Tropas del Ejército de Colombiawww.fuerzasmilitares.org (06JUL2014).- El texto que a continuación transcribo como columna semanal, es autoría del Mayor General (R) Marino Gutierrez Isaza, en él, queda plasmado todo lo que se ha venido rumorando dentro de los Estamentos Militares y de Policía en relación con el Proceso de Paz.

Acabo de terminar la lectura del libro La paz se negocia, no se conquista, el cual según algunos fue escrito por Hugo Chávez o que este le ordenó a unos de sus esbirros que lo escribieran, tampoco, en mi concepto personal, fue escrito en el año 2006 por el régimen cubano y entregado al dictador venezolano para que figurara como de su autoría. No se encuentra en ninguna librería porque es medio clandestina su distribución y no es más que un derrotero asignado para las “conversaciones” que se llevan a cabo en La Habana y las cuales, según el Presidente Santos cuando las instaló, no deberían durar más de un año, ya vamos a completar 2 y aún no se ve la luz al final de este oscurísimo túnel, a Colombia le espera lo peor, que vergüenza para nuestros nietos cuando nos critiquen la falta de patriotismo que tuvimos para permitir que esto sucediera.

Al leer este documento, se puede dar cuenta el lector inmediatamente, que se trata de un escrito elaborado por el comunismo puro y que lo que se ha hecho en la Cuba de los Castro hasta este momento, es seguir al pie de la letra lo allí descrito. Hasta ahora, se han “aprobado” 3 puntos de la agenda de 5 y cualquier lector poniendo atención a la lectura, se da cuenta que lo acordado, coincide plenamente con el texto del libro, en estricto orden.

En Cuba no hay ningún diálogo, los hermanos Castro le comunican a Iván Márquez lo que se debe decir y este, como cualquier consueta de teatro barato, lo lleva a la mesa de conversaciones y le da la difusión hasta donde se lo permiten estos dos padres del terrorismo mundial, la delegación del gobierno brilla por su silencio, mientras que las FARC hacen rueda de prensa al iniciar cada día de reuniones y también al finalizar las mismas.

Es un mentiroso el señor De la Calle al decir en su propaganda de televisión que los que se oponen a la paz emiten cualquier tipo de comentarios para torpedear el proceso, eso no es cierto y solo es necesario preguntarnos: qué colombiano no quiere la paz?, pero diferente es aceptar la impunidad y por supuesto, todas las exigencias que hagan las FARC como pago a sus innumerables delitos cometidos a lo largo de 50 años: secuestro, extorsión, reclutamiento de niños y niñas campesinas de 10 años en adelante, siembra de campos minados donde han perdido la vida gran cantidad de colombianos, no solo militares, sino civiles y peor aún niñitos durante su desplazamiento a su escuela rural, expropiación de tierras, etc.. Es inexplicable que un personaje de esta figuración nacional, siga distorsionado la verdad y es preocupante, que esto lo permitan otros supuestos negociadores gubernamentales, como los Generales Mora y Naranjo, para citar solamente dos, los que nos inspiraban más confianza.

Al leer el capítulo tercero, vemos la forma como se trata a las Fuerzas Militares a lo largo de él, en realidad es horroroso leer esto y no es explicable, si los mandos militares, incluyendo al General Mora Rangel, conocen el contenido de todas estas páginas, desde la 81 hasta finalizar en la 99, de ser así, es el colmo que no se hayan pronunciado en forma airada.

Al llegar a la página 177, vemos que en él se dice: “Las unidades integradas por los ex - componentes de las FARC, bajo la supervisión de las Fuerzas Armadas colombianas, constituirían un inmejorable contingente, experto en combates clandestinos, conocedor de las selvas y montañas del país, lo que facilitaría al máximo el éxito de la lucha contra las nuevas autodefensas”. Si recordamos la intervención de Petro en la pasada campaña electoral, estas son sus mismas palabras cuando dijo que “todos los reinsertados de las FARC, deberán ser incorporados al Ejercito por su experiencia en el manejo de las armas y el conocimiento de los sectores rurales…”, son idénticos estos 2 conceptos, a pesar, como lo dije anteriormente, que el libro fue escrito en el año 2006.

En la misma forma en la página 174 empiezan a preparar todo para los cambios en las Fuerzas Militares cuando dicen: “Por ello, nuestra recomendación es comenzar a efectuar los cambios en las más altas esferas del elemento castrense, para poder propiciar desde arriba las transformaciones indispensables a las nuevas orientaciones que tendrán que ser impartidas a las fuerzas armadas”. Aunque el Presidente Santos, Humberto De La Calle y el General Mora digan que esto no se tratará en estas conversaciones, las FARC tienen este tema para tratar una vez lleguen a los acuerdos y antes de firmar tales documentos, exigirán que se trate este aspecto, basta ver las manifestaciones permanentes de todos los integrantes de la guerrilla, incluyendo a su jefe Timochenko, ya las bases están dadas y lo confirman las declaraciones recientes de la cúpula militar donde dicen que están totalmente de acuerdo con las conversaciones en Cuba. A todo esto, es necesario agregarle las consecuencias del proyecto presidencial de eliminar el servicio militar obligatorio, siendo por lo tanto imposible para las Fuerzas poder efectuar los reemplazos.

La situación de orden público en el país es cada día más grave: un Ejército desmoralizado, no se volvió a tener conocimiento de un resultado positivo, unas Fuerzas Armadas totalmente desmotivadas y un grupo terrorista cada día más activo, solo es necesario ver lo que ocurre en Norte de Santander y concretamente en Tibú y Ocaña por la pasividad total de las fuerzas del orden, nada de raro tiene, que estén acatando órdenes emanadas de la dirección del Estado y ya se haya logrado el sometimiento total de los mandos institucionales.

Otro indicio grave es el proyecto de creación del Ministerio de la Seguridad, donde se comprueba nuevamente lo expuesto anteriormente, dividiendo las Fuerzas Armadas, segregando del Ministerio de Defensa Nacional a la Policía, debilitando por lo tanto la seguridad del Estado y creando un cuerpo en el cual se puedan aglutinar todos los terroristas que se reinserten, por supuesto sin entregar las armas, creando así un grupo liderado por las FARC con el objeto de ejercer la soberanía en todo el territorio nacional.

A todo lo anterior, tenemos que agregar que corren fuertes rumores de que el próximo Ministro de Defensa Nacional, a partir del 7 de Agosto será Sergio Jaramillo, lo cual de suceder, sería un golpe gravísimo para las Fuerzas Militares y Policía Nacional, ya que este sujeto se ha caracterizado por su gran simpatía hacia las FARC, si es que acaso no es uno de los integrantes de la red urbana de ese grupo terrorista.

Al citar a un referendo, tampoco se logrará nada, porque este le dirá al pueblo colombiano si está o no de acuerdo con la paz, para lo cual le piden que en el tarjetón se marque el SI o el NO, sin ninguna otra explicación y peor será si se convoca una Asamblea Constituyente y de lo cual ya tenemos buena experiencia con la que se realizó para cumplir con los acuerdos y las exigencias del M-19.

Finalmente, es necesario que todos nuestros grupos simbólicos, de las cuatro fuerzas, Oficiales y Suboficiales, convoquen una gran reunión sin participación excluyente y aprobar un comunicado manifestando ante la opinión pública nuestra inconformidad con las conversaciones “vende patria” de La Habana y además aprobar una protesta nacional con marchas no solo en la ciudad de Bogotá, sino en todas las capitales del país.

Uriel Ortíz Soto / elespectador.com