Libreta Militarwww.fuerzasmilitares.org (02FEB2015).- “Deme el número de la cédula o tarjeta de identidad”, dice la mujer desde el otro lado de la línea. Su número telefónico está en una tarjeta de presentación que un joven, con sigilo, reparte cerca de un Distrito Militar en Bogotá. “Asesoría y gestión Libreta Militar”, dice el encabezado. En la parte superior incluso aparece el escudo del Ejército Nacional.

Primero pregunta quién refiere al nuevo cliente. Después pide nuevos datos que parece ingresar a un sistema con toda rapidez. Y cuando comprueba que el número del documento no coincide, inmediatamente corta la llamada. (Lea: 'No se necesita de intermediarios', responde Ejército)

La mujer, cuyo nombre se omite para no afectar las investigaciones en su contra, es solo uno de los centenares de eslabones que mueven la cadena de corrupción alrededor de las libretas militares en Colombia. Cada año, miles de padres colombianos acuden a ellos y por tarifas que oscilan entre uno y tres millones de pesos ofrecen desde resolver los líos de los remisos hasta sacar de la lista de aptos a los bachilleres que deben definir su situación militar.

Es un negocio que existe hace décadas y sobre el que poco se habla. El Ejército dice que se trata, en la mayoría de los casos, de redes dedicadas a la estafa y a la falsificación de documentos. Sin embargo, muchos de los que han recurrido a estos servicios ilegales tienen libretas militares expedidas con todas las de la ley.

Entre otras razones, porque lo que entregan los tramitadores no es la libreta, sino las órdenes de pago con las que los ciudadanos acuden a los bancos donde están las cuentas destinadas a recaudar lo que legalmente se denomina cuota de compensación militar: una especie de ‘impuesto’ que pagan los jóvenes que no van a las filas.

Para que el trámite del documento sea oficial se necesita que, desde adentro de la institución, ‘patinen’ (muevan) los documentos. Según el Ejército, internamente cursan 39 investigaciones preliminares, por supuesta corrupción, relacionadas con el tema.

Además, los nombres de 40 uniformados están relacionados en investigaciones por irregularidades, tráfico de documentos o por exigir dinero para facilitar la expedición.

Entre los investigados están empapelados tres oficiales, 17 suboficiales y 20 soldados, informó una fuente a EL TIEMPO.

“En ninguna circunstancia se tolerará la corrupción, trátese de militares o civiles. Por eso pedimos a la ciudadanía que denuncie”, aseguró el coronel Fernando López, jefe de Control Interno de la Dirección de Reclutamiento.

Lo que las fuentes militares llaman ‘dificultad técnica’ también está jugando en favor del mercado negro de libretas militares. Son las fallas del denominado Sistema Fénix, la página www.libretamilitar.mil.co, que fue lanzada en agosto del 2014 para evitar la tramitología y sin embargo no funciona la mayor parte del tiempo.

Es a través de esa web que los usuarios tramitan directamente la libreta militar, subiendo en línea los documentos necesarios para obtenerla.

“En abril de este año funcionará en un 90 por ciento y en mayo ya estará en un 100 por ciento”, dice el coronel Carlos Fernando Moreno, director nacional de Reclutamiento y control de reservas. Como los jóvenes no pueden hacer el trámite en la web, acuden a los distritos militares a radicar los documentos. En las largas filas, es frecuente encontrar a personas que ofrecen hacer la vuelta de radicación hasta por 500.000 pesos.

Cada año, entre bachilleres y regulares, ingresan a las filas 83.000 soldados. Pero los que tienen que resolver la situación militar son al menos 200.000 muchachos.

Falsas libretas

Un sargento que fue retirado del servicio militar por indisciplina es uno de los más buscado por los organismos de inteligencia del Estado. Su víctima más reciente fue un incauto al que le sacó medio millón de pesos por un certificado que decía que la libreta estaba en trámite y permitía así conseguir un empleo.

Esa certificación, que no existe en realidad, aparecía supuestamente firmada por el Jefe de Reclutamiento pero resultó falsa.

Otro tipo de estafa fue detectada por las Fuerzas Militares el año pasado en Ubaté (Cundinamarca).

Tres hombres, uno de ellos haciéndose pasar como capitán, fueron hasta donde Yúber Yesid Cárdenas, personero municipal, con un documento en el que solicitaban acompañamiento por parte de las autoridades para realizar una brigada masiva de ‘regulación de la situación militar’ a nombre de un programa denominado por ellos como ‘G5’. El personero se comunicó con la Dirección de Reclutamiento y así evitó la estafa colectiva. Los falsos militares estaban recolectando de a 100.000 pesos por persona para, supuestamente, entregarles la libreta militar.

La única forma de detectar que un documento de estos es falso es a través de la base de datos del Ejército, porque este no posee ningún holograma ni otro sistema de seguridad que permita su reconocimiento inmediato.

Desde el 2014, el Ejército ha incautado 3.600 libretas militares falsas. En Bogotá, en lo corrido de este año han sido detenidas tres personas señaladas de mover este millonario negocio.

Pagaron para ser eximidos del servicio

‘Pagué y desapareció’

“Cuando salí del colegio, lo único que quería era entrar rápido a la universidad. No quería prestar servicio militar. Un conocido de un amigo de mi papá me dijo: ‘deme dos millones de pesos y la fotocopia de la cédula, y en ocho días se la tengo’. Lo cierto es que nunca apareció. Tuve que pagar un millón a otro tramitador para salir de lista de remisos”.

‘Me salvé pagando’

“Fui apto para prestar servicio militar, pero en su momento no lo presenté porque entré a la universidad. Cuando me iba a graduar, me exigieron la libreta, pero estaba como remiso. Un coronel amigo de mi papá me contactó con alguien del Distrito Militar 51. Él cobró por sacarme de la lista de remisos y por la libreta cerca de 2 millones de pesos. Me salvé gracias a que pagué”.

‘Pagué por un recibo’

“Mis papás contactaron a alguien en el Distrito Militar número 51 para gestionar la libreta militar por debajo de cuerda. Pagamos un millón de pesos y después de casi un año nos dieron el recibo para pagar la libreta. Es decir, solo me habían sacado de la lista de aptos. Es decir, prometen la libreta militar, pero lo que realmente consiguen es el recibo para pagarla”.

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