Juan Carlos Pinzón Buenowww.fuerzasmilitares.org (05MAY2014).- Ministro de Defensa, Juan C. Pinzón, dice que se necesita una Fuerza Pública con mayores recursos. El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, asegura que 94 de cada 100 colombianos viven ya en una situación de posconflicto. Y para ese posconflicto, afirma, el país debe contar con unas Fuerzas Militares y de Policía incluso más poderosas que las de la actualidad. El mensaje de Pinzón a las tropas es que el proceso de paz que se realiza en La Habana con las Farc no va en su contra, sino que, por el contrario, es la consecuencia directa de sus sacrificios en el campo de batalla.

¿Cuál es su balance de la primera semana del paro campesino?

En la mayor parte de los casos, los sectores que han salido a protestar han ejercido su derecho con respeto a los demás y de manera democrática. La Fuerza Pública está acompañando las protestas y está garantizando los derechos de todos los ciudadanos. Pero debo insistir en que en algunos casos y en algunas regiones del país este tipo de movilización no solamente es promovida sino obligada por las Farc y el Eln.

¿Usted cree que hay otros intereses detrás de esas protestas?

No pretendo desconocer el legítimo derecho de la protesta del sector agrario del país, pero no tengo duda de que en este paro hay más un juego de intereses políticos y seudopolíticos que realmente un movimiento de los habitantes del campo.

¿Qué piensa de las críticas de algunos sectores que aseguran que hay deterioro en la seguridad en el país?

Tengo dos aproximaciones frente a eso. Una, que lo que ha pasado es que, a medida que hemos sido exitosos contra las grandes amenazas, los problemas de seguridad han ido mutando y las preocupaciones son muy distintas a las del pasado. Ese es un reto que está ahí y que hay que enfrentarlo. El país necesita que la Fuerza Pública y las autoridades les pongamos el pecho a los problemas y no los escondamos.

La segunda perspectiva es que hay gente que tiene intereses políticos y que lo que busca es crear un mal ambiente y sacarle provecho. Con eso no puedo estar de acuerdo, no me parece justo con la Fuerza Pública.

¿Qué ha pasado con los grandes golpes a los principales jefes de la guerrilla de los primeros años de este gobierno?

Es los últimos tres años han caído 53 jefes de las Farc, incluyendo el número 1, el número 2 y otros 51 comandantes de frente, miembros de estado mayor, y cabezas de columnas móviles. En el caso del Eln, han caído 17. Estos son los números más altos de golpes a cabezas de esas organizaciones en la historia de la guerra contra el terrorismo en Colombia.

Lo propio ha pasado con las bandas: todos los que eran jefes –llámense ‘Cuchillo’, ‘Loco Barrera’, ‘Diego Rastrojo’, póngale el nombre que quiera– ya no están: o fueron capturados o están bajo tierra. Eso no se puede perder de vista.

Pero en el país hay una nueva realidad y es que la victoria de las Fuerzas Militares y la Policía hace que el 90 por ciento de los municipios, donde vive el 94 por ciento de los colombianos, no tenga las mismas preocupaciones del pasado. Antes preocupaban las tomas y ataques; ahora a los colombianos los preocupan el atraco, el microtráfico, las pandillas, la extorsión. Por eso hemos tenido que empezar a crear toda una estrategia. El posconflicto ya llegó a la mayor parte del territorio nacional, y llegó para quedarse.

¿Comparte las propuestas de no cárcel para delitos como el hurto?

No. Yo no estoy de acuerdo. Francamente creo que el ciudadano necesita ver que hay castigos ejemplares contra quien ha atentado contra él. No soy abogado y reconozco que los expertos creen que hay modelos no carcelarios que funcionan. Pero, cualquiera que sea el modelo, lo importante es que la ciudadanía sepa que hubo un castigo ejemplar y que ese castigo ojalá impida que en el futuro el delincuente vuelva a delinquir, que reincida. Es una opinión que he formado en este tiempo, recorriendo todos los departamentos, todas las capitales y muchísimos municipios de Colombia; eso es lo que me dice la gente. Entonces, yo digo: a la gente también hay que escucharla, porque ese es un tema que la preocupa.

¿Qué opina de la posición del fiscal Eduardo Montealegre sobre penas de trabajo social para los jefes de las Farc?

A estas alturas me parece que lo más importante es aplicarle la ley a quien la haya violado. Si tenemos un delincuente, un terrorista, un criminal, lo que tenemos que hacer no es estar mirando tanto el futuro, sino garantizarles a los ciudadanos que esas personas van a ser castigadas; que van a recibir las penas de acuerdo con la ley. Hoy nos tenemos que concentrar en perseguir sin descanso a todos estos delincuentes.

Yo no quiero entrar en debates ni estoy de acuerdo con promover discusiones. Pero sí creo que la justicia y la Fuerza Pública tienen que mantener el enfoque en perseguir todas las formas criminales, llámense guerrilleros, bandas criminales o delincuentes comunes. Los ciudadanos y el Estado necesitan que operemos con efectividad contra las distintas formas del delito; eso es lo que los colombianos quieren: seguridad. Y la consecuencia de la seguridad será que les llegará la paz real a todos los colombianos.

¿Por qué tanto ruido sobre una eventual afectación de la Fuerza Pública que supuestamente se estaba negociando en la mesa de paz de La Habana?

Quiero ser enfático: eso nunca ha ocurrido. Desde el principio el Presidente excluyó el tema de las Fuerzas Armadas de la negociación. Juan Manuel Santos es una persona que tiene un afecto especial por sus Fuerzas Militares y su Policía, y debe ser una de las personas que menos aprecian a los terroristas en Colombia. Es uno de los símbolos de los golpes contundentes que se les han dado en los últimos años.

Recuerdo que una persona que formó parte de la seguridad de ‘Alfonso Cano’ contaba que él siempre decía que Santos era una persona de temer, porque hablaba poco pero les daba muy duro. Y también voy a hacer una afirmación muy directa: el primero que no aceptaría una negociación de las Fuerzas Armadas con delincuentes y con bandidos soy yo. Pero la verdad es que eso no ha ocurrido y no hace ni hará parte de esa discusión. Al contrario, hemos venido haciendo ejercicios de planeación estratégica con una visión de transformación, de modificación, con una visión a 10, 20 y 30 años.

¿Cuáles son esas proyecciones?

Lo que estamos planeando es unas Fuerzas Militares y de Policía fuertes, con la capacidad para enfrentar la delincuencia y las organizaciones criminales que puedan surgir en el futuro, pero también para garantizar nuestra soberanía, proyectar a Colombia en el concierto internacional para que contribuya a la paz y a la estabilidad global, en fin... Aquí seguimos pensando en unas Fuerzas Armadas que sean fuertes en el bienestar de su personal, unas Fuerzas Armadas fuertes en equipos. Y necesitamos también unas Fuerzas Armadas con seguridad jurídica. Esa es una lucha que hay que seguir dando.

¿Cómo cree usted que calan en las tropas mensajes sobre penas relativamente suaves frente a la magnitud de los delitos cometidos en el conflicto?

Yo creo que no gustan esos mensajes, porque obviamente aquí hay un esfuerzo muy grande de la Fuerza Pública. Se derrama permanentemente la sangre de los soldados, de los policías, de los marinos, y esto se hace precisamente para que se castiguen los delitos de los criminales. Pero también creo que hay una conciencia muy grande en las Fuerzas Militares: la razón por la cual se ha venido ganando la guerra, se ha venido derrotando al terrorismo, derrotando a las grandes amenazas, es porque Colombia tiene que estar en paz. Si eso alguna vez es así, será porque las Fuerzas Armadas derrotaron a todas estas organizaciones y las llevaron a no tener una opción distinta.

¿Usted ve un escenario donde miembros de grupos armados terminen amnistiados o indultados y miembros de la Fuerza Pública terminen procesados y pagando cárcel por lo que pasó en la guerra?

Yo no creo que ese escenario sea factible. El Presidente de la República ha sido enfático en eso; ha señalado que si en algún momento se firma algún tipo de acuerdos con grupos criminales, pues al final también habrá algún tipo de beneficios jurídicos o de modelos de justicia especial para miembros de la Fuerza Pública que tuvieron situaciones en el marco del conflicto. Ese ha sido un mensaje muy importante que les ha dejado claridad al país y a las Fuerzas Armadas.

¿Usted vería ese tipo de beneficios para responsables de los ‘falsos positivos’?

Yo creo que allí cabría cualquier situación que haya ocurrido en el marco del conflicto interno.

En materia de narcotráfico, el presidente Santos ha planteado la posibilidad de revaluar políticas. ¿Habrá un escenario ‘pos’ en ese campo?

El presidente Santos ha puesto al mundo a pensar, pero también es el primero que exige resultados de la Fuerza Pública contra el narcotráfico, porque –así como la minería ilegal y la extorsión– termina siendo el combustible de todas las actividades de terrorismo e, incluso, de delincuencia común en el país. Por eso tenemos que seguir golpeando el narcotráfico, quitándoles las finanzas a los grupos armados y de esa manera también limitando su accionar.

¿Podría pensarse en acabar con la fumigación de narcocultivos?

Creo que el Estado tiene que mantener todas sus herramientas a la hora de luchar contra las fuentes que financian a las distintas organizaciones criminales y delictivas.

¿Está tranquilo frente a las actividades de inteligencia que realizan las fuerzas?

Pues mire: yo creo que hay una ley de inteligencia, hay un marco dentro del cual actúa la inteligencia, que tiene unos deberes muy importantes. La inteligencia es fundamental para el país, porque es la oportunidad de anticiparse a las distintas acciones de organizaciones criminales o de gente que tiene intenciones contra los ciudadanos; luego, es necesario tenerla. Pero esa inteligencia tiene unos límites y estamos dispuestos a asegurarnos de que se cumplan.

¿Cuándo se imagina Juan Carlos Pinzón a una Colombia en paz, en cuánto tiempo?

En unos añitos. En Colombia va a haber paz por la razón o por la fuerza. O esta gente entiende que este es el camino (la paz) o se sigue degradando y criminalizando de tal manera que va a terminar siendo un problema delictivo en áreas marginales del país. Por otro lado, creo que no se puede ser iluso en el sentido de creer que en ese escenario de paz, de posconflicto, no vamos a seguir enfrentando amenazas a la seguridad. Por eso se requieren unas Fuerzas Armadas fuertes, capaces, haciendo presencia en todo el territorio nacional.

Aquellos que piensan que hay que reducir las Fuerzas Armadas o que hay que desmontar sus capacidades están totalmente equivocados; ese sería el peor error. La razón por la que Colombia hoy empieza a tener un futuro con esperanza es porque el Estado comenzó a recobrar control territorial, que no es otra cosa que la presencia de las Fuerzas Armadas.

Santos le exigió a Uribe respeto por la Policía

El presidente Santos elevó ayer el tono de su discurso para exigirle al senador electo Álvaro Uribe, que respete a la Fuerza Pública y no la politice. “Deje de ofender a nuestra Policía”, exigió Santos en Montería (Córdoba), y agregó: “No le siga haciendo daño a nuestro país”. La respuesta se dio por unos trinos del exmandatario, en los que dijo que el Gobierno les pidió a los comandantes de la Policía y el Ejército de Córdoba llevar gente a los eventos del Presidente en esa región. “Usted tenía más hombres cuidándolo a usted solo que toda la Policía cuidando a Montería. Eso no se le olvide, más bien agradezca”, enfatizó Santos, quien recordó que Uribe hace 4 años tiene “alojamiento gratis en Bogotá” en una de las bases de la Policía. Uribe le respondió: “No amena- ce más contra mi integridad, si así lo considera retire mi seguridad”.

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