CIAC Iriswww.fuerzasmilitares.org (15OCT2014).- En el aparato se han gastado $ 2.000 millones y demandará otra inversión igual. Estaría listo en dos años. En la planta de la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana (CIAC), un grupo de especialistas avanza en la puesta a punto del primer avión no tripulado, tipo dron, que se fabrica en el país.

El aparato ya recibió la aprobación de la autoridades aeronáuticas mundiales y fue diseñado para volar hasta los 17.000 pies de altura, con una autonomía de 200 kilómetros y la posibilidad de llevar hasta 100 kilos de carga, que podrían ser sensores, equipos de inteligencia o armas. Esto le da la posibilidad de ser utilizado para tres usos: inteligencia electrónica o de imágenes, levantamiento de fotografías, o para uso militar como nave artillada.

“Hasta ahora estamos desarrollando el prototipo, que hizo sus vuelos en diciembre volando hasta 100 kilómetros a 8.500 pies de altura. Tenemos que probar en rangos más amplios y en sus distintos usos, escalándolo hasta ponerle armamento”, explica el general del aire Flavio Enrique Ulloa, gerente de la CIAC, quien indica que el Iris, como se llama el modelo, podría estar listo en dos años.

En este proyecto que realiza la CIAC en alianza con Indumil, se han invertido unos 2.000 millones de pesos y demandaría una cantidad igual para su culminación.

Pero ese no es el primer logro de la CIAC, que depende del Ministerio de la Defensa y cuyos objetivos son brindar apoyo en su área de experticia a las Fuerzas Militares y propender por el desarrollo aeronáutico del país.

En la primera línea, la compañía que el año pasado facturó 82.000 millones de pesos, con una ganancia del 10 por ciento y este repetirá los mismos resultados, les hace mantenimiento a naves de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Policía.

Igualmente, le presta servicios a otras entidades estatales con naves de uso civil y a Satena con sus ATR, entre otros.

En la segunda línea, desde el 2009, cuando se creó la planta que funciona en Madrid (Cundinamarca) ha producido 25 unidades de un primer avión, el T-90 Calima, que se utiliza para entrenamiento de pilotos de la Fuerza Aérea así como de los que se preparan para la aviación civil. Ahora fabrica el número 26, con el cual piensan buscar un salto, ofreciéndolo a otros países y empresas comerciales.

“Es posible que este no sea el mejor negocio, pero aquí hay una decisión política de generar una base industrial y una capacidad en nuestra gente para ir progresando. La fabrica de aviones empezó de cero y hoy día tiene una infraestructura, ingenieros preparados y que han conocido no solo como se hace una nave, sino cómo se gerencia una empresa”, anota el general Ulloa.

Su otra carta de presentación es la modernización de los Tucano T-27 de fabricación brasileña. Colombia compró 14 de estos hace dos décadas e hizo un contrato de transferencia de tecnología con la firma Embraer.

La intención es culminar en dos años la repotenciación y de ahí en adelante aprovecharía ese conocimiento acumulado para ofrecerle el servicio a los propietarios de unos 200 aviones de ese tipo que estarían requiriéndolo, mientras que nadie más lo ofrece.

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