Segundo día del Seminario Entendiendo las Amenazas a la Seguridad Regionalwww.fuerzasmilitares.org (18SEP2013).- Las estrategias de pacificación y la lucha contra la delincuencia organizada, fue otro de los temas abordados por los expertos conferencistas que adelantan el Seminario Internacional “Entendiendo las amenazas a la seguridad regional” organizado por la Escuela Superior de Guerra con el apoyo del Comando de Operaciones Especiales Sur y  la Universidad de Operaciones Especiales Conjuntas de los Estados Unidos. 

En la conferencia ofrecida por el profesor Desmond Arias –de la Universidad de Nueva York- se analizaron las mejoras considerables  que  han tenido las políticas de seguridad de los Estados,   en la región, en cuanto a la recolección de datos relativos a la delincuencia organizada. Estos datos resultan fundamentales para combatir a la delincuencia común. No obstante, se hace necesario reforzar las estrategias de pacificación al interior de las comunidades violentas en el continente.  

Entre las estrategias, el proyecto de seguridad ciudadana Cese al Fuego, creado en Boston (Estados Unidos) e implantado en Río de Janeiro (Brasil) en el año de 1998 resultó ser un modelo a seguir en la región. El programa, en el que los líderes de las comunidades conflictivas median en el establecimiento de normas colectivas, es según Desmond Arias, una de las formas más efectivas de conseguir la pacificación al interior de las comunas. 

En su ponencia, el profesor explicó que, paralelo a las operaciones de seguridad ciudadana, se hace necesaria la implantación de políticas sociales que vayan de la mano con las estrategias de lucha y prevención de la delincuencia común.   

Políticas de pacificación 

Según el conferencista, las Unidades de Policías Pacificadoras (UPP) de Río de Janeiro, es una de las estrategias de pacificación que más éxito ha tenido en América Latina. En éste proyecto, las autoridades trabajan por el control de los homicidios en las favelas de la ciudad brasilera. La intervención de pacificación empieza con la llegada a las comunidades de un grupo llamado “la Fuerza Nacional”, un ala de la Policía encargada de prevenir la violencia en lugar de atacarla. Según los resultados arrojados por el proyecto, la presencia policial en estas zonas conflictivas proporcionó mayor seguridad a sus habitantes. Gracias a esto, se redujeron los homicidios y los enfrentamientos entre delincuentes de manera considerable. 

Para el doctor Arias, el proyecto UPP puede ser replicado en diferentes ciudades de América Latina con problemas de violencia urbana. Para ello, se  hace necesaria la adaptación de la policía local a los escenarios en donde operan y establecer políticas de seguridad gubernamentales que cuenten con el apoyo de las comunidades y de la Fuerza Pública.

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