Algunos de los estafadores han sido capturadoswww.fuerzasmilitares.org (25AGO2013).- La más reciente compra que hizo el mayor Carlos Díaz, adscrito al Batallón de Infantería No. 16 Patriotas, en Honda (Tolima), fue la de 150 carpas impermeables y móviles, valoradas en más de 200 millones de pesos y pintadas al horno para que la selva no las deteriore.

Mediante un correo certificado, Díaz le envió a Footprints, el fabricante, la disponibilidad presupuestal, los requisitos y el contrato, con las cédulas y firmas del teniente coronel Marcolino Puerto y del oficial Óscar Contreras, ambos activos.

La papelería tiene los sellos de “revisado” de la Dirección de Contratos del Ejército y de la Agencia Logística de las FF. MM.. Además, todos los trámites fueron avalados por medio del celular de Díaz y de un correo electrónico del Ejército en cuyo dominio figura el Gobierno Nacional. Pero, cuando faltaba la última remisión de carpas, Footprints llamó al batallón y se enteró de que el mayor Díaz no existe, de que los habían robado y que a sus colegas de la empresa Incarpas les había sucedido lo mismo.

EL TIEMPO investigó y estableció que, usando ese mismo mecanismo, peroa nombre de otros batallones y oficiales, una red criminal se ha apropiado, en 18 meses, de más de 8.000 millones de pesos en mercancías.

Empresas de Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Valledupar e Ibagué han entregado desde botas militares y uniformes hasta 700 millones de pesos en bonos de Sodexo y mil millones en pollos crudos. En la lista también hay implementos de ferretería, 35 millones en huevos, 50 millones en hamburguesas, 1.100 millones en caldo concentrado, avena y refrescos en bolsa y 30 millones en dotación para militares en retiro. Este último pedido, que incluía camisetas Polo, fue solicitado a nombre del Batallón Nueva Granada, de Santander, y entregado, en febrero, por una firma de Valledupar.

Por medio de labores de inteligencia, el área de delitos contra el patrimonio económico de la Dijín estableció que hay 4 grandes bandas dedicadas a este tipo de robos.

Además, que, aunque también suplantan a una petrolera privada, a empresas del Estado y a una famosa constructora, la Agencia Logística de las Fuerzas Militares es la más golpeada. Bajan información de su página web sobre las contrataciones en curso y así consiguen los nombres de los oficiales encargados de las compras. También buscan a proveedores habituales del Ejército como víctimas. “El 80 por ciento de la mercancía robada termina en Ibagué o en Honda. Pero hemos recuperado elementos en los Sanandresitos de Bogotá y en la plaza España”, dijo el coronel de la Policía Gélber Cortés Rueda.

¿En manos de las Farc?

La Dijín capturó hace un mes a varios integrantes de una de estas bandas, liderada por ‘Chiribico’. Y hace un año desarticuló por completo otro de sus tentáculos. Pero muchos ya están en las calles.

La jefatura de investigaciones de la Agencia Logística también indaga la estafa. “Hemos enviado alertas a través de los gremios y empresas. Y ya frenamos varios robos gracias a que tenemos comunicación 24 horas con los proveedores”, explicó el coronel Ariel Ruiz, jefe de investigaciones de la Agencia. Y agregó que el trabajo de la Dijín ha permitido capturar a 60 miembros de estas bandas en tres años.

Aunque la mayoría de empresas timadas pidieron que sus nombres no fueran divulgados, están entregando datos claves sobre el modus operandi de la organización.

De hecho, algunos le dijeron a EL TIEMPO que sospechan de que alguien cercano al Ejército filtra información a la banda. Además, que los productos van a parar a la guerrilla. “El tipo de mercancía, especificaciones y cantidades son propios de una tropa. Y piden que se les lleve a ciertas zonas con presencia de las Farc”, dijo el gerente de una de las firmas estafadas. Esa es una de las hipótesis que indaga la Dijín, que hace seguimientos a los camiones que movieron la mercancía.

Llamadas y choferes

Varias firmas han logrado grabar las llamadas de los falsos oficiales e identificado a los choferes que recogen la mercancía.

Por qué están libres las cabezas

Como la estafa y la receptación (tenencia de objetos robados) son delitos menores y excarcelables, la Policía ha logrado demostrar que esta organización incurre en otras conductas penales: estafa agravada, suplantación de autoridad, falsedad en documento público y concierto para delinquir. Sin embargo, algunos de los jefes capturados han logrado quedar libres después de sellar acuerdos de colaboración con la Fiscalía. Otro mecanismo que usan para no ir presos es el de aceptar los cargos menores para recibir las rebajas y beneficios automáticos que otorga la ley. Incluso, algunos tienen hoy prisión domiciliaria. Por eso, la Policía está trabajando en un proyecto de ley para que el Congreso de la República establezca límites a los acuerdos de negociación con este tipo de delincuentes. De manera alterna se está trabajando con casi mil empresas, que hacen parte de los frentes de seguridad, para que se blinden ante este tipo de estafas. En igual sentido trabaja el Ejército.

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