UH-60 Black Hawk
Helicóptero Black Hawk del Ejército Nacional.

www.fuerzasmilitares.org (20FEB2017).- Un día después del primer comunicado conjunto entre el ELN y el Gobierno Nacional, en cuya rueda de prensa el jefe negociador oficial, Juan Camilo Restrepo, expresó que los ataques de esa guerrilla solo le harían mal al proceso de paz, los subversivos realizaron varios ataques en el país.

El primero, denunciado por el comandante del Ejército, general Alberto Mejía, hace alusión a la voladura del oleoducto Caño Limón-Coveñas, en El Lorito, municipio de El Carmen, Norte de Santander, el cual fue utilizado como señuelo por los insurgentes que pretendían volar un helicóptero en el que se movilizaban tropas para atender la emergencia causada por el ataque.

“Los sitios donde podía aterrizar el helicóptero, con el material de reparación para atender la emergencia, estaba repleto de explosivos. Y las tropas tuvieron que despejar con torpedos Bangalore todos los sitios donde iban a aterrizar, pues estaban sembrados de minas”, expresó Mejía a distintos medios de comunicación.

Según el alto mando militar, el atentado al oleoducto era solo una distracción, y de consumarse el ataque a los soldados de la Fuerza de Tarea Vulcano, “la tragedia hubiese podido ser mayor”.

Estas dos acciones violentas del ELN hacen parte de una seguidilla con las que ese grupo insurgente conmemora la muerte del cura Manuel Pérez, el 14 de febrero; y de Camilo Torres, el 15 de este mes.

Hace tres días, una facción de esta guerrilla atentó con explosivos improvisados contra una patrulla que custodiaba un tramo de la vía entre Bogotá y Villavicencio.

“En el consejo de seguridad fue autorizada una recompensa de 10 millones de pesos a quien nos dé información que conduzca a la captura de estos dos delincuentes”, expresó el general Alejandro Fuentes, comandante de la Séptima Brigada del Ejército.

 

(Javier Macías, El Colombiano)