A mediados de febrero de 2007, cuando el Consejo de Defensa Nacional de Venezuela, basado en un conocido juego o escenario de guerra llamado Guaicaipuro, recomendó activar y ejecutar planes militares para neutralizar eventuales ataques de potencias extranjeras y de países vecinos, pocos imaginaron que un año después pasarían de la ficción a los hechos. Eso fue lo que hizo el presidente Hugo Chávez al ordenar el desplazamiento hacia la frontera colombiana de 10 batallones y el despliegue de toda la Fuerza Aérea.

Según el juego de guerra, tres días le bastarían al Ejército venezolano para tomarse La Guajira y parte considerable de áreas estratégicas establecidas en el llamado Teatro de Operaciones.

El Guaicaipuro también preveía que las Farc, consideradas beligerantes y reconocidas por Venezuela, formarían un gobierno paralelo y solidario con Caracas. Además, contempla la asistencia militar de Ecuador en el sur del país y de Nicaragua en el Caribe con quienes Venezuela pretendería efectuar un control territorial sobre el centro del país, incluyendo Bogotá.

Este juego era conocido por las Fuerzas Militares colombianas, pero despertó poco interés entre los comandantes de brigadas y batallones que consideraron que no pasaba de ser uno más de los hipotéticos escenarios académicos que crean los ejércitos para mantener entrenadas a las tropas. No obstante, el general (r) Néstor Ramírez, ex segundo comandante del Ejército, sostiene que fue un error considerarlo sólo como un ejercicio académico. "El Guaicaipuro responde al proyecto expansionista de Chávez que hoy se encuentra en su fase operativa -asegura Ramírez-.

Ya estamos presenciando el despliegue de tropas sobre el terreno".

Según un estudio de la Fundación Seguridad y Democracia, tanto Colombia como Venezuela han incrementado el gasto militar, el primero con el argumento de la seguridad interna y el segundo con el de una amenaza militar activa.

Venezuela, siete veces inferior a Colombia en número de efectivos del Ejército -34,000 hombres-, ha comprado, entre otros equipos bélicos, 24 aviones de combate SU-30, 53 helicópteros de transporte y ataque, un sistema antiaéreo de corto y mediano alcance M1-Tor, misiles antiaéreos de largo alcance SS-300 de fabricación rusa, y100.000 fusiles de asalto 7,62 AK103, para cuya fabricación y producción de munición ha montado dos plantas industriales.

Además, recientemente gestionó la adquisición de 24 aviones SU-30MKV de fabricación rusa que, a más tardar en 2009, significará su ascenso al segundo lugar en poder de combate aéreo en la región. Según el estudio de la Fundación, ello significa un cambio profundo en la doctrina operacional y en la línea logística, basada en modelos Mirage y F-16, debido al bloqueo de Estados Unidos por cuenta de las tensiones políticas con el Gobierno venezolano. "El presidente Chávez considera el plan de modernización y equipamiento militar una necesidad urgente para hacerle frente a la que cree que es la mayor amenaza contra su gobierno revolucionario, la posibilidad de una intervención de los Estados Unidos", dice el estudio.

En esta apreciación coinciden con generales colombianos en retiro consultados por CAMBIO. "Lo que en realidad teme Chávez es a una invasión estadounidense, cuyas tropas tomarían, según sus cálculos, el territorio colombiano como plataforma de guerra", le dijo a CAMBIO uno de ellos.

Colombia figura como el segundo país de Suramérica que más recursos ha destinado al gasto militar en la última década: cerca de 38,6 millones de dólares. Buena parte ha sido para modernizar la flota de helicópteros de transporte, que la convierte en la Fuerza Militar con más altos índices de movilidad del sur del Continente. La flotilla está compuesta por 106 aeronaves, entre ellas varios helicópteros de transporte rusos MI-17, y 12 UH-60 Black Hawk que hacen parte de la asistencia y cooperación de los Estados Unidos. En cuanto a aviones de combate, el Gobierno colombiano hizo en 2005 una de las compras más importantes en dos décadas: 25 aviones supertucanos para apoyo aéreo.

Y en lo que tiene que ver con el pie de fuerza, ha aumentado en más de 100.000 hombres el número de combatientes en menos de una década: pasó de 154.878 en 1998, a 257.728 en 2007. Y en los próximos dos años, el objetivo es, como mínimo, enrolar 36.000 efectivos para llegar a los 300.000 combatientes. Según el informe de Seguridad y Democracia, las fuerzas de infantería más numerosas de la región corresponden a Colombia con 219.175 efectivos.

Es evidente que tanto Colombia como Venezuela tienen fortalezas y debilidades militares en caso de una confrontación, escenario que hasta hace algunos meses era impensado entre dos los dos países. Si Venezuela es más poderosa en el aire, Colombia lo es infantería, en movilidad y en experiencia en combate. "Venezuela ha adquirido recientemente sofisticados equipos bélicos, entre ellos aviones equipados con tecnología de última generación, pero la experiencia de los soldados colombianos no se puede comparar con la de los otros países latinoamericanos -asegura el ex comandante del Ejército y de las Fuerzas Militares general (r) Jorge Enrique Mora-. Les llevamos años luz y no sólo a Venezuela, pues nuestros pilotos están acostumbrados a combatir de noche y su experiencia es nuestra mayor fortaleza".

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