La erradicación continúa www.fuerzasmilitares.org (26JUN2014).- La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Colombia (Unodc) confirmó hoy que Colombia mantiene las mismas 48.000 hectáreas de cultivo de coca que registraba en el 2012.

Según el organismo, Nariño, Norte de Santander y Putumayo, son los departamentos donde más se concentran estos cultivos ilícitos.

Bo Mathiasen, representante de la Unodc, dijo que se detectó un aumento de las plantaciones en zonas especiales como parques naturales y territorios indígenas.

El funcionario aseguró que entre la frontera con Ecuador se detectó la presencia del 14 por ciento del total de la coca, mientras que otro 13 por ciento está en la región del Catatumbo, zona fronteriza con Venezuela.

Los ajustes finales arrojaron la estabilización de la cifra y el freno a la caída de los narcocultivos.

Tal como lo reveló EL TIEMPO ese resultado evidencia una 'estabilidad’ en las narcosiembras aunque con concentración en algunos puntos específicos del país como el Catatumbo.

Expertos en la materia consultados por este diario señalaron que, al menos, dos situaciones influyeron en los resultados de la erradicación forzosa, que en el país se realiza de manera manual y a través de la fumigación con glifosato.

Puntualmente, en el Catatumbo, que es una de las zonas del país con más cultivos y con mayor producción de cocaína, se sintieron los efectos del paro campesino del año pasado, que duró 53 días y que se levantó tras el compromiso del Gobierno de frenar la aspersión. El compromiso de los cocaleros de esa región de sustituir de manera voluntaria no tuvo los resultados esperados.

Los paros también bloquearon a los grupos móviles de erradicación en el sur del país, especialmente en Putumayo, departamento donde también se registra aumento de la hoja.

Otro factor que jugó para evitar la caída de las siembras ilegales fue la suspensión de la fumigación aérea por casi tres meses, tras los ataques a las avionetas piloteadas por contratistas de la Embajada de Estados Unidos el 27 de septiembre y el 5 de octubre en Caquetá y Putumayo. En uno de esos ataques, murió un piloto y las operaciones aéreas se suspendieron hasta tanto se corrigieron debilidades en el blindaje de las aeronaves.

El año pasado, en total, se fumigaron 47.052 hectáreas, menos de la mitad de las 100 mil que fueron cubiertas en el 2012. Y la erradicación manual, que en el futuro será la punta de lanza de la estrategia antinarcóticos, estuvo en el orden de las 22.960 hectáreas. Las autoridades a cargo del tema argumentan, en todo caso, que las dos estadísticas deben bajar con respecto a la década pasada, en la medida en que los cultivos ilegales han caído también de manera sostenida.

“El problema es que hay una consolidación de núcleos que vienen con incremento de cultivos, lo que refuerza la necesidad de repensar la estrategia antidrogas”, dijo una alta fuente. En la mayor parte del país se mantiene la tendencia a la baja e incluso la desaparición de las siembras, pero, advierten las mismas fuentes, en varias regiones se ha dado una mutación de las formas de financiación de las estructuras criminales, especialmente a través de la minería ilegal.

Eso pasó en departamentos como Antioquia, Bolívar, Chocó, Vichada y hasta Nariño, el principal enclave cocalero en Colombia, que registran una merma en las estadísticas. Allá se reporta un aumento de la minería del oro y en el robo de hidrocarburos.

Los resultados, oficializados hoy van a dar las claves para el ‘rediseño’ de la política antidrogas que obligatoriamente se tendrá que dar, si se firma la paz con las Farc. El acuerdo más significativo de los hasta ahora firmados en La Habana estableció que se dará prioridad a la sustitución voluntaria y, si esta no se cumple, será manual forzosa. Además, la aspersión aérea se dará solo en casos especiales, como por ejemplo en zonas de difícil acceso para la Fuerza Pública y los Grupos Móviles de Erradicación.

Medición de Simci reporta reducción en Perú y Bolivia

Esta semana, el Simci reveló los resultados de Perú y Bolivia, los países vecinos donde también hay concentración de cultivos. En los dos hubo reducciones significativas, que llevan a las autoridades a pensar en una reducción generalizada de los cultivos en la región.

Perú, que venía de un aumento en la cifra del 2011, está en el mismo nivel de cultivos de Colombia. Para el 2013, se registró una caída de 17,5 por ciento, al pasar de 60.400 a 48.900 hectáreas sembradas con matas de coca, aunque tuvo un aumento en el rendimiento de la hoja de coca secada al sol, al pasar de 2.100 a 2.316 kilogramos por hectárea. Entre tanto, Bolivia sumó 23.00 hectáreas, 2.300 menos que en el 2012.

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