Imagen de archivoVisitas e ingreso de elementos prohibidos son algunos de los motivos del relevo. “Se autorizó visitas desde el 9 de diciembre en adelante hasta el siete de enero (…) se ingresaron todo tipo de licores, teléfonos de alta tecnología, computadores, tablas y demás. Y los días 24, 25 y 31 de diciembre se autorizó a los internos que vivieran dentro de Tolemaida para que pudieran ir a Melgar, Girardot, Espinal y pueblos cercanos”. 

Denuncias como estas fueron las que originaron la nueva investigación por irregularidades en la cárcel militar de Tolemaida, el centro de reclusión militar más grande del país, y que desembocaron en la salida del coronel Juan Ricardo Silva, hasta hace una semana director de ese penal. 

“Desde fines de 2012 se han presentado nuevamente mucho beneficios para los allí recluidos en especial a los señores oficiales que presentan amistad con el director de la cárcel el cual les ha dado permiso sin registrar las salidas en los libros de permiso”, dice una denuncia que fue enviada a las autoridades militares y al Inpec.  
Así, dos años después de que se destapara el escándalo del llamado ‘Tolemaida Resort’, en el que se puso en evidencia los beneficios y negocios que tenían los militares condenados dentro de este penal, el Ejército relevó de nuevo a un director de esta cárcel. 

Las denuncias, conocidas por este diario, obedecen a una serie de eventos considerados como “faltas disciplinarias” por el Ejército. Éstas se dieron principalmente a final del año pasado, cuando varios militares condenados hasta por delitos de lesa humanidad, que incluyen penas de más de 40 años, se habrían visto beneficiados con permisos irregulares.  

El traslado del coronel Silva se dio hace una semana y fue ordenado directamente por el comandante del Ejército, general Sergio Mantilla, quién aseguró ayer que “se consideró oportuno realizar el relevo de la persona que está a cargo de la cárcel y se iniciaron unas investigaciones”.

Según Mantilla, Silva habría incurrido en graves hechos de indisciplina dentro del centro de reclusión. Ya en 2011, la Procuraduría encontró que en Tolemaida no había una guardia permanente para custodiar a los 263 presos y 120 de ellos (varios con penas de más de 30 años por delitos de lesa humanidad) salían de su supuesto sitio de reclusión en forma habitual, sin ninguna custodia.

Para esa fecha, el Ejército trasladó a 63 condenados, que pagaban su pena en la cárcel de Tolemaida, a La Picota de Bogotá. A estos traslados se sumaron otras decisiones para garantizar el buen funcionamiento de los nueve centros de reclusión de uniformados que hay en el país, entre las que se encuentran el relevo y el nombramiento de los directores y subdirectores.

“Hay un teniente que tiene una esposa en la parte jurídica y le han dado permiso hasta de ocho días. Él pasó las novenas en el teatro del Cenae departiendo con la familia sin pertenecer al grupos musical”, afirma el documento. 

La investigación busca establecer si, sin importar las condenas, se otorgaron permisos hasta de 48 horas a los ganadores de un concurso de fin de año que consistía en decorar la celda. También, si algunos uniformados condenados participaron en una fiesta de fin de año realizada en ese fuerte militar, y si es verdad que alguno de ellos han sido volando aviones de control remoto por fuera de la cárcel.  

eltiempo.com