Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno, rechazó las acciones de las Farc contra el medio ambiente.
Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno, rechazó las acciones de las Farc contra el medio ambiente.

www.fuerzasmilitares.org (26JUN2015).- Pocas horas duró el optimismo por el anuncio del presidente Juan Manuel Santos de que en los próximos días se firmaría un acuerdo en el apartado de reparación a las víctimas. En la antesala de la entrada al Palacio de Convenciones de La Habana,

Mientras el habitual discurso de las Farc versaba sobre la importancia de la encíclica ambiental del papa Francisco, la delegación del gobierno optó por una dura respuesta de Humberto de la Calle, jefe de los negociadores.

Y no fue para menos. Mientras la guerrilla planteaba que el documento dado a conocer hace unos días por el Sumo Pontífice servía para que los gobiernos le “abran camino a la concreción de un mundo en el que se superen las desigualdades y se conquiste un estadio de equilibrio entre el ser humano y el conjunto de la naturaleza”, en Colombia se difundieron los costos ambientales que dejó su ataque a un oleoducto en Tumaco, el cual dejó a 160.000 personas afectadas.

De seguro las palabras pronunciadas por el jefe guerrillero Pastor Alapecayeron mal a la delegación del Gobierno. “Esto obliga, para el caso de Colombia, en el camino de forjar la paz, poner freno también a la explotación depredadora y al pillaje de los bienes comunes (...) Hay que apuntar a resolver los problemas que originaron la confrontación, observando en la defensa de los derechos fundamentales, materiales y espirituales, y en convocar como nunca a la protección de la madre tierra”, sostuvo Alape.

Las Farc concluyeron su intervención pidiendo “que las propuestas de orden económico, social, político, cultural y ambiental sean debatidas sin el estallido de más acciones de fuerza de lado y lado, que pueden frustrar el proceso de paz que adelantamos, urge pactar medidas racionales y razonables, como la del cese al fuego bilateral, que vayan creando condiciones para llegar al acuerdo final, no para que todo siga igual en beneficio de un puñado de ricos y de multinacionales, sino para construir el buen vivir, el bienestar colectivo”.

La respuesta del Ejecutivo cobró por ventanilla el desacertado discurso de la guerrilla. “En este mismo momento, 160.000 habitantes de Tumaco, de las veredas y corregimientos cercanos, están sin agua. Una mancha de crudo está a solo unos metros de la bocatoma del acueducto y amenaza con llegar al mar por culpa de un atentado de las Farc contra el oleoducto. Pasarán años, años, tal vez una década, para recomponer esta tragedia ambiental. No deja de ser paradójico, ante este desolador panorama, escuchar palabras de apoyo a la encíclica del papa Francisco que pide al mundo cuidar el medio ambiente”, contestó De la Calle.

El jefe negociador del Gobierno insistió en que están en La Habana para buscar el fin del conflicto armado y recordó que la regla de oro es negociar la paz en medio de la guerra. “La decisión de conversar en medio del conflicto no es una disculpa para enmascarar graves hechos que afectan a la población civil, que afectan a los ciudadanos pobres hoy, que afectarán también a generaciones futuras durante largo tiempo”, puntualizó.

Además hizo un recuento de los ataques a la infraestructura energética y petrolera que han realizado las Farc en los últimos 27 días. “Las Farc tienen que aplicar un mínimo de coherencia. Coherencia, señores de las Farc. La apelación a la encíclica Alabado seas es absolutamente incomprensible. La idea de proclamar la defensa del medio ambiente destruyendo el medio ambiente es inaceptable. No hay un solo colombiano que comprenda esta concepción”, sostuvo.

Y enfatizó: “Señores de las Farc: es hora de tomar decisiones. De verdad, es hora de tomar decisiones. No hay que tenerle miedo a la paz. Es hora de dar el paso definitivo hacia la paz. Los colombianos esperan hechos de paz, no ataques insoportables a la población bajo el manto ficticio de la guerra. Si la idea es obtener un cese del fuego, este no es el camino y además, repito, no hay guerra que justifique estos hechos recientes por los cuales elevamos nuestra voz de protesta a nombre de la delegación del Gobierno”.

Desde Colombia, el procurador, Alejandro Ordóñez, aprovechó la situación para lanzar sus ya habituales críticas a las Farc y al proceso de paz. Sostuvo que los ataques de las últimas semanas “no son actos de guerra sino graves violaciones al Derecho Internacional Humanitario” y que no “bastan los simples reclamos mediáticos del Gobierno Nacional a las Farc. Lo que se necesita del Gobierno son medidas de fondo y decisiones eficaces que paren el terrorismo”. Además sugirió al presidente estudiar la suspensión de la mesa hasta que las Farc cesen sus operaciones militares.

Al final, más allá de los reclamos y la tensión que producen los hechos de guerra, los delegados de las partes continúan en la búsqueda de acuerdos. Incluso se estudia la posibilidad de extender el actual ciclo de conversaciones. La regla de negociar en medio del conflicto seguirá rigiendo la mesa y la guerrilla persistirá en que los ataques a la infraestructura hacen parte de su estrategia militar, pues obligan a la Fuerza Pública a que se mantenga concentrada cerca a los oleoductos, las carreteras o las torres de energía. Un crítico panorama que solo podrá revertirse cuando las noticias del proceso de paz superen a las primicias de la guerra.

elespectador.com