Minería en ColombiaA usanza del panorama vivido en la zona esmeraldífera de Boyacá durante los años 80, en el país se está gestando una confrontación cada vez más grande entre los grupos armados ilegales que pretenden hacerse a los millonarios recursos derivados de la actividad minera y de hidrocarburos. Una guerra en la que las guerrillas, las bandas criminales y los ex paramilitares aparecen como rivales, pero también como aliados tácitos en zonas específicas de ocho departamentos y que amenaza con agravarse en la medida en que llegan más recursos para explotación de recursos naturales.

La estrategia de los ilegales es más sofisticada que la de las violencias de los años 80 y no necesariamente se ve reflejada en las cifras sobre homicidios o secuestros. Lo que están haciendo ahora es presionando a las multinacionales para que les paguen por servicios de seguridad, estrategia atribuida desde hace décadas a los grupos guerrilleros en relación con la industria petrolera. O a los paramilitares de los 80 y 90 con sectores como el ganadero y el bananero. Sólo que ahora, cuando la industria extractiva está en pleno crecimiento, la delincuencia ha dado hasta para reincorporar en cuestionadas empresas de seguridad a parte de los recién desmovilizados paramilitares, quienes ahora actúan bajo la fachada de bandas emergentes.

La advertencia está consignada en el más reciente estudio del Centro Internacional de Toledo para la Paz (CITpax), en el que se precisa que la minería de oro genera un mayor atractivo económico para los grupos armados que la cocaína, dada la intensificación de la cruzada contra las drogas ilícitas en el país.

Antioquia, Chocó, Córdoba, Bolívar, Santander, Tolima, Valle y Cauca son los departamentos en los que mayor dinamismo tiene la explotación de ese metal y coinciden también con las zonas más afectadas por la intensificación de la violencia en el país.

Un panorama aún más preocupante si se tiene en cuenta que las autoridades de control han certificado que la misma minería sobre la que se soporta la estrategia de crecimiento del país ocasiona problemas debido a falencias en materia de fiscalización, vigilancia y control.

Así, mientras grandes empresas del sector son objeto de investigación en la Contraloría por maniobras para evadir impuestos, las mineras artesanales denuncian persecución oficial y los actores armados se las arreglan para montar empresas de fachada con sus propias minas o aplicarles el chantaje a las multinacionales.
En parte por ello fue que el gobierno se vio obligado ayer a anunciar que destinará 80.000 miembros de la Fuerza Pública - casi la quinta parte del pie de fuerza nacional- para la protección de la infraestructura minera del país.

Pero el desafío es aún mayor para las autoridades debido a que las empresas involucradas en el sector no son muy amigas de hacer las denuncias, por temor a represalias por parte de los agentes delincuenciales que las obligan incluso a contratar servicios con empresas que sobrefacturan el costo de los mismos. Como dice Frederic Massé, uno de los autores del informe del CITpax, otras prefieren callar porque tienen ciertas relaciones de complicidad con los armados.

Como lo denunció este diario en noviembre pasado, el 86% del oro extraído en Colombia durante 2010 no procedía de la industria formal y la guerrilla se estaría apropiando de cerca del 20% de esos recursos.

Un informe del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), revelado por El Espectador, ya daba cuenta de esta realidad el año pasado. Según ese estudio, los minerales más perseguidos por los ilegales eran, en su orden: oro, plata, carbón, coltán y esmeralda. 
Por la misma época quedó en evidencia que en la costa Pacífica caucana las Farc invadieron las tierras de las comunidades negras y lanzaron una estrategia para apoderarse de la minería regional. En Timbiquío y Santander de Quilichao las Farc y ‘Los Rastrojos’ emprendieron una guerra por adueñarse de la maquinaria pesada empleada para la minería. La pelea era por 70 retroexcavadoras, claves para quien quisiera administrar el negocio. 
En Guainía este año las Farc también se concentraron en el negocio del oro. En Tolima, cobran el 10% de las ganancias diarias a los mineros.

Y la historia se repite casi que sin excepción en todos los departamentos que figuran en el mapa minero del país.

La presencia en Colombia de las mineras más grandes del mundo

Anglo American Corp.

Fue creada en 1917 como una compañía de minería de oro en Sudáfrica, pero luego explotó carbón. Es dueña del 33,3% del Cerrejón, donde también tienen participación Glencore y BHP Billiton. Emplea a 4.421 personas directas y 3.877 indirectas.

Anglo Gold Ashanti

Llegó al país en 2003. Tiene el 15% del total de área concesionada para minería y ocupa el primer lugar en número de territorios adquiridos. Hasta 2006 fue una sucursal de Anglo American. Su principal proyecto es La Colosa.

B2Gold Corp.

Esta compañía canadiense es socia estratégica de Anglo Gold Ashanti B2Gold Corp. En febrero de 2007 fue adquirida por Kinross Gold Corporation y hoy hace parte de la empresa Central Sun Mining. Tiene proyectos en Gramalote, Quebradona y Miraflores.

Continental Gold

La firma de origen canadiense está dedicada a la exploración y explotación de yacimientos de metales preciosos en nuestro país. Sus proyectos se concentran en varias zonas mineras del departamento de Antioquia, donde extrae varios minerales.

BHP Billiton

Esta compañía, fundada en 1885, proviene de la fusión entre la australiana Broken Hill Proprietary y la británica Billiton. Tiene actividades mineras en 25 países, explotando petróleo, bauxita, diamante, manganeso, níquel, carbón y cobre.

Drummond

Compañía estadounidense dedicada a la producción de carbón, coque y sus derivados, y a actividades portuarias e inversiones en bienes raíces. En 1995 inició sus actividades de extracción de carbón en la mina de La Loma, en el departamento de Cesar.

elespectador.com