Santos indicó que de firmarse la paz, esta división del Ejército podría desaparecer, lo que generó reacciones.
Santos indicó que de firmarse la paz, esta división del Ejército podría desaparecer, lo que generó reacciones.

www.fuerzasmilitares.org (11AGO2015).- Una declaración ofrecida por el presidente de la República, Juan Manuel Santos, en la que afirmó que de conseguirse el acuerdo de paz con las Farc, la Fuerza de Tarea Omega del Ejército Nacional, constituida como una de la más importante de los últimos tiempos, desaparecería, causó polémica en varios sectores del país.

Para la oposición, dicha aseveración significaría que el Gobierno está pensando debilitar las Fuerzas Armadas y dejaría al país “en manos del terrorismo”, como lo afirmó el senador Álvaro Uribe Vélez en su cuenta de Twitter al conocer de las declaraciones.

Sin embargo, para Santos y el comandante del Ejército, Alberto José Mejía, dicha afirmación, en vez de significar algo negativo como muchos lo han señalado, representa el escenario ideal del posconflicto, ya que según el Mandatario, conseguir que no haya terroristas que combatir es el objetivo.

Lo realmente importante, es que para los colombianos, y en especial para quienes están al suroriente del país que han vivido de cerca el conflicto guerrillero, pensar en una posible eliminación de una estructura militar tan consolidada y exitosa como ha sido la Omega causa temor, por haber vivido el antes y el después de la presencia del Ejército en estas zonas.

¿Qué es la Fuerza de Tarea Omega?

La Fuerza de Tarea Conjunta Omega (FUTCO), es una unidad de las Fuerzas Militares de Colombia, fue fundada en 2003 e integrada por alrededor de 18.000 miembros del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, cuya misión principal fue combatir a la guerrilla de las Farc en los departamentos del suroriente de país (Meta, Caquetá y Guaviare), que para entonces y aún hoy son los más atacados por los subversivos.

En su fundación, tuvo el centro de mando en La Macarena, Meta, ya que se creó para que defendiera la zona y encontrara al entonces jefe guerrillero Jorge Briceño o ‘Mono Jojoy’, quien se escondía en ese municipio del país, a quien dieron de baja el 22 de septiembre de 2010.

Luego de instalarse en el Meta, se crearon diferentes comandos específicos para incrementar la seguridad y las operaciones, formando el Comando Específico del Caguán (CEC) en 2008 con sede en San Vicente del Caguán y el Comando Específico del Oriente (CEO) con puesto de mando San José del Guaviare, en 2009.

Desde sus inicios ha estados comandada por los más destacados militares del país y sus éxitos han sido tantos que les ha permitido a su mayoría consolidarse como comandantes del Ejército y Fuerzas Militares, como han sido los casos del general Jaime Alfonso Lasprilla y el general Alejandro Navas Ramos, respectivamente.

Tras la salida del general Jaime Lasprilla, quien dejó el cargo para asumir el comando del Ejército, fue el general Luis Fernando Navarro quien quedó a la cabeza de la estructura militar hasta el pasado 25 de julio cuando se llevó a cabo la ceremonia de reconocimiento y transmisión de mando en la que se nombró al general Nicasio de Jesús Martínez, como nuevo comandante y encargado de dirigir las operaciones militares contra las FARC en el suroriente del país.

¿Quién es el nuevo comandante?

El general Martínez, asumió en 2011 el mando de la Cuarta Brigada del Ejército, de la mano del actual comandante del Ejército Alberto José Mejía Ferrero, quien para entonces asumió en Bogotá el redireccionamiento estratégico del Ejército.

Para 2014 recibió un ascenso, pero, una después de que le otorgaran el nuevo rango, la Fiscalía le abrió una investigación en su contra por un caso de corrupción, a la vez que protagonizaba un escándalo por su presunta participación en los casos de ‘falsos positivos’.

Para entonces, el ente investigador aseguró que el alto oficial estaría involucrado en una contratación irregular por más de 300 mil millones de pesos en la Cuarta Brigada del Ejército y el Batallón Pedro Nel Ospina con sede en Medellín, al parecer con unas empresas mineras de Antioquia, las cuales habrían pagado para que el Ejército prestara seguridad al transporte de explosivos que fueron usados en dichas minas.

Más de seis meses después de iniciada la investigación, la Fiscalía no ha entregado más declaraciones ni ha revelado las pruebas en contra del general, tanto así que ahora es el nuevo comandante de la unidad militar más importante del país.

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