Henry Castellanos Garzón, alias ‘Romaña’.
Henry Castellanos Garzón, alias ‘Romaña’.

www.fuerzasmilitares.org (13JUL2015).- Una milimétrica radiografía sobre las perspectivas económicas del bloque Oriental de las Farc, su capital calculado en tierras y ganado, la urgencia de recursos a través de la extorsión a petroleras y a la agroindustria, reportes de fincas controladas por la guerrilla que pretendían ser ‘legalizadas’,

Entre otro largo etcétera de secretos sobre sus finanzas, quedaron al descubierto en varios correos en poder de las autoridades y a los que tuvo acceso El Espectador. Dichos mensajes, cruzados presuntamente entre los jefes guerrilleros Carlos Antonio Lozada y Mauricio, este último miembro del Secretariado, fueron hallados por la Fuerza Pública en computadores del frente VII de las Farc, en desarrollo de la Operación Raudales, efectuada a comienzos de 2014 en el Meta.

En una de esas comunicaciones se lee que el bloque Oriental tiene problemas “con las reservas económicas en efectivo”, que está “fiando material de guerra y droga” y que las fuentes económicas de otros tiempos escasean. Sin embargo, se advierte que tienen un capital calculado en tierras y ganado de $60 mil millones. Para superar “la crisis”, las Farc determinaron ampliar el rango de extorsiones a petroleras, industrias de palma, contratistas y ganaderos con el objetivo de garantizar “una base económica que por lo menos nos dé de comer”. Es que mantener un bloque con casi 4 mil hombres, organizados en 37 frentes, 3 columnas y 15 compañías móviles en Caquetá, Guaviare, Meta, Arauca, Cundinamarca, Boyacá, Vichada, Casanare, Norte de Santander y Putumayo cuesta mucho.

En otro correo enviado por Lozada, de agosto de 2012, se destacan las conclusiones de una reunión del Estado Mayor del bloque Oriental. Allí, con la presencia de los jefes guerrilleros Salvador, Rolando, Darío, Carlos A. y Romaña, se discriminaron los bienes y estrategias de las Farc para legalizar sus fortunas. Por ejemplo, reportaron poseer 44.656 bovinos, 2.842 equinos, 2.090 ovinos y 60 caprinos por un valor de $29.306 millones. Asimismo, calcularon tener más de 203 mil hectáreas, entre sabanas, pastos, montañas, rastrojos y páramos en su zona de influencia, que valdrían $66.153 millones. El mensaje también informó sobre el control de 15 casas, maquinaria, buldózer y tractores y, en total, estimó en casi $96 mil millones todos estos “activos” sumados.

En el correo se advierte que para evitar “quemar los bienes”, es decir, que las autoridades sepan que son de las Farc, los guerrilleros tienen que ejercer el control “a través de civiles designados”. Además, dar instrucciones para que cuando el bien esté “quemado” se busquen medios para legalizar, vender o reinvertir ese dinero en algo rentable. En ese contexto, menciona la legalización de las fincas Cunumía y Aruba, ubicadas en zonas de influencia del frente 43. De igual forma, se da plazo hasta diciembre de 2012 para que el bloque Oriental actualice “el inventario general de bienes e infraestructura”; se exige que cada tres meses se realice un reporte de ingresos de todos los frentes, que una comisión vigile esos balances y se autoriza a Romaña para que siga explorando la venta de coltán y tungsteno.

Este correo ha sido clave para los organismos de inteligencia, pues contiene 26 puntos en los que la estrategia financiera de las Farc queda al desnudo. Sobre el frente primero se pide destacar una comisión para explorar minas de oro en Perú y compra de material de guerra; en la zona de Guaviare se dio la orden de controlar todas las minas legales; se pidió montar una comercializadora de productos agropecuarios; se fijó la meta de sembrar 200 mil palos de acacia, 20 mil de teca y 50 mil de cacao, “en vista de que hemos encontrado rentable la siembra para comercio, biocombustible y generación de oxígeno” y se ordenó la inversión de $200 millones por parte de los comandantes de frente para crear un “fondo de trabajo de masas”.

En el mencionado correo se advierte que Romaña y Salvador tienen deudas de $2.125 millones en compra de material de guerra, tierras y trabajo de masas, y al mismo tiempo se determina hacer un rastreo de todos los predios del bloque, especificando cantidad de pastos, montañas, cultivos, establos, aguas, vías de penetración, valor aproximado del bien, si tiene escrituras, si no tiene papeles, cantidad de ganado especificando hembras, machos y calidad de la raza, datos de los animales que deben estar registrados en fotos y videos, así como los compromisos y las obligaciones adquiridos.

En otro correo, de abril de 2013, se determina la estrategia para recuperar fincas, negocios y deudas pendientes a través de pagos con ganado, búfalos, cerdos y cultivos. Una comisión quedó encargada de manejar la contabilidad del bloque, consultar la compra o venta de bienes al mando superior, destinar un presupuesto para administrar los negocios, recuperar la maquinaria, conseguir los insumos para el funcionamiento de las fincas y ganados y tener al día una especie de ‘reemplazo’ para cada administrador en caso de que su fachada como civil sea descubierta. “En ningún momento se deben presentar (los de la comisión) como guerrilleros cuando se estén visitando los bienes, ni permanecer más de lo necesario en las fincas”.

Los miembros de ese grupo se comprometieron “a pasar por civiles utilizando los principios de la clandestinidad y la compartimentación”, y para ello tenían que moverse sin armas. “Esa comisión no está autorizada para regalar bienes (…) ningún guerrillero está autorizado para dar trabajo a familiares (…) queda prohibido relacionarse con otras unidades guerrilleras para evitar que se rompa el principio de la clandestinidad”, son algunos de los puntos claves del correo. En otro mensaje al Secretariado, de principios de 2014, se pide a los comandantes del bloque un reporte de los activos de cada frente porque, según los datos parciales, “nos estamos comiendo el capital, pues las unidades bajo orientación de Romaña y de Felipe Rincón prácticamente están viviendo de la venta de ganado, y si seguimos a ese ritmo, vendiendo 2.000 reses cada cuatro meses, nos quedaría para un año y unos meses”.

En esencia, estos correos revelan que en las Farc no sólo están preocupados por saber qué tienen, sino por tratar de aumentar las riquezas de sus mercados ilegales. Las órdenes que dieron para hacerles una especie de mapeo catastral a los bienes que controlan a través de testaferros coinciden con un proceso de paz en curso que obliga a que las víctimas de la guerrilla sean reparadas. En últimas, estos correos muestran apenas una pequeña gota de su economía y revelan que a pesar de los permanentes golpes a su estructura jerárquica, poco ha logrado derrumbarse su pirámide de negocios. Un multimillonario frente de batalla que en algún momento deberá ser objeto de negociación en Cuba si los diálogos avanzan por buen camino.

elespectador.com