Menores en las FARCwww.fuerzasmilitares.org (13OCT2014).- Entre 1999 y 2013 fueron recuperados de las filas de los grupos armados al margen de la ley 5.417 menores, de los cuales el 28 % eran niñas, según lo informó el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Por su parte, el Ministerio de Defensa reportó que durante los primeros meses de 2014 se registró la desvinculación de 43 menores de edad. Estas alarmantes cifras que tienen conmocionado al país, se convierten en historias reales de cientos de niños que han perdido la posibilidad de disfrutar de la inocencia de esta etapa por cargar fusiles en medio del conflicto del que los han hecho parte los grupos armados ilegales.

La red de medios de Ejército estuvo conversando con Jennifer Andrea quien fue reclutada en el departamento del Meta por el frente 39 de las Farc, cuando tan solo tenía 9 años, mientras se encontraba de vacaciones visitando a su padrastro junto con su madre y hermanos. "La guerrilla mató a mis papás y a mí me llevó a las filas, de mis hermanitos de cuatro, dos años y seis meses no volví a saber nada", comentó. Desde ese entonces pasaron 13 años y 6 meses para que esta mujer, hoy con 23 años, pudiera reintegrarse a la vida civil.

El día que Jennifer Andrea decidió entregarse estaba junto a cuatro compañeros haciendo una exploración de terreno, llevaban tres días sin bañarse y dos sin comer nada, cuando al bajar un barranco, como a las 4:00 pm se encontraron cara a cara con el Ejército.

Así relata ella lo que sucedió aquel día. "Cuando los soldados nos vieron gritaron Ejército Nacional y empezó el fuego cruzado, el muchacho que iba delante mío cayó herido, yo corrí y me oculté en un hueco, permanecí aproximadamente 15 minutos ahí y luego decidí entregarme porque vi la posibilidad de salirme por fin de las Farc, entonces boté el fusil y alcé mis manos. Lo más duro en ese momento era mirar a mi compañero herido, pero yo le avisé a la tropa donde estaba y entonces le ofrecieron los primeros auxilios. Nos dieron agua y comida a los dos, nos trataron muy bien a pesar de que estábamos en la selva".

Esta joven afirma que lo que más le daba miedo de entregarse era recibir un mal trato, pues en la guerrilla le decían que los soldados maltrataban, violaban y lanzaban del helicóptero a quienes querían desmovilizarse, entonces el susto más grande era tener que enfrentar esa situación. Sin embargo, ella le pidió a Dios que acompañara su vida desde ese momento y bajó las armas, hoy en día no se arrepiente de haberlo hecho porque se encontró con una realidad muy diferente a la que le habían presentado los cabecillas de las Farc, por el contrario agradece a los militares que la recibieron por la atención y el apoyo que le han brindado. Al respecto comenta "estoy muy contenta y me siento orgullosa de mi decisión".

Del tiempo que estuvo en la guerrilla recuerda muchas cosas, entre ellas que lo primero que le enseñaron a hacer a los 9 años fue a disparar y que a los 15 le dieron su primer fusil para que fuera a enfrentar la guerra que aún no entendía muy bien, pero que los cabecillas cada mañana le explicaban a su acomodo, porque sólo ellos podían escuchar la radio y enterarse a través de las noticias del acontecer nacional.

Por esta razón, Jennifer envía un mensaje a quienes aún se encuentran delinquiendo en las filas de las Farc "si algún guerrillero me escuchara me gustaría decirle que tome la decisión, deben pensarlo muy bien, analizar y darse cuenta que realmente hoy en día las condiciones no están dadas para seguir allá, se está viendo que hasta cabecillas están saliendo de la organización, lo que deja claro que eso no está funcionando bien".

Prensa Ejército Nacional