La historia de los caninos en el aire.
La historia de los caninos en el aire.

www.fuerzasmilitares.org (07MAR2016).- Los perros de la Fuerza Aérea Colombiana son verdaderos héroes. No solo son animales antidrogas, rescatistas y grandes soldados, sino que también son capaces de saltar en paracaídas. Esta es la historia de los caninos en el aire.

Treinta segundos. Eso dura la caída libre de un paracaidista desde un avión a 14.000 pies de altura. El técnico subjefe Carlos Piñeros, Pararescatista de la FAC, quien ha realizado 200 saltos en su carrera, nos cuenta que solo después de 20 prácticas, el cuerpo y la mente se acostumbran, y es ahí cuando se empieza a disfrutar de cada salto.

Sin embargo, aunque un humano es capaz de entender la adrenalina y el éxtasis que está por vivir a 200 km/h, un perro normal –como el que tienes en casa–, no sería capaz de pasar por esta experiencia.

Precisamente por esto, los perros de la Fuerza Aérea son verdaderos superhéroes. Desde pequeños son entrenados para enfrentar el temor a las alturas, al ruido del avión en el aire y a las condiciones adversas de los terrenos donde puedan aterrizar.

Saltando hace 72 años

Los perros paracaidistas existen desde la Segunda Guerra Mundial y el Día D (en Normandía), ocurrió el primer salto en campo de batalla para un perro. El trabajo principal de estos caninos era llevar municiones, primeros auxilios, mensajes y ayudar en el desminado. El entrenamiento estuvo a cargo del batallón británico 13º Parachute Regiment and Airborne Forces (Regimiento de Paracaidistas y Fuerzas Aerotransportadas N° 13), al que le asignaron tres pastores alemanes: Monty, Bing, y Ranee.

El 6 de junio de 1944, estos tres valientes saltaron de tres aviones a la 01:10 de la mañana para ser parte del asalto más famoso de la historia.

En un principio, los caninos saltaban solos con una línea estática, es decir, un paracaídas que se abre en la caída. Antes del salto, se les restringían las comidas; luego, su entrenador subía al avión un pedazo de carne que arrojaba por la puerta para que el perro con hambre fuera detrás de él.

Después de esto, los perros empezaron a ser lanzados en guacales, pensando que esta era la mejor forma de evitar lesiones. Sin embargo, no fue sino hasta la guerra de Vietnam –donde más de 5.000 perros combatieron–, cuando se empezó a utilizar la modalidad de salto tándem, donde los perros van sujetados con arneses y un chaleco paracaidista a un soldado, quien es el que puede maniobrar durante el vuelo y el aterrizaje.

Rouse, la estrella del paracaídas

Hace más de 10 años que en Colombia se salta con perros paracaidistas bajo la técnica tándem. El entrenamiento está a cargo de la Subdirección de Semovientes Militares SUSEM de la Fuerza Aérea Colombiana, donde soldados especializados pueden sacar el mejor potencial de estos animales.

Uno de los ejemplares más queridos es Rouse, una pastor belga malinois de tres años que ha hecho siete saltos con el técnico subjefe Piñeros. “Ella es muy tranquila y para nosotros es muy importante tenerlos en el campo de batalla porque uno se siente reconfortado. Allí ellos son nuestros ojos, nuestra nariz, nuestros oídos y siempre están alerta”, asegura.

Detrás de cada salto de un perro está el trabajo de muchas personas, como el teniente y médico veterinario Wilmer Andrés Antonilez, quien lleva cinco años entrenando a estos animales. “Tenemos un programa de crianza para la raza pastor belga malinois y para la raza rottweiler. Allí, ellos aprenden a superar diferentes situaciones por las que una mascota no pasaría: ruidos (turbinas de aeronaves o rotores), población en masa, diferentes texturas como piedras, agua y piedra o pasto, alturas y espacios confinados”, afirma.

Este entrenamiento se realiza en un cuarto de endurecimiento psicológico, que no es más que un espacio en donde ellos adquieren la madurez necesaria para afrontar estos retos. Aunque al principio sienten miedo, se van habituando con espacios de tiempo diario donde se les alimenta y se juega en dicho cuarto. “También se van adecuado a la soledad y a la oscuridad porque muchas veces se requiere que trabajen a distancia y estén solos de noche. El perro estará arriesgando su vida para que otras personas no sufran”, sentencia el teniente Antonilez.

La fase de crianza de estos perros dura un año y, posteriormente, cada uno pasa por un entrenamiento que, dependiendo de la especialidad, puede durar hasta seis meses. Algunos perros logran certificarse ante una organización internacional que avale que están capacitados para afrontar cualquier situación de desastre y aunque otros no lo logran, en total cumplen 10 años trabajando para la Fuerza Aérea. Después de esto, atraviesan un proceso de resocialización y se convierten en mascotas hábiles para adoptar.

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