'Timochenko', jefe máximo de esa guerrilla, anuncia que romperá la confidencialidad de la Mesa de Negociación. Imagen ilustrativa
'Timochenko', jefe máximo de esa guerrilla, anuncia que romperá la confidencialidad de la Mesa de Negociación. Imagen ilustrativa

www.fuerzasmilitares.org (14JUN2015).- El proceso de paz puede entrar en una profunda crisis si se cumple la amenaza lanzada hace unas horas por Timoleón Jiménez, 'Timochenko', máximo comandante de la guerrilla de las FARC, quien anunció que ordenó a sus hombres en La Habana romper la confidencialidad acordada entre las partes.

Según Timochenko, las FARC tomaron esta decisión para contener la ofensiva mediática que en su opinión es impulsada por el presidente de la República Juan Manuel Santos.

“Santos, alucinado, confía en doblegarnos con gruñidos. Estamos muy viejos para eso. La clave está en consensuar, en cambiar para bien esa actitud arrogante y mezquina”, dice en un comunicado el jefe de la organización insurgente.

“Mientras eso pasa, ante tan grande ofensiva discursiva y mediática contra nosotros y lo que sucede en la Mesa, con el exclusivo propósito de que el país y el mundo conozcan en verdad lo que ocurre, he decidido autorizar a nuestros voceros en La Habana la elaboración de un informe al pueblo colombiano. Tenemos una gran responsabilidad ante él, y tanta retórica hace daño, Santos”, afirmó.

Para las FARC, Santos debe cambiar su “actitud arrogante y mezquina”, y no imponerle al grupo guerrillero decisiones en forma unilateral en el proceso de paz. Según Timochenko, Santos presiona a las FARC “con el cuento de que el tiempo y la paciencia de los colombianos se agotan”.

“Lo que se acorta en realidad es el tiempo para definir su candidatura a la reelección, y es evidente su afán en exhibir al país un acuerdo de paz, pero ni siquiera por ello asume una posición que facilite la concertación”, señala Timochenko en un extenso escrito que publicó en Internet titulado “Tanta retórica hace daño, Santos”.

“Somos nosotros quienes debemos ceder a sus afanes y firmar cuanto antes lo que él quiere”, dice el guerrillero, quien agrega, “hasta nuestra sincera voluntad de firmar una paz digna y justa es interpretada como el producto de la derrota militar”.

En el texto, el jefe de las FARC enumera lo que considera “imposiciones unilaterales” del presidente Santos. “Ya cuenta con su marco legal para la paz, un modelo de justicia transicional diseñado sin contar para nada con nuestra opinión, el cual además el Presidente Santos promociona hasta en las Naciones Unidas, única fórmula que considera válida para los puntos sobre víctimas y participación política. Ya tiene lista su ley de referendo para refrendar los acuerdos finales

Afirma que una vez desmovilizada, la guerrilla deberá cambiar de bando y sumarse a la política estatal de erradicación de cultivos ilícitos, porque así lo tiene él decidido antes de tratar del tema en los foros respectivos y en la Mesa. Así también la responsabilidad por el conflicto deberá ser asumida toda por nosotros”.

En el escrito, Timochenko le reprocha al presidente Santos sus palabras en la Asamblea de las Naciones Unidas: “Respondió calculando cada palabra al referirse en Nueva York a los ofrecimientos de colaboración que le hiciera el Presidente Mujica”, pero “no obstante agradecer la propuesta del territorio uruguayo como posible sede, el primer mandatario colombiano prefirió no adelantar nada sobre diálogos con la guerrilla del ELN. En este tipo de situaciones hay que ser muy prudente. Las decisiones se toman de común acuerdo, afirmó”.

Y agrega: “Vale creer que para el Presidente Santos esta última frase debe inspirar también los diálogos con las FARC. Las decisiones, los acuerdos, han de ser el producto del consenso. No puede pretenderse estar sentado en una mesa de conversaciones y que sólo lo que una de las partes sostenga merezca atención. Si como lo predica repetidamente Santos, se conversa es con el enemigo, si la paz consiste en tender puentes entre contrarios, los modelos económico y de democracia, verdaderas causas de la confrontación social y armada, necesariamente deben ser modificados”.

También cuestiona el hecho de que “la guerra, esa que (Santos) ha dado en llamar mula o vaca muerta atravesada en el camino, es atribuible de manera exclusiva a la insurgencia”.

Y asegura que “lo que hemos afirmado las FARC desde el comienzo de las aproximaciones con el actual gobierno, es que para poner fin definitivamente al conflicto es necesario remover todas esas causas reales de la confrontación. Tras un largo proceso denominado Encuentro Exploratorio, firmamos con el gobierno nacional un Acuerdo General que todo el mundo conoce. Cuando lo hicimos, las dos partes coincidimos en que el desarrollo de los puntos de la agenda acordada se cumpliría en el espíritu de las distintas consideraciones que integraron su preámbulo. Sin embargo, nuestros delegados siempre se topan con la actitud gubernamental de considerar que el Acuerdo sólo comprende los puntos de la Agenda, a los cuales además insisten en otorgar tal restricción, que sólo lo que ellos llevan a la Mesa merece considerarse”.

Y le dice: “Todavía a estas alturas, tres años después de fracasar con su Espada de Honor y su Prosperidad Democrática, y pese a sus manifestaciones de encontrar una salida política, Santos, alucinado, confía en doblegarnos con gruñidos”. Por eso, abre la puerta a la ruptura de la confidencialidad de lo que ocurre en La Habana.

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