades para la seguridad de nuestro territorio, para la soberanía, para lo que vivamos en el conflicto interno y, como digo: esos equipos también se pueden usar en tiempos de paz. Si mañana tenemos paz, pues esos equipos los vamos a utilizar en otras cosas, como mirar la minería ilegal, mirar el medio ambiente, las inundaciones, los ríos, los incendios, los volcanes, vigilancia a la tala de madera, la depredación de la selva… O sea, vamos a tener futuro con esos equipos de una u otra forma. 

- La FAC acaba de participar en un evento internacional, va para otro y también prepara uno en Rionegro (Antioquia). ¿Qué le deja esto a la Fuerza y al país? 

Nuestra primera participación fue el año pasado en un ejercicio de renombre mundial que es Red Flag, a donde van los mejores pilotos y las mejores fuerzas aéreas del mundo a ejercitarse, a entrenar y a ver un ambiente operacional diferente al del conflicto interno que vive Colombia. Es un ambiente más de la guerra real. Esa experiencia nos permitió demostrarnos, y a los países aliados, las capacidades que tenemos para una guerra regular. Hemos sido la única fuerza aérea capaz de volar sola, con 8 aviones de combate, a través del Atlántico, hasta Estados Unidos, con nuestros propios tanqueros, que también utilizamos en las misiones diarias en Colombia. 

- El otro ejercicio en el que acaba de participar la FAC fue Angel Thunder. ¿En qué consistió? 

Red Flag nos abrió la puerta a otros ejercicios a los que fuimos invitados, entre ellos, Angel Thunder. Colombia es un país con muchos desastres naturales y ese es el ejercicio mundial más importante en recuperación de personas y en apoyo durante desastres. Participamos, enseñando y aprendiendo en esos temas, 45 personas (pilotos, paracaidistas, pararrescatistas, enfermeros, médicos, y un Hércules. De hecho, en Colombia todas las noches hacemos algún tipo de misión de estas de recuperar gente. 

- Eso va en línea de lo que está diciendo el Presidente de la República en el sentido de que las Fuerzas Armadas se tienen que ir preparando para el posconflicto… 

Puede ser un tema de transformación. Como Fuerza Aérea también estamos pensando en el futuro. Si es con paz o sin paz, estamos listos para continuar. Si a lo que finalmente se llega en la mesa de diálogo es a la paz, la Fuerza Aérea puede aportar en una transformación. Si no, continuaremos nuestro trabajo de golpear al terrorismo y a los grupos que atentan contra la seguridad de los colombianos. 

- ¿Qué va a pasar en Alberta (Canadá) y Rionegro (Antioquia)? 

Tenemos una cercanía importante con el gobierno de Canadá. Formamos fuerzas aéreas muy unidas. Tenemos hombres nuestros estudiando en Canadá y tuvimos la invitación para participar en un ejercicio (Maple Flag) en el que nunca habíamos estado. Es un complemento a nuestra instrucción. Allí vamos a participar con la fuerza canadiense en operaciones de reabastecimiento en el aire. La FAC está certificada por la OTAN para tanquear en el aire todos los aviones de esa organización. Y estaremos con los aviones supertucano en operaciones tácticas. En Rionegro haremos un evento con la Aeronáutica Civil, del 10 al 14 de julio. Es nuestra sexta feria y participarán alrededor de 25 países, que van a hacer una muestra de su tecnología y desarrollo. La FAC también va a desplegar toda su innovación. Vamos a mostrar el desarrollo de nuestro avión no tripulado, sistemas para que los colombianos empiecen a tener una idea de lo que tenemos y utilizamos. Y habrá aviones de los países amigos haciendo sus demostraciones.

Colprensa