Lo que se busca es que, tras el fin de la guerra, los uniformados de las cuatro fuerzas puedan concentrar sus esfuerzos en otros frentes.
Lo que se busca es que, tras el fin de la guerra, los uniformados de las cuatro fuerzas puedan concentrar sus esfuerzos en otros frentes.

www.fuerzasmilitares.org (11JUN2015).- “La Fuerza Pública asegurará la irreversibilidad de los acuerdos alcanzados y disuadirá el desarrollo de cualquier amenaza”. Con esta premisa –consignada en un informe del Ministerio de Defensa  –

Se dejó claro cuál será el papel que el Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada y la Policía cumplirán si se firma un acuerdo con las Farc y si el país transita hacia un escenario de posconflicto.

Como lo ha dicho el presidente Juan Manuel Santos, en el documento –enviado al Congreso– se enfatiza que la Fuerza Pública no se reducirá y que, por el contrario, se fortalecerá en aspectos técnicos y humanos.

En esta primera mirada se detallan los focos en los que se concentrará el accionar de los uniformados en una etapa posterior al fin del conflicto, dejando en claro que el Ministerio de Defensa liderará el diseño de estrategias y políticas para cumplir nuevos objetivos.

“En un escenario de posconflicto, la Fuerza Pública, a través de sus capacidades en diferentes ámbitos, actuará como garante de los acuerdos que sean alcanzados en el marco del proceso de negociación”, se enfatiza en el documento que conoció este diario.

Lo que se busca es que, tras el fin de la guerra, los uniformados de las cuatro fuerzas puedan concentrar sus esfuerzos en otros frentes, especialmente en la reducción de delitos como hurto, homicidio, lesiones personales, microtráfico, microextorsión, tráfico de armas y trata de personas.

Claro está que el control territorial y la defensa de la soberanía también serán claves en un escenario de posconflicto. Además, jugarán un papel principal en aspectos puntuales que se han negociado en La Habana, como, por ejemplo, el desminado humanitario.

“El sector continuará con el fortalecimiento de la inteligencia y sus Fuerzas Especiales, realizando también inversiones para mantener el material estratégico existente en el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, así como su modernización o repotenciación, junto con adquisiciones de sistemas que fortalezcan las capacidades ya existentes, según las disponibilidades fiscales”, dice el informe.

Este tipo de conceptos dejan claro que –contrario a lo que piden las Farc en Cuba y lo que han dicho, incluso, algunos sectores políticos en Colombia– no se reducirá la capacidad militar y policial del país y que el objetivo será fortalecerla.

Otro de los aspectos claves que trabajarán en conjunto las cuatro fuerzas está relacionado con el fortalecimiento del Sistema Integrado de Seguridad Rural (Siser) para potenciar el control territorial.

Además –según precisa el informe– se fortalecerán las estrategias de los Carabineros y la lucha contra los grupos ilegales, el crimen organizado, el contrabando, la minería criminal, los ciberdelitos, el narcotráfico, la extorsión, la protección a la infraestructura crítica del país y la seguridad en zonas de frontera.

“Se estableció que en el posconflicto las Fuerzas Militares y la Policía continuarán desempeñando las misiones que les han sido asignadas por la Constitución y la Ley, misiones tales como asegurar el respeto a la soberanía y la defensa a los intereses nacionales; fortalecer la seguridad pública y la protección de la población contra los grupos armados organizados al margen de la ley y el crimen organizado, así como garantizar la seguridad ciudadana y la convivencia pacífica de los habitantes del país”, se añade en el documento.

El papel de la Policía

EL TIEMPO también tuvo acceso a otro informe que la Policía –con la firma de su director, general Rodolfo Palomino– le envió al Congreso con sus posturas sobre como se proyecta para el posconflicto y los retos que debe enfrentar.

Un punto clave es que advierte de la necesidad de incrementar en 25.000 uniformados su pie de fuerza, al igual que su equipamiento, para garantizar “un efectivo control” territorial.

Esto, de acuerdo con el documento, permitirá, entre otras cosas, “potencializar el modelo de Policía Rural a partir de la trayectoria y experiencia de la Policía de Carabineros, a fin de, en una primera fase, ocupar policialmente las áreas rurales donde actualmente hacen presencia los grupos subversivos”.

La intención de potenciar esta presencia en las zonas apartadas, más allá de garantizar la seguridad de sus habitantes, es evitar que surjan nuevos grupos delincuenciales que tengan interés de copiar “los modelos de financiación de la guerrilla” y ocupar los territorios en los que estaban antes estos grupos ilegales.

La Policía sabe que un reto es evitar que la desmovilización de las guerrillas desemboque en nuevas bandas delincuenciales, como ha sucedido en otros países, para lo cual espera fortalecer la policía judicial y “ampliar las capacidades tecnológicas y del servicio de inteligencia policial”.

Estos dos informes demuestran que la Fuerza Pública ya piensa en su papel en el posconflicto y que es consciente de que será una ficha clave en la consolidación de la paz.

Los uniformados quieren impulsar del desarrollo

Otro de los propósitos de la Fuerza Pública en un eventual posconflicto es colaborar en temas de desarrollo del país. En el informe del Ministerio de Defensa se deja claro que “para garantizar la tranquilidad de los territorios de Colombia y colaborar con el desarrollo de las regiones especialmente afectadas por el conflicto, las Fuerzas Armadas continuarán apoyando las estrategias de consolidación territorial, con tareas como la construcción de vías, puentes y demás obras de infraestructura”.

También continuará acompañando procesos como el de reparación de víctimas, restitución de tierras y “demás programas enfocados en la construcción de legitimidad del Estado”.

eltiempo.com