La comunidad de Briceño, Antioquia, ha sido una de las más beneficiadas con el desescalamiento del conflicto armado. Allí se adelanta un plan piloto de desminado humanitario. Imagen de archivo
La comunidad de Briceño, Antioquia, ha sido una de las más beneficiadas con el desescalamiento del conflicto armado. Allí se adelanta un plan piloto de desminado humanitario. Imagen de archivo

www.fuerzasmilitares.org (01AGOS2015).- “Hace tres años había dicho: acá no habrá cese al fuego bilateral, porque se podía convertir en un estímulo perverso para prolongar indefinidamente las conversaciones. Ahora, como ya hemos avanzado y tenemos tres de los cinco puntos aprobados y decidimos acelerar en los dos pendientes,

Tenemos que comenzar a negociar las condiciones para el cese bilateral definitivo”.

Estas palabras del presidente Juan Manuel Santos agitaron de nuevo el debate nacional sobre el tema, en el que el Gobierno sostiene que está en etapa de desescalar el conflicto, y los opositores argumentan que la suspensión de bombardeos es un cese bilateral disfrazado que fortalecerá a las Farc, sin haber llegado a un acuerdo final en Cuba.

En todo caso, parece haber una tendencia mayor a apoyar los acercamientos para el final de la confrontación bélica. En el último debate de control político a los diálogos, el senador liberal Horacio Serpa invitó al expresidente Álvaro Uribe y a la bancada del Centro Democrático a rodear el proceso de paz, sin abandonar la oposición. “¿Por qué no tratar mejor al presidente Santos? ¿Por qué cada vez se refieren al mandatario, le tiran un varillazo?”, inquirió.

Uribe le respondió que está dispuesto a buscar coincidencias en torno a la paz, especialmente con el propio Serpa, a quien catalogó como un hombre “claro en la amistad y en los desencuentros también”.

Su copartidaria, la antioqueña Paola Holguín, fue más incisiva. “Algunos de los congresistas que hoy les gusta usar esas palomas pechugonas en la solapa, se mueren porque las Farc no paguen un día de cárcel, entonces siempre buscan excusas de otro tipo de penas”, y añadió que esos mismos “decían antes que ocho años de cárcel para los paramilitares era poco”.

Y sentenció: “la paz no se construye claudicando el Estado de Derecho frente a una organización narcoterrorista, que es a lo que hoy se pretende llamar paz. Da risa creer que puede haber paz cuando se destruye la Patria... ¿Cuál paz y para quién?”.

El desescalamiento del conflicto ajusta 11 días desde que las Farc decretaron su cese unilateral del fuego y el Gobierno correspondió el gesto con la suspensión condicionada de los bombardeos a sus campamentos.

Según el Ministerio de Defensa, entre enero y mayo de 2015 hubo 135 actos de terrorismo en Colombia, 19 hostigamientos a las FF.MM., tres ataques a instalaciones militares y dos emboscadas.

Intentos fallidos de Uribe

El exmandatario y actual senador recordó que durante sus ocho años en el poder intentó “en más de 30 oportunidades negociar la paz con las Farc”, pero nada se concretó porque los insurgentes “no aceptaron los inamovibles, como un cese de toda acción criminal, no elegibilidad política para quienes han cometido delitos de lesa humanidad y concentración para verificar el cese unilateral”.

Detalló que “una vez llegaron a la oficina de la Presidencia los delegados de Europa a decir que habían logrado un acuerdo con las Farc, que en un sitio de 103 kilómetros en la cordillera vallecaucana habría una zona de encuentro para el acuerdo humanitario que permitiera la liberación de los secuestrados. Yo dije: ‘sí, hagámoslo’. Y las Farc dijeron después que no les habían consultado”.

En otro escenario, el excandidato presidencial Antanas Mockus, al ser preguntado sobre los Diálogos de La Habana, le dijo a la Agencia Efe que “el odio crea una tendencia a destruir. Hay caminos para no odiar. Hay que tomarse el tiempo de conocer a sus enemigos, rivales o contradictores para tomar las cosas con más calma”.

elcolombiano.com