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Ambos generales se despojaron de sus soles y en su lugar lucieron las presillas azules de cadete recluta. En un recorrido lleno de nostalgia y anécdotas, en compañía de sus familiares.

www.fuerzasmilitares.org (07FEB2017).- Para devolvernos en el tiempo, habría que recordar un 6 de febrero de 1977. Ese día, un domingo para ser más exactos, ingresaron a la Escuela Militar de Cadetes “General José María Córdova”, dos jóvenes llamados Juan Pablo Rodríguez Barragán y Javier Flórez Aristizábal. Hoy, 40 años después, el primero es el Comandante General de las Fuerzas Militares de Colombia y el otro es el Jefe de la Subcomisión Técnica para el Fin del Conflicto.

Son las 7:00 a.m., en la entrada principal del Alma Mater del Ejército Nacional se encuentra dispuesta la Guardia de Honor para realizar los respectivos honores militares a los dos Oficiales activos más antiguos de las Fuerzas Militares, que llegan a participar de la celebración de los 40 años que están cumpliendo sirviéndole a la patria.

El primero en llegar es el General Rodríguez, y 5 minutos después lo hace el General Flórez, ambos son recibidos por el Brigadier Mayor de la Escuela, quien los invita a una pequeña carpa que fue instalada para que los dos Oficiales recordaran cómo había sido aquel día en que llegaron cargados de ilusiones, con la mente puesta en los sueños que hoy están alcanzando.

Allí le son retiradas de sus hombros las presillas, aquellas adornadas con 4 soles, símbolo del máximo grado al que puede aspirar un Oficial de la República. En lugar de estas, les fueron impuestas unas de color azul con las que se identifican a los “cadetes reclutas”, recogieron su tula y fueron dirigidos al alojamiento donde iniciarían el recuerdo de su primer día como integrantes del Ejército Nacional de Colombia.

“Nos encontramos en el Batallón de Cadetes número 1, donde iniciarán su formación como futuros oficiales del Ejército. Siéntanse orgullosos porque miles de jóvenes colombianos desean seguir esta carrera, pero pocos tenemos la oportunidad. Por favor, carguen sus tulas porque ahora nos dirigimos al lugar de su alojamiento, donde van a descansar en las noches”, esas fueron las primeras palabras que escuchó el “Cadete” Rodríguez” y el “Cadete Flórez” por parte del Brigadier Mayor de la Escuela.

Fue un desplazamiento curioso, el General Rodríguez o “Cadete Rodríguez” iba acompañado de su esposa Patricia al igual que el “Cadete Flórez” lo hizo con su señora Sandra. En medio de risas y anécdotas, los dos nuevos ‘cadetes’ también estaban siendo acompañados por otros generales y algunos integrantes de sus respectivas familias.

A su llegada al alojamiento, más exactamente al Segundo Pelotón de la Compañía “Girardot”, el “Cadete Rodríguez” recibe unas nuevas instrucciones por parte del Brigadier Mayor de la Escuela, quien le recuerda cuál será su catre, sus uniformes y el valor que estos tienen en la vida militar.

“Resulta para mi muy grato volver a recordar esa época tan especial y hoy entender como el tiempo es inexorable. Realmente es algo que uno no puede explicar cómo pasan 40 años tan rápido en la carrera militar”, dijo el General Juan Pablo Rodríguez, en el alojamiento.

Luego de esto, los generales Rodríguez y Flórez se dirigieron al Casino de Cadetes, acompañados por el señor Ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas; el señor General Alberto Mejía, Comandante del Ejército y los generales que los acompañaban en este sencillo pero sentido reconocimiento, para disfrutar de un desayuno de bienvenida a la vida militar.

Inmediatamente después, los cadetes “Rodríguez y Flórez” pasan rápidamente a las aulas donde recibieron su primera clase de ‘Clasificación Fisiológica de Ejercicios’. Al término de la misma, los “nuevos cadetes” transmitieron un mensaje motivacional a sus nuevos “compañeros” de aventuras.

Terminada la clase, los dos generales, convertidos en cadetes, se dirigen al Teatro de la Escuela. Allí reciben otra pequeña demostración de afecto y respeto por parte de un centenar de futuros oficiales, quienes entonaron a viva voz las notas del Himno Nacional de Colombia, finalizando con el minuto de silencio en recordación de todos los héroes que han ofrendado su vida por defender a los colombianos.

Acto seguido, el Director de la Escuela Militar les hace entrega del gorro de cadete, el cual está adornado con una placa de condecoración y reciben de manos del Comandante del Ejército la Daga, símbolo del honor de todos los cadetes.

“Estos dos jóvenes entraron con expectativas, con anhelos, con sueños, enamorados de esta Escuela que empezaban a conocer y poco a poco empezaron a distinguirse entre sus compañeros. A ellos les tocó una vida militar muy dura, ya que gran parte de estos 40 años la vivieron con un Ejército en guerra”, afirmó el General Mejía.

Terminada la jornada de los nuevos cadetes, el Comandante General de las Fuerzas Militares, General Juan Pablo Rodríguez Barragán, se dirigió a todos a través de un discurso en donde se enfocó en el amor por la patria y su Ejército Nacional.

“Esta recepción que me han hecho el día de hoy, es muy sincera y llena el corazón del soldado, esto lo hace sentir a uno muy satisfecho, recordé cuando ingresé a este alojamiento. Hoy tengo recuerdos muy gratos de esta Alma Máter, a la cual me debo y quiero, aquí me formé como oficial del Ejército, como profesional de las armas y le di todo a este país. Que Dios bendiga por siempre a este glorioso Ejército Nacional, a nuestras Fuerzas Militares a nuestra Policía Nacional, que Dios nos de la firmeza para poder entender las cosas que a veces no entendemos y poder seguir adelante sin desfallecer y así continuar siendo la institución más querida del pueblo colombiano. Y recuerden siempre, estamos en el corazón de los colombianos y ahí nos vamos a quedar”.

 

(Prensa CGFM)