Alias Sebastian, capturado por la Policía NacionalAunque no acabadas, las bandas criminales están debilitadas. Por lo menos en eso concuerdan Gobierno y analistas que aseguran que estas organizaciones delincuenciales están sufriendo un proceso de fragmentación que las ha vuelto más vulnerables. En los últimos 10 meses, y gracias a la presión de las autoridades, las bacrim se han quedado sin comandantes. Cayeron Camilo Torres, alias Fritanga, Maximiliano Bonilla, alias Valenciano, y su archienemigo, Erickson Vargas Cardona, alias Sebastián; se sometieron Javier Antonio Calle Serna, alias Comba, y Eberto López Montero, alias Caracho, y murió Juan de Dios Úsuga, alias Giovanny.

Para los analistas, los mandos medios buscarán hacerse con el poder que dejaron sus otrora jefes, y no se descartan violentas pugnas. “Va a haber una reconfiguración. Esto es lo que ha sucedido desde la época de Escobar. Cae un capo y alguien lo reemplaza”, aseguró el director de Indepaz, Camilo González Posso.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa, este es “un proceso de atomización. Se están quedando sin jefes capaces de cohesionarlas y por ello se están produciendo rencillas y confrontaciones en su interior. Además, están sufriendo un desabastecimiento financiero”. Esa cartera resalta que de las 33 bandas que había en 2006 quedan cinco: ‘Los Rastrojos’, ‘Los Urabeños’, el ‘Erpac’, ‘Los Machos’ y ‘Renacer’. Para los analistas, las tres primeras son las que más poder tienen y, según el ministerio, las que más golpes han recibido.

En el caso de ‘Los Rastrojos’, el sometimiento de Javier Antonio Calle Serna, alias Comba, a la justicia estadounidense, y las capturas de Juan Carlos Calle Serna y Diego Pérez Henao, alias Diego Rastrojo, han acelerado su atomización. Mientras tanto, el otro Comba, Luis Enrique Calle Serna, que sigue prófugo de las autoridades, no ha sido capaz de unificar el mando e imponerse sobre los líderes regionales.

En lo que a ‘Los Urabeños’ respecta, tienen una estructura mucho más fuerte y por eso han podido resistir el embate de las autoridades. Después de la muerte de su líder, Juan de Dios Úsuga, alias Giovanny, la organización quedó en manos de su hermano, Dairo Úsuga, y de Henry de Jesús López, alias Mi Sangre, quienes al parecer estarían interesados en llenar el vacío de poder que dejó Sebastián en la ‘Oficina de Envigado’. ‘Los Urabeños’ apoyaron al archienemigo de Sebastián, Maximiliano Bonilla, alias Valenciano, en la guerra que éstos sostuvieron, y ahora que el jefe de la ‘Oficina’ ha sido detenido se espera que la organización criminal intente imponerse sobre los combos de Medellín.

Por último está el Erpac, que después del sometimiento de su jefe, Eberto López, alias Caracho, se habría dividido en dos, bajo el mando de Martín Farfán Díaz González, alias Pijarvey, y un criminal conocido con el alias de Flaco Freddy. Además, Daniel El Loco Barrera estaría tratando de apoderarse de esta banda criminal cuya presencia en los Llanos Orientales sigue siendo fuerte.

Las otras bandas, ‘Renacer’ y ‘Los Machos’, estarían tratando de sobrevivir a la presión de las autoridades y de las tres bandas criminales más grandes.

Las autoridades esperan que esta atomización lleve a que los jefes de las bacrim sigan cayendo o que se sometan a las autoridades de Colombia o de Estados Unidos. Por ahora, aunque estas organizaciones delincuenciales siguen activas, los analistas están de acuerdo en que la estrategia del Gobierno ha funcionado. No obstante, Camilo González Posso concluyó que “mientras siga existiendo el narcotráfico, estas bandas criminales seguirán vivas y a un jefe lo sucederá otro. Hay mucha materia prima y el problema es mucho más de fondo”.

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